Desmontando el género policiaco

Lo explicó muy bien José Ángel, en la sesión que dedicamos el miércoles pasado, a hablar de la novela Tren nocturno de Martin Amis, pues, aunque el inicio se ajusta al esquema habitual del género, con la aparición del cadáver de Jennifer y la investigación posterior a cargo de la policía Mike Hoolihan, usando la razón y por medio de la observación empírica de pruebas, la conclusión a la que llega no es racional, porque la chica no responde al perfil habitual del suicida. De esta forma, la novela da un giro hacia lo psicológico, que la aleja poco a poco del patrón establecido en el género policiaco y la acerca a la postmodernidad. Y completó la explicación Benito, cuando sostuvo la idea de que Mike, al redactar el informe, supuestamente sobre la muerte de Jennifer, se estaba refiriendo en verdad a ella misma y a su decisión de quitarse la vida, a tenor de las pistas que va dejando a lo largo de la novela, en especial la del tren nocturno, que aparece de nuevo al final.

La sesión se inició, como siempre, con la presentación de Martin Amis, un escritor nacido en Oxford, en 1949, que actualmente colabora como profesor en la Universidad de Manchester, impartiendo clases de “Escritura creativa”. Pertenece a la misma generación que Ian McEwan (1948), del que hemos comentado en el club de lectura La ley del menor; Salman Rushdie (1947), autor afincado en el Reino Unido, después de que fuera amenazado de muerte por el régimen iraní, a causa de la publicación de su novela Versos satánicos; y Kazuo Ishiguro (1954), al que han concedido recientemente el Premio Novel de Literatura 2017.

Sus primeros libros son: El libro de Rachel (1973, premio Somerset Maugham), Niños muertos (1975) y Éxito (1978). Le siguen: Otra gente (1981), Los monstruos de Einstein (1987), breves alegorías sobre la destrucción nuclear, y Campos de Londres (1989). Después, ha publicado títulos, como: La flecha del tiempo (1991) Tren Nocturno (1997), y Mar gruesa (1998).

En 2000 aparece Experiencia, una obra autobiográfica, donde analiza la relación con su padre. Koba el Temible, la risa y los veinte millones (2002) es un ensayo biográfico polémico sobre la figura de Stalin, que ha despertado la protesta de los historiadores, así como de los intelectuales británicos de izquierdas. También ha suscitado críticas su novela, Perro callejero (2003).

Sus últimas obras publicadas son: La casa de los encuentros, (2006), La viuda embarazada (2010), Lionel Asbo: El estado de Inglaterra (2012) y La zona de interés (2015). En esta última hace sátira del holocausto, lo cual ha provocado nuevamente una polémica.

Los críticos de Martin Amis se dividen entre los detractores, para los que su obra literaria es oscura y sucia, y los defensores, que han llegado a considerarle como el más grande genio cómico desde Charles Dickens.

Finalmente, en la presentación, leímos algunas reflexiones suyas, extraídas de entrevistas:

• “Los novelistas mueren dos veces: mueren cuando mueren y mueren cuando muere su talento”

• “La vida de un escritor se divide en tres: escribes, lees y vives, hay que vivir. Y estas tres cosas se combinan para crear novelas y relatos”

• “Me hubiera gustado escribir Las aventuras de Augie March de Saul Bellow y Lolita de Navokov.

• “De pronto a uno se le aparece una idea original a través de una imagen, de la visión de una situación o de un solo personaje. Es una sensación especial que te embarga, te das cuenta de que va a funcionar, sabes que a partir de allí puedes escribir un texto de ficción. Luego investigas, lees, te empapas del tema, y es como si el texto ya estuviese allí… La ficción nace de un telegrama del inconsciente”

En el turno de opiniones breves sobre la novela, Mª Carmen dijo que no le había gustado, aunque es de lectura fácil. En la misma línea se manifestó Enrique, que no se explicaba la elección de esta novela, cuya única ventaja es que se lee rápido. E Inés, quien no había encontrado aliciente a la lectura ni en lo que se refiere al contenido, ni en lo concerniente al lenguaje soez empleado por la narradora.

Carmen Jurado, por su parte, comentó que la había leído dos veces en formato digital, que no es su preferido: la primera lectura no le dijo nada, pero en la segunda descubrió toda su profundidad, bajo la apariencia de novela policiaca, incluidos algunos guiños al género, como las dos personas interrogadas en el caso del bebé asesinado, una mujer llamada LaDonna y su novio, un tal DeLeon, que conforman el nombre de la famosa escritora estadounidense de novela policiaca Donna Leon. Añadió que, del mismo modo que Cervantes rompe en el Quijote con los relatos caballerescos, Martin Amis hace lo propio en Tren nocturno con el género policiaco.

A Paco le había gustado el libro, pero confesó que estuvo esperando al desenlace, para encontrar una explicación a los tres tiros que recibe Jennifer, aunque se había quedado frustrado.

Para Miguel Tren nocturno no es ni una novela policiaca ni una novela psicológica, pues carece del desarrollo propio de la primera, ni profundiza lo suficiente en el tema del suicidio, es decir, se queda a mitad de camino entre las dos, lo cual, a su juicio, es su principal defecto. Apenas le había dejado huella y probablemente, dentro de veinte días, la habría olvidado.

A Benito, en cambio, le había resultado sugerente el título por sus connotaciones musicales. De hecho, había escuchado la canción homónima, en especial la versión al piano interpretada por Oscar Peterson, la cual le había servido de estímulo para llegar al capítulo 9, momento en que se produce el interrogatorio de Travel, a partir del cual le había interesado muchísimo la lectura. En su conjunto, considera Tren nocturno como la anti novela negra y muy cinematográfica, como lo demuestra el hecho de que próximamente va a ser llevada al cine.

María reconoció que la primera lectura la había quedado insatisfecha; pero que, al cabo de una semana, había comenzado a hacerse preguntas sobre el contenido de la novela, lo cual le había llevado a releerla.

Clara, finalmente, abundó también en este aspecto, porque la historia, a su juicio, quedaba abierta, lo cual le había suscitado muchas interrogantes.

En el debate propiamente dicho, comenzamos hablando del tema más importante que nos plantea Martin Amis: el suicidio, puesto que Mike inicia su investigación para buscar las razones de por qué Jennifer se ha quitado la vida, cuando se encuentra en las antípodas del perfil del suicida, que suele corresponder a personas infelices y deprimidas.

Sin embargo, progresivamente, y a pesar de las pistas falsas que la propia Jennifer fue dejando (la relación con Arn Deb, el consumo de litio, el error garrafal en el trabajo, la compra compulsiva de cuadros…), para que todos pensaran que padecía locura, vamos a ir descubriendo a una chica contradictoria y obsesionada con la perfección, que, dentro de su aparente felicidad, encontró algunas imperfecciones de las que lamentarse, lo que se denomina el síndrome del Paraíso.

En este sentido, Mike se pregunta: “Trader era el amante más tierno del planeta, pero ¿cuánta ternura es esa? Mirian era la más dulce de las madres, pero ¿cuánta dulzura era esa? Y el coronel Tom era el más amoroso de los padres, pero ¿cuánto amor es ese? Jennifer era bella, pero ¿cómo de bella?”

El segundo aspecto que llamó nuestra atención fue el paralelismo entre Mike y Jennifer: ambas se diferencian en los orígenes, pues el de la primera es desgraciado, por los abusos paternos que sufrió, mientras que el de la segunda es feliz; y también en el aspecto físico, ya que Mike es poco agraciada y con rasgos masculinos, mientras que Jennifer es hermosa y femenina: “Las piernas de Jennifer eran del tipo de los caballos de carreras. Las mías son como esas taladradoras que vemos en las carreteras en obras”.

Se parecen, en cambio, en la inteligencia y en que ambas están dispuestas, por diferentes motivos, a tomar el tren nocturno: ”El suicidio es un tren nocturno, un tren que te lleva velozmente a la oscuridad. No podrías llegar tan rápido de otra forma, o por medios naturales. Compras el billete y subes a bordo. El billete te ha costado todo lo que tienes. Pero no hay trayecto de vuelta. Este tren te lleva al interior de la noche, y te deja en ella. Es el tren nocturno”.

Hubo dos interpretaciones para el final de la novela: “Se acabó. Ya pasó todo. Ahora me voy a Battery a recorrer su larga hilera de tabernas. Quiero llamar a Trader Faulkner para decirle adiós, pero el teléfono está sonando otra vez y se acerca el tren nocturno y oigo a ese saco de mierda sin picha descoyuntando las escaleras, y va a ver lo que sucede como se le ocurra impedirme el paso o simplemente mirarme de ese modo o abrir la boca para atreverse a decirme una sola palabra”.

Para unos Mike decide vivir la vida, que hasta ese momento no había vivido; para otros, en cambio, toma la decisión de suicidarse, pues su disposición a recorrer todos los bares de Battery, se entiende que para beber, sabiendo que no puede probar ni una sola gota de alcohol, porque tiene el hígado muy dañado, es una forma de decirnos que va a quitarse la vida. Esta segunda interpretación, además está avalada por la referencia al tren nocturno, que simboliza, como se ha dicho, el suicidio.

De los demás personajes, únicamente, llamó nuestra atención el coronel Tom, el cual podría representar –señaló José Ángel- al lector clásico de novelas policiacas, porque, desde que conoce la muerte de su hija, trata de darle una explicación lógica, que conduzca no a un suicidio sino a un asesinato.

En resumen, Tren nocturno, a pesar de la disparidad de opiniones sobre la misma, ha sido una novela que ha dado mucho juego en el club de lectura, sobre todo por la complejidad que encierra, tras su aparente sencillez.

Próxima lectura, a propuesta de María: El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov. Hablaremos de esta novela, el 31 de enero, miércoles, a las 17:30.

Felices fiestas. Nos vemos el próximo año.

Tren nocturno

Club de lectura del IES Gran Capitán

Guión para la sesión que dedicaremos a Tren nocturno
(29 de noviembre, miércoles, a las 17:30)

1. Presentación del autor en su época.

2. Opinión breve sobre el libro.

3. Género: ¿se puede considerar como una novela policiaca?, ¿en qué se parece a este subgénero literario y en qué se diferencia?

4. La posición del narrador: ¿desde que punto de vista se cuenta la historia?, ¿acierta con la fórmula Martin Amis?, ¿se adapta el lenguaje a esta voz narradora?

5. El título, “Tren nocturno”: ¿en qué ocasiones aparece?, ¿con qué significado?

6. Espacio: ¿dónde se localiza la historia?, ¿es un espacio real o imaginario?

7. Tiempo histórico: ¿qué datos nos indican la época en la que nos encontramos?

8. Estructura:

8.1. Externa: ¿cómo está estructurada formalmente la novela?
8.2. Interna: ¿cómo se organiza el contenido del discurso?, ¿cómo podemos interpretar el final?

9. Personajes:

9.1. Principales: ¿qué rasgos les caracterizan?, ¿qué paralelismo se puede establecer entre las dos mujeres, es decir, qué las asemeja y qué las separa?

• Mike
• Jennifer

9.2. Secundarios: ¿por qué se caracterizan?, ¿qué función desempeñan en la historia que se cuenta?

• El coronel Tom
• Trader
• Tobe
• Phyllida
• Arn Deb
• Denziger
10. Temas:

• El suicidio: ¿quiénes suelen tomar esta decisión drástica?, ¿sólo afecta a personas deprimidas y fracasadas?, ¿tiene justificación?, ¿no hubiera sido más lógico que se suicidara Mike, en lugar de Jennifer?
• El racismo: ¿compartimos lo que dice Mike de que todos los policías son racistas?, ¿por qué hace esta afirmación?
• El machismo: ¿cómo se manifiesta?
• La política: ¿qué nos parece lo que afirma el coronel Tom de que en política “todo es manipular cabezas y besar culos?
• El alcoholismo: ¿por qué cae en el alcoholismo Mike?, ¿consigue rehabilitarse definitivamente?
• El trabajo de policía: los interrogatorios, las acusaciones falsas, los falsos reconocimientos de culpabilidad, etc.

11. Intencionalidad: ¿se puede afirmar que Martin Amis defiende una tesis sobre el suicidio?

12. Estilo: ¿por qué está condicionado el estilo en que está escrita la novela?, ¿se permite alguna licencia literaria el autor, incluido el sentido del humor?

13. Próxima lectura.

Los que dejan de escribir

El miércoles pasado, en la sesión dedicada a El llano en Llamas de Juan Rulfo, nos preguntamos por qué este autor dejó de escribir, después de su novela Pedro Páramo. Es decir, por qué estuvo sin publicar un libro, durante treinta y un años, hasta su fallecimiento en 1986. Según Vila-Matas (Bartleby y compañía), su caso no es excepcional en la historia de la literatura, pues algo similar les sucedió a Rimbaud, quien tras publicar su segundo libro, cuando tenía diecinueve años, abandonó su actividad literaria, para dedicarse a la aventura; o a Salinger, que es autor únicamente de El guardián entre el centeno y una decena de cuentos, lo cual no deja de ser sorprendente.

Juan Rulfo confesó que ignoraba de dónde salían las intuiciones para escribir Pedro Páramo; pero que fue como si alguien se lo dictara. Después del éxito de esta novela, cuando le preguntaban por qué no había vuelto a escribir, solía responder:

“-Es que se me murió el tío de Celerino, que era el que me contaba las historias.”

Y es verdad que este personaje existió, no es ningún invento de él. “Era –dice Vila-Matas- un borracho que se ganaba la vida confirmando niños. Rulfo le acompañaba muchas veces y escuchaba las fabulosas historias que éste le contaba sobre su vida, la mayoría inventadas”.

Esta explicación no nos pareció muy creíble, sino más bien un recurso del escritor para salir del paso ante las insistentes preguntas. Otra posible explicación -según José ángel- es el temor de no estar a la altura literaria de Pedro Páramo.

María, en la presentación del autor, recordó algunos aspectos de su biografía: su nacimiento, en el seno de una familia adinerada, en 1918, en Apulco, estado de Jalisco, aunque fue registrado en Sayula; la rebelión cristera, que provocó el asesinato de su padre, en 1923, y la ruina de la familia, que perdió todas sus posesiones; el fallecimiento también de la madre cuatro años después y su ingreso en un orfanato, del que guarda pésimos recuerdos; sus estudios, primero, de contabilidad y, luego de derecho; su trabajo en la administración para controlar la entrada de inmigrantes; los dos premios más importantes que recibió: el Nacional de las Letras, en 1970, y el Príncipe de Asturias, en 1983; y su fallecimiento en Ciudad de México, en 1986.

Juan Rulfo se sitúa, dentro de la narrativa hispanoamericana del siglo XX, en la etapa de superación del realismo, que se da a partir de 1940, y que supone una renovación, con la incorporación de lo fantástico, entremezclado con lo real. Son escritores contemporáneos suyos: Jorge Luis Borges, del que ya hemos hablado en el club de lectura; Miguel Ángel Asturias, cuya novela más conocida es El Señor Presidente, donde aborda el tema de la dictadura; y Alejo Carpentier, autor de la novela El siglo de las luces, donde trata de la revolución.

En el turno de opiniones breves sobre el libro, Mª Carmen comentó que el paisaje de El llano en llamas, en concreto el del cuento titulado “Nos han dado la tierra” le había recordado al de la novela Intemperie de Jesús Carrasco, por su soledad y aridez. El libro, en su conjunto -añadió- le había encantado. Además, aunque trata de la parte más negativa de la naturaleza humana, no se recrea en ella.

Para José Ángel el paisaje es un reflejo del estado de ánimo y, en este sentido, el libro le parece desolador. Valoró la extraordinaria capacidad de sugerencia del escritor y encuentra tres niveles de lectura: la que tiene que ver con la anécdota, la política y la metafísica.

Miguel manifestó su incredulidad sobre que el tío Celerino le contara los cuentos, porque, en su opinión, lo que escribe Juan Rulfo, sobre todo en lo referente al paisaje, lo ha tenido que vivir. Reconoció que no había disfrutado leyendo el libro, porque lo que se cuenta, con la excepción de “Anacleto Morones”, es muy duro, una dureza que tiene que ver sobre todo con la rebelión cristera, que padeció el propio escritor, pues tuvo consecuencias terribles para su familia.

Inés nos reveló que, primero, había escuchado los cuentos y, después, los había leído, lo cual le había permitido captar todo el dramatismo y la violencia soterrada que contienen.

Víctor se había sentido atraído por la originalidad del léxico, con abundantes términos del habla campesina mexicana. Y añadió que incluso le habían gustado situaciones que se repiten, como ese vagar sin rumbo de los personajes.

Benito admitió que había habido momentos en que quería dejar la lectura por la dureza de un paisaje, que él no reconoce en el México que visitó, hace años, pues Juan Rulfo describe un paisaje interior, casi humano y desolador. En cambio, sí había captado sensaciones, como el olor a gallináceas, así como el léxico campesino, incluido el uso de diminutivos. En conjunto, los cuentos le habían recordado a películas, como “¡Viva Zapata!”.

Carmen valoró, por encima de todo, la capacidad para sugerir en pocas palabras sentimientos, como la soledad y la tristeza, lo cual sólo está al alcance de los grandes escritores.

María, finalmente, confesó que, aunque había empezado a leerlo por obligación, el libro le había ido seduciendo poco a poco y le había gustado muchísimo, especialmente la forma de contar las historias y la capacidad de sugerencia.

Sobre el punto de vista narrativo, comentamos que la mayoría de los cuentos están escritos en primera persona, lo cual los acerca a la oralidad, hasta el extremo de crearnos la sensación de estar escuchando, en lugar de leyendo. En particular, nos había llamado la atención un cambio en la fórmula de tratamiento, que se produce en “No oyes ladrar a los perros”, pues el padre pasa de tutear al hijo a hablarle de usted, para echarle en cara su conducta violenta.

Hablamos de la concepción circular del tiempo, porque lo que ha sucedido en el pasado es lo mismo que sucede en el presente y que sucederá en el futuro, sin que los personajes puedan hacer nada por evitarlo. Por tanto, hay una especie de fatalismo que se cierne sobre ellos. Es el caso de Pichón y su hijo, quienes en el cuento titulado “El llano en llamas” se llaman igual y están condenados a vivir de la misma manera, aunque el padre fuera un bandido y el hijo no.

Igualmente, nos referimos al título del libro “El llano en llamas”, un sintagma que, además de sugerirnos el ritmo de la prosa de Juan Rulfo, connota la sensación de aridez de esa tierra desolada, en la que habitan seres tristes, esquivos y resignados.

Coincidimos en valorar la sobriedad y la sencillez del estilo, con abundantes términos y expresiones populares, aunque también hay pasajes, donde Juan Rulfo demuestra su capacidad para describir, mediante imágenes expresivas y sugerentes, y un extraordinario sentido del ritmo:

  • “Ya mirará usted ese viento que sopla sobre Luvina. Dicen que porque arrastra arena de volcán; pero lo cierto es que es un aire negro. Ya lo verá usted. Se planta en Luvina prendiéndose de las cosas como si las mordiera. Y sobran días en que se lleva el techo de las casas como si llevara un sombrero de petate, dejando los paredones lisos, descobijados. Luego rasca como si tuviera uñas: uno lo oye a mañana y tarde, hora tras hora, sin descanso, raspando paredes, arrancando tecatas de tierra, escarbando con su pala picuda por debajo de las puertas, hasta sentirlo bullir dentro de uno como si se pusiera a remover los goznes de nuestros mismos huesos.”
  • “Allá llueve poco. A mediados de año, llegan unas cuantas tormentas que azotan la tierra y la desgarran, dejando nada más el pedregal flotando encima del tepetate. Es bueno ver entonces cómo se arrastran las nubes, cómo andan de un cerro a otro dando tumbos como si fueran vejigas infladas; rebotando y pegando de truenos igual que si se quebraran en el filo de las barrancas.”

También estuvimos de acuerdo en considerar a los personajes no sólo como seres de ficción, sino también como arquetipos, pues representan la parte más desventurada del ser humano. De hecho carecen de un rostro que los individualice, porque son personas normales y corrientes.

Nos detuvimos a comentar algunos cuentos:

  • “Macario”, que el propio Rulfo quiso eliminar de algunas ediciones del libro, por su parecido con Faulkner, en cambio, a los asistentes a la sesión nos pareció magnífico, sobre todo por la ternura y compasión que despiertan los personajes, y por cómo vamos conociendo poco a poco que el narrador de la historia es un deficiente mental.
  • “Nos han dado la tierra” plantea la contradicción de que a cuatro hombres les han dado una porción de tierra, aplicando una de las medidas sociales de la revolución; pero la tierra es seca e incultivable, además de peligrosa.
  • “Es que somos muy pobres”, pone de relieve también otra paradoja: la única lluvia que cae, en ese llano árido y seco, es una riada, que acaba con la esperanza de que la joven Tacha sea una mujer decente: la vaca Serpentina, que le había regalado su padre.
  • En el titulado “Paso del Norte” se refleja el México de los cincuenta, cuando se produce la emigración de los campesinos de Jalisco, a causa de la infertilidad de las tierras, del desarrollo industrial y del crecimiento acelerado de las ciudades, lo mismo que ocurrió en España, una década más tarde, con la masiva emigración al Norte del país y a Alemania.
  • “Luvina”, un pueblo, especialmente árido, que está habitado únicamente por mujeres vestidas de negro y donde el tiempo es muy largo, pues “nadie lleva la cuenta de las horas ni a nadie le preocupa cómo van amontonándose los años. Los días comienzan y acaban. Luego viene la noche. Solamente el día y la noche hasta el día de la muerte, que para ellos es una esperanza”. Es el cuento preferido de Juan Rulfo y de algunos de los presentes en la sesión, y el que mejor anticipa lo que sería después su novela Pedro Páramo.
  • Y finalmente hablamos de “Anacleto Morones”, que nos pareció un contrapunto a todos los demás cuentos, un desahogo a tanta tristeza y violencia, porque el tal Anacleto, al que un grupo de “beatas” quiere canonizar, está lejos de reunir las cualidades de un santo. Una de las mujeres, después de mantener relaciones sexuales con el narrador, nos lo descubre: “El niño Anacleto. Él sí que sabía hacer el amor”.

La guinda a la sesión, la puso Benito, en cuyo teléfono móvil, pudimos escuchar emocionados la lectura en alto de “No oyes ladrar los perros”, en la voz del propio Juan Rulfo, una voz seca, directa y sin efectismos especiales, como el estilo en el que están redactados sus cuentos.

Próxima lectura: Tren nocturno de Martin Amis, a propuesta de María. Hablaremos de este libro el 29 de noviembre, miércoles, a las 17:30, en la biblioteca del centro.

Guión son El llano en llamas

 

Guión para la sesión del club de lectura del IES Gran Capitán

(8 de noviembre, miércoles, a las 18 horas, en la biblioteca)

  1. Presentación del autor en su época.
  2. Opinión breve sobre el libro.
  3. Estructura externa.
  4. Estructura interna: finales inesperados, inicios de los cuentos.
  5. Punto de vista narrativo y oralidad.
  6. Contexto histórico.
  7. Tiempo interno: analepsis, prolepsis, tiempo circular.
  8. Temas:
  • La pobreza de la vida en el campo.
  • La explotación laboral.
  • La sequedad del llano.
  • La religión impregna la vida de los personajes.
  • La violencia y la muerte.
  • La guerra.
  • La revolución de los cristeros.
  • Eros y Tanatos
  • La corrupción de las autoridades.
  • La emigración al Norte a causa de la pobreza y el hambre.
  • Los pueblos fantasmas.
  • EL fatalismo.
  • Las relaciones incestuosas.
  1. Los personajes: ¿a qué clase social pertenecen?, ¿qué les guía?, ¿el instinto o la razón?, ¿son sólo personajes o arquetipos?
  1. Estilo
    • Características.
    • Léxico.
    • ¿Cómo se cuentan las historias?, ¿se recrea Juan Rulfo en la violencia?
    • El arte de la descripción: imágenes, capacidad de sugerencia.
    • El sentido del humor.
  2. Próxima lectura.

 

Una vida da para mucho

Así, lo constatamos el pasado miércoles, en la primera sesión del club de lectura, hablando de Coto vedado de Juan Goytisolo, pues, si la vida de cualquier persona es compleja y con aristas, la de este escritor barcelonés aún más, pues vivió la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista; perdió prematuramente a su madre; sufrió abusos, cuando era niño, por parte de un familiar cercano; y tenía una sexualidad ambigua, que le costó mucho tiempo aceptar.

En la presentación del mismo nos demoramos, como nunca lo habíamos hecho, pues todos los asistentes aportamos nuestro granito de arena. Juan Goytisolo nació en 1931 y era el tercero de cuatro hijos de un matrimonio de clase media. Pronto, con tan solo siete años, conoció las consecuencias de la Guerra Civil, muy especialmente, la muerte de su madre, Julia Gay, en un bombardeo de la aviación italiana. Estudió en dos colegios religiosos: el los jesuitas de Sarriá y en los hermanos de la Doctrina Cristiana, experiencia que considera muy negativa para él. En 1948 ingresó en la Universidad de Barcelona, donde comienza la carrera de Derecho con la intención de convertirse en diplomático, aunque nunca la acabará. Durante esta época descubre la literatura contemporánea y manifiesta, de forma inequívoca, su ateísmo.

En uno de sus viajes a París, conoce a Monique Lange, con la que compartirá buena parte de su vida. En 1956, constreñido como escritor y como persona por la dictadura franquista, se instala en la capital francesa, donde comienza a trabajar como asesor literario de la editorial Gallimard. Después, guiado por su espíritu nómada, residirá en diferentes lugares fuera de España: California, Boston, Nueva York, Tánger, Marrakech… Desde la muerte de su mujer, Monique Langue, en 1996, fija su residencia en esta última ciudad.

En 2012 Juan Goytisolo afirmó que dejaba la narrativa para siempre: “Es definitivo. No tengo nada que decir y es mejor que me calle. No escribo para ganar dinero ni al dictado de los editores”. Dos años después, pensó en la eutanasia, a causa de su deterioro físico y también porque no quería malgastar el poco dinero que le quedaba en tratamientos médicos costosos, en lugar de destinarlo a que pudieran estudiar sus tres ahijados. La concesión del Premio Cervantes, dotado con 120.000 euros, impidió que hiciera uso de ella.

Falleció el 4 de junio de 2017 en Marrakesh, Marruecos, a los 86 años de edad. Fue enterrado en el cementerio civil de Larache. A su lado se encuentra la tumba del escritor Jean Genet, fallecido en 1986.13 En la ceremonia tomó la palabra, entre otras personas, su traductora al francés, Aline Schulman, que citó unos versos de Federico García Lorca: “Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, / un español tan claro y tan rico en aventuras”. Nunca mejor traídas estas palabras.

A grandes rasgos, se distinguen dos etapas en su producción literaria:

Etapa de realismo social, que se caracteriza por que, a través de la obra literaria, se pretende la transformación de una sociedad injusta (“la poesía es un arma cargada de futuro” escribirá Gabriel Celaya), y por que se dirige a un público lo más amplio posible (“a la inmensa mayoría” dirá Blas de Otero). Esto supone escribir con sencillez y realismo, supeditando la forma al contenido.

Pertenecen a esta etapa: su novela Juegos de manos (1954), donde un grupo de jóvenes de clase burguesa juegan a ser revolucionarios; y los libros de viaje Campos de Níjar (1959), en el que se mezcla la emoción ante la belleza del paisaje con la descripción de la miseria de sus habitantes; y La chanca (1962), donde refleja la brutal problemática tercermundista de este barrio de cuevas y chabolas de Almería: el subdesarrollo, el analfabetismo, la injusticia social, la resignación, la violencia institucionalizada de la Guardia Civil.

Etapa de madurez, que se inicia con Señas de identidad (1966) y que se caracteriza por una serie de rasgos formales, que suponen la superación de las limitaciones del realismo social: el uso de diferentes personas narrativas, el abandono de signos de puntuación, la inclusión de poemas en prosa, las rupturas del orden cronológico, la inclusión de textos ajenos, ya sean literarios o de cualquier otra procedencia (publicidad, radio, discursos oficiales), etc.

Con cada una de las novelas de esta etapa de madurez, entre las que se encuentran Reivindicación del conde don Julián (1970), Juan sin tierra (1975), Makbara (1980) y Paisajes después de la batalla (1982), Goytisolo intenta una propuesta literaria diferente, lo que ocasiona una gran diversidad estilística de su narrativa y con ello una mayor dificultad para el lector. No obstante, hay un elemento común a todas ellas: el rechazo a la España tradicional y conservadora, que con el paso del tiempo, se irá transformando en un rechazo del pensamiento conservador occidental y de los dogmatismos políticos y religiosos.

A estas novelas hay que añadir dos libros de memorias: Coto vedado (1985) y En los reinos de taifa (1986) y numerosos artículos y reportajes periodísticos, publicados sobre todo en el diario El País.

Entre todos los reconocimientos que ha recibido, destaca el Premio Cervantes de 2014. Estos son algunos pasajes de su discurso el día de la entrega del mismo, donde podemos apreciar algunos de sus grandes valores humanos:

Su humildad y el rechazo de los halagos:

“Llevo en mí la conciencia de la derrota como un pendón de victoria”, escribe Fernando Pessoa, y coincido enteramente con él. Ser objeto de halagos por la institución literaria me lleva a dudar de mí mismo, ser persona non grata a ojos de ella me reconforta en mi conducta y labor.

Desde la altura de la edad, siento la aceptación del reconocimiento como un golpe de espada en el agua, como una inútil celebración.” (…)

Sus reservas ante los nacionalismos:

“Mi instintiva reserva a los nacionalismos de toda índole y sus identidades totémicas, incapaces de abarcar la riqueza y diversidad de su propio contenido, me ha llevado a abrazar como un salvavidas la reivindicada por Carlos Fuentes nacionalidad cervantina.” (…)

Su rechazo también de la gloria:

“Alcanzar la vejez es comprobar la vacuidad y lo ilusorio de nuestras vidas, esa “exquisita mierda de la gloria” de la que habla Gabriel García Márquez al referirse a las hazañas inútiles del coronel Aureliano Buendía y de los sufridos luchadores de Macondo.” (…)

Su conciencia social y solidaridad con los que sufren:

“Es empresa de los caballeros andantes, decía don Quijote, “deshacer tuertos y socorrer y acudir a los miserables” e imagino al hidalgo manchego montado a lomos de Rocinante acometiendo lanza en ristre contra los esbirros de la Santa Hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla que él toma por encantados castillos con puentes levadizos y torres almenadas socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad.” (…)

Y su no resignación ante la injusticia:

“Como dije hace ya bastantes años, la locura de Alonso Quijano trastornado por sus lecturas se contagia a su creador enloquecido por los poderes de la literatura. Volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura, tal es la lección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella. Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia.”

Después de esta extensa y fructífera presentación, donde todos los asistentes intervinimos para aportar algún dato u observación, pasamos al turno de opiniones breves sobre el libro:

Benito comentó que le había interesado sobre todo el personaje de Juan Goytisolo por sus valores humanos. En concreto, se identifica con el sentimiento de culpa por pertenecer a la clase burguesa, que marcó toda su vida. Igualmente, como gran lector del escritor barcelonés, nos recomendó la lectura de otro de sus libros, Carajicomedia, una novela transgresora, escrita en clave humorística, donde habla indirectamente, a través de personajes literarios, de su homosexualidad, y del papel represivo e hipócrita de la iglesia católica.

Carmen valoró, por una parte, desde el punto de vista formal, los cambios en el punto de vista narrativo, y por otra, en cuanto al contenido, la coherencia del autor al contarnos su vida, sin omitir los detalles más escabrosos, y hacer al mismo tiempo un examen de conciencia.

A Víctor, por el contrario, le habían descolocado estos cambios de la voz narradora, aunque admiraba la sinceridad de Juan Goytisolo al escribir sus memorias. También le había interesado la información que proporciona sobre la época franquista y, en particular, las referencias a personajes, como Alberto Oliart, que llegó a ser Ministro de Sanidad en el gobierno de Adolfo Suárez, y sobre el cual él mismo había investigado guiado por la curiosidad.

Clara confesó que este libro de memorias le había emocionado, en primer lugar, por una razón personal: Juan Goytisolo nació en el mismo año que su padre, lo cual le había hecho recordar, durante la lectura, lo que le contaba éste sobre su época. También valoró positivamente la forma impecable en que están escritas.

María, que ya había leído de este autor, cuando estudiaba COU, Señas de identidad, y posteriormente, En los reinos de Taifa, el segundo tomo de sus memorias, manifestó que el libro le había gustado muchísimo. En especial, le había llamado la atención la vida de los intelectuales, que lucharon contra la dictadura franquista, así como los fragmentos escritos en letra cursiva.

Enrique, finalmente, reconoció que el inicio de Coto vedado, cuando Juan Goytisolo se refiere a sus antepasados, y en concreto a su bisabuelo Agustín, que se convirtió en un magnate de la industria azucarera en Cuba, no le había interesado; pero, que, poco a poco, se había sentido atraído por la época: por lo que cuenta sobre los colegios religiosos; sobre el servicio militar; etc. En su opinión el personaje más espiritual e influyente es la madre del autor, que paradójicamente pasó de puntillas por la vida.

Coincidimos en que el título, “Coto vedado”, puede estar relacionado con el mundo marginal que le atrae al autor y con el amor homosexual, pues el término infame de “maricón” suscitaba repulsión en la sociedad de aquella época.

Sobre las variaciones del punto de vista narrativo, comentamos que usa la primera persona para contar su vida, de un modo más o menos objetivo. La segunda, para reflexionar sobre él mismo o sobre algunos acontecimientos que le marcaron especialmente, como el fallecimiento de su padre: “A media noche la enfermera os había convocado a susurros en la habitación: tu padre yacía con los ojos abierto, estertores y jadeos se sucedían a ritmo cada vez más lentos, sus labios apenas boqueaban. Esponjosa irrealidad de unos instantes sin emoción alguna, sensación de desdoblamiento…”. Y la tercera persona, por ejemplo, para marcar distancias con aquel joven presuntuoso y ridículo que fue, cuando estudiaba en la universidad, y en el que ahora, en el momento de escribir sus memorias, no se reconoce.

Hablamos de los siguientes temas:
• La dictadura franquista y la ausencia de libertades, que se refleja en diferentes aspectos: el estado confesional, pues la religión católica condicionaba la vida; la censura, que sufrió personalmente el autor, pues su libro de viajes La Chanca, estuvo prohibido durante años; la persecución de los homosexuales; etc.
• El nomadismo o la falta de raíces de algunas personas, como Juan Goytisolo, que se sienten ciudadanos del mundo y consideran su única patria la lengua castellana: “la relación apasionada con ella fue a partir del día en que, lejos de Cataluña y España, descubrí que era mi patria auténtica y objeto simultáneo de odio y amor”.
• El atraso de los pueblos del Sur de España, con el que el autor toma un primer contacto en el Servicio Militar, cuando habla con jóvenes procedentes de Almería, que le cuentan cómo viven en sus pueblos. Después, acompañado de su mujer, visitará “esta tierra expoliada y exangüe, minas abandonadas, chimeneas en ruina… mujeres de luto, prematuramente gastadas, hombres callados y tristes…”
• Etc.

Finalmente, en cuanto a los personajes, consumimos buena parte del tiempo en departir sobre el propio Juan Goytisolo y las relaciones con su mujer, Monique. Los consideramos como dos personas de mentalidad abierta, que inician una relación no absorbente: “Cada uno de vosotros conservará su libertad y no aspirará a la posesión exclusiva del otro. En tanto permanecéis separados debéis permitiros alegremente pequeñas infidelidades”.

Pero nos planteamos la duda de si el comportamiento de él con ella era ético, al no hablarle abiertamente de su homosexualidad. Para unos es evidente que Monique, una mujer inteligente y conocedora de ese mundo, lo sabía; pero otros, en cambio, no lo vemos tan claro, a tenor de lo que escribe el propio autor en el segundo tomo de sus memorias, donde cuenta las enormes dificultades que tuvo para confesarle por carta su relación con otros hombres y cómo reaccionó ella.

Y así, con este enriquecedor intercambio de opiniones, finalizó la sesión, pasadas las 20:30.

Próxima lectura: El llano en llamas de Pedro Páramo, un libro de cuentos, donde nos ofrece su visión del mundo rural mexicano, habitado por la miseria y recorrido por la violencia. Hablaremos de este libro el 8 de noviembre, miércoles, a las 18 horas.

Guión sobre “Coto vedado”

Guión para la sesión del club de lectura del IES Gran Capitán
(13 de septiembre, miércoles, a las 18 horas, en audiovisuales de la 1ª planta)

1. Presentación del autor en su época

2. Opinión breve sobre el libro

3. Género literario al que pertenece

4. El título: ¿a qué hace referencia?

5. Punto de vista: ¿qué personas narrativas se alternan?, ¿por qué?

6. Estructura:

6.1. Externa
6.2. Interna

7. Espacios donde se desarrolla su vida

8. Tiempo histórico: la república, la guerra civil y la dictadura franquista

9. Temas:

9.1. La guerra civil española: ¿qué consecuencias sociales y familiares tiene?
9.2. La dictadura franquista y la ausencia de libertades: ¿cómo se refleja en el libro?
9.3. Su familia y el sentimiento de culpa: ¿en qué medida condiciona su vida el hecho de pertenecer a una familia burguesa?
9.4. Sus pasiones amorosas y su sexualidad. ¿qué relevancia tienen en su vida?
9.5. La religión y la represión de la sexualidad
9.6. La autocrítica: ¿en qué aspectos se manifiesta?
9.7. Su pasión por la lectura y la escritura: ¿cómo surgen?
9.8. Las lenguas en su vida: el español, el francés, el árabe
9.9. La educación en España en aquella época: la enseñanza de la literatura, las diferencias sociales en los colegios, la universidad
9.10. El atraso de los pueblos del Sur de España

10. Personajes:

10.1. Juan Goytisolo
10.2. Su madre
10.3. Su padre
10.4. Su abuelo Ricardo
10.5. Su hermano José Agustín
10.6. Su hermano Luis
10.7. Su tío Leopoldo
10.8. Su tío Luis
10.9. Lucho
10.10. Monique Lange

11. Estilo
12. Próxima lectura

Fondo y forma

En la sesión de ayer miércoles, revivimos el viejo debate de la distinción entre el fondo y la forma en una obra literaria: unos se centraron en el análisis del contenido, particularmente, en el personaje de Hugo Bayo, a la hora de valorar la novela La vida negociable, mientras que otros nos fijamos más en la forma, es decir, en la expresión verbal de aquel, como si ambos conceptos fueran opuestos, cuando en realidad están interrelacionados. Quizá el calor del debate, siempre saludable en un club de lectura, nos llevó a radicalizar posturas.

En la presentación del autor, nacido en Alburquerque, Badajoz, el 25 de marzo de 1948, leímos unas palabras sobre su niñez: “Mi infancia la pasé en el campo: iba a buscar nidos durante la primavera, iba a grillos, a lagartos, a ranas. Recuerdo que en el mes de septiembre solíamos coger higos y membrillos. La infancia rural a mí me parece maravillosa y me encanta haberla vivido por el continuo contacto que se tiene con la naturaleza. Creo que después de la literatura lo que más amo es la naturaleza. Pienso que la patria del hombre es su infancia porque las experiencias no se olvidan”.

Su familia emigró en 1960 a Madrid; pero su padre, con el que se llevaba muy mal, murió con tan solo 50 años y no tuvo ocasión de ver el éxito como novelista de su hijo. Así, recuerda el propio Landero este episodio y la importancia que tuvo para él: “Cuando murió mi padre algo cambió de un modo brutal en mí, y de pronto cargué con una culpa que, de algún modo sigo cargando, pues yo sé que mi padre se vino a Madrid por mí y sé que le decepcioné. Entonces me di cuenta de que ya no me quedaba tiempo de reparar sus desengaños y las traiciones que le hice”.

En efecto, a partir de ese momento, con solo 15 años, tuvo que trabajar en diversos oficios para costearse, primero, los estudios de bachillerato y, después, los universitarios. A pesar de las dificultades, logró licenciarse en Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció como profesor ayudante de Filología Francesa, en esta universidad; también como profesor de Lengua y Literatura Española en un instituto de esta ciudad; y finalmente impartió clases en la Escuela de Arte Dramático, donde se jubiló.

Su primera novela, Juegos de la edad tardía, publicada 1989, fue muy bien acogida por parte de la crítica y el público, y Luis Landero consiguió, gracias a ella, el Premio Nacional de Literatura y el Premio de la Crítica.

Posteriormente, publica Caballeros de fortuna y El mágico aprendiz, novela con la que consigue el Premio Extremadura a la Creación en el año 2000. Dos años más tarde, sale a la luz El guitarrista y, en 2008, queda finalista, en el Premio Nacional de Narrativa Dulce Chacón, con la obra Hoy, Júpiter. Al año siguiente, publicó “Retrato de un hombre inmaduro”. A esta novela le siguen Absolución (2012), El balcón en invierno (2014), que es una obra autobiográfica, y La vida negociable (2017). Todas se han traducido a diferentes lenguas.

Sobre el oficio de novelista, ha dicho lo siguiente: “Todo lo que escribo está marcado por una especie de obsesión hacia las personas vulgares, que lo son sólo en apariencia, porque luego esconden un mundo de sueños y se lanzan a la aventura de trascender su propia existencia. Si tuviera que dar a mis novelas un calificativo, las llamaría existencialistas… Si es que se puede acomodar esa palabra a nuestro tiempo”.

En efecto, sus obras de ficción tratan de personajes soñadores que fracasan; pero que siguen luchando y no se rinden; que mantienen el tipo hasta el final; que tratan de sobrevivir con la mayor dignidad posible. Como Hugo Bayo, protagonista de La vida negociable, que quiso ser actor famoso, aventurero, multimillonario, licenciado universitario, comerciante, y después de aspirar a tanto, acaba condenado a trabajar en una peluquería. Por eso, todas sus novelas destilan una cierta melancolía, que en realidad forma parte de la condición humana. En este sentido, Landero es un escritor cervantino.

En el turno de opiniones sobre La vida negociable, Miguel sostuvo que la novela es triste y fatalista; y su protagonista, Hugo Bayo, le enerva por la maldad que demuestra con sus padres y con su mujer. Carece de dignidad.

También María Jesús y José Manuel manifestaron su repulsión hacia este personaje, sobre todo por el comportamiento cruel que tiene con su “amigo” Marco, al que maltrata injustificadamente.

De la misma opinión era Inés, aunque reconoció que la novela le había enganchado, especialmente la segunda parte de la misma, a partir del momento en que el protagonista marcha voluntario al ejército.

Clara, en cambio, valoró precisamente el carácter antiheroico de Hugo, que lo acercaba a la vida misma, aunque lo alejaba de otros personajes de Luis Landero, como el protagonista de Absolución, Lino, quien, tras una vida errática y llena de insatisfacciones, acaba siendo una hombre feliz. No obstante, reconoció que prefiere leer libros que le alegren la vida.

Benito elogió la técnica narrativa del escritor extremeño y confesó que la historia que se cuenta en esta novela no se le ha olvidado, a pesar de que hace tiempo que la leyó. De las dos partes en que se divide, la primera le parece más dura y la segunda, en cambio, más humorística. Su protagonista no le resulta antipático, sino que refleja la parte más oscura de la naturaleza humana, que todos tenemos.

Para Carmen La vida negociable es una novela cervantina, porque juega con el lector continuamente y porque Landero es capaz de darle la vuelta al personaje de Hugo, si se le compara con personajes de sus novelas anteriores. No obstante, por su iniquidad, le ve también rasgos de la novela picaresca, en concreto, de La vida del Buscón de Francisco de Quevedo.

Comentamos que la historia está situada en el pasado, a partir un presente incierto (una noche de septiembre), al que se vuelve al final. Hugo, el protagonista, finge contársela a un auditorio fiel de pelucandos a los que se dirige como si fuera un actor: “Señores, amigos, cierren sus periódicos y sus revistas ilustradas, apaguen sus móviles, pónganse cómodos y escuchen con atención lo que voy a contarles”.

Sus reflexiones continuas nos permiten conocer sus pensamientos positivos: “¡Bien, bien!, me dije en cuanto me quedé a solas. Has conseguido ser tú mismo, sólo tú mismo”. Pero también su maldad y su deseo de venganza contra su madre: “Yo era un instrumento de la justicia y la castigaba por su pecado, ciertamente, y me parecía que de ese modo salía en defensa del honor maltrecho de mi padre y aún del mío propio, porque también yo me consideraba traicionado y deshonrado, pero lo más inquietante era el goce que sentía al dominar a mi madre, al torturarla con indirectas y reafirmar así mi poder sobre ella”. Y veces, se recrimina algún comportamiento, con la finalidad de darse ánimos: “Tienes que hablar más despacio, aunque tampoco está mal que te atropelles de vez en cuando”.

Comentamos que la historia de Hugo es un ir y venir continuo, del sueño a la realidad, y de la realidad al sueño, y que Luis Landero sabe ir engarzando los diferentes episodios con la habilidad propia de los grandes narradores.

Hubo discrepancias sobre si el protagonista se redime, cuando encuentra a sus padres en una residencia de ancianos, con la intención de pedirles perdón, aunque no puede hacerlo, por el deterioro cognitivo de ambos. Sí, coincidimos, en cambio, en considerar el final de la novela abierto, pues, al descubrir Hugo el cartel de la peluquería (Se vende o se traspasa) siente de nuevo el roce de la fatalidad y sabe que en ese instante se inicia un nuevo capítulo en su vida.

Nos preguntamos por el significado del título, “La vida negociable”, y lo interpretamos, en el sentido positivo, de que las personas, para vivir en sociedad, tenemos que ir adaptándonos a las circunstancias adversas, que, en ocasiones, surgen en nuestra vida; pero también en el sentido negativo de que esa capacidad de adaptación a veces nos puede llevar a justificar maldades. Ambos significados se reconocen en la novela, pues, primero, el padre justifica su comportamiento corrupto con el argumento de que todo en la vida es negociable, y después Hugo se aplica a sí mismo esta máxima, para animarse, cuando no está seguro de ser campesino.

Con respecto al tiempo histórico, sólo hay una referencia a 1990, al principio, cuando Hugo es un niño, que nos permite localizar su historia, en la España gobernada por los socialistas, donde “se estaban creando grandes fortunas como quien dice de la nada”.

En cuanto a los personajes, además del protagonista, comentamos el papel que desempeña Leo, la cual está traumatizada por el vídeo pornográfico de sus padres que vio de pequeña. Por eso, odia el matrimonio y le dan asco los hombres. Si Hugo se sitúa en el mundo de los sueños, a pesar de su mezquindad, ella representa la realidad. Así cuando éste empieza a estudiar, yendo a una academia, y alardea de lo que sabe, considerándola una ignorante, Leo le dice: “Lo que te pasa ahora con los libros es lo mismo que te ha pasado siempre con todas las cosas. Es solo humo, un poco de humo y nada más.”

Esto nos dio pie a establecer un paralelismo –con el que no todos estuvieron de acuerdo- entre La vida negociable y Don Quijote de La Mancha, pues, del mismo modo que Cervantes, dota a su personaje de los instrumentos necesarios para vivir sus aventuras, básicamente, las armas y el escudero, Landero hace lo propio con Hugo, proporcionándole el dinero, que obtiene mediante el chantaje a sus padres, y el acompañante que le ayuda a cumplir los sueños: su mujer Leo, que siempre trata de que ponga los pies en el suelo.

Marco nos pareció una víctima. Es inocente, leal y sumiso, y encuentra en Hugo un asidero para vivir en la sociedad, una persona que lo proteja de un mundo lleno de riesgos y asechanzas. Éste, en cambio, se comporta de forma cruel con su amigo.

El brigada Ferrer enseña a Hugo los fundamentos del oficio de peluquero, aunque, como él, se siente fracasado, pues había trabajado siempre en el ejército y aspiraba a un futuro mejor. Por eso, le dice, para animarle: “sufres la insatisfacción crónica que es propia de ese abismo que se abre entre lo que uno hace y lo que uno desearía hacer”.

La coronela representa la hipocresía de la clase alta, ya que muestra una imagen de esposa virtuosa y honrada que no se corresponde con la realidad.

Coincidimos en elogiar el estilo de Luis Landero, que en relación a otras novelas anteriores, se vuelve más sobrio, en aras de una mayor precisión y exactitud, aunque sin perder su brillantez habitual: “Y ahora entra en escena otra vez el silencio, su majestad el silencio, el que a veces te obliga a decir lo que no quieres y a callarte lo que anhelas decir, el urdidor de equívocos, de esperanzas, de angustias, de culpas, de las más fantásticas sugerencias e hipótesis, espada que hiere y elixir que alivia, cornadas de grillo que a veces son mortales, escaparate y trastienda donde ocultarse o exhibirse, albergue donde descansar y laberinto donde extraviarse, el comediante de las mil caras, el único capaz de decir lo indecible, el histrión desvergonzado al que no le importa hacer público lo inconfesable sin miedo ni rubor, el mago que convierte lo claro en turbio y lo inescrutable en evidente, el que con más secreta elocuencia nos define, porque tanto o más que nuestras palabras los demás nos conocen e intuyen por nuestros silencios.”

Y en particular valoramos su sentido del humor, que le permite contar la historia de un personaje indigno y malvado, como Hugo Bayo, con la distancia necesaria para que los lectores nos podamos reír de él, incluso en situaciones de violencia, como, cuando destroza la peluquería del viejo Baltasar, después de insultar a todos los que en ese momento se encuentran en ella.

Después de la sesión, los asistentes a la misma nos fuimos a comer, para celebrar la vitalidad del club de lectura, que ya ha cumplido nueve años de existencia, durante los que hemos hablado de más de ochenta obras.

Próxima lectura, como homenaje a Juan Goytisolo, escritor fallecido recientemente, su obra autobiográfica Coto vedado, de la que hablaremos el 13 de septiembre, miércoles, a las 18 horas, en la biblioteca.

Feliz verano a todos los aficionados a la lectura.

Guión de La vida negociable

 

Guión para hablar de esta novela

(Miércoles, 28 de junio, a las 11, en la biblioteca del instituto)

  1. Presentación del autor en su época
  2. Título: significado.
  3. Punto de vista: ¿cuál es la voz narradora?, ¿nos parece acertada?, ¿cómo valoramos las interpelaciones a los lectores?, ¿son creíbles sus reflexiones?
  4. Estructura
  • Externa
  • Interna: ¿en qué tiempo se sitúa la historia de Hugo?, ¿se ajusta al esquema clásico de introducción, nudo desenlace?, ¿cómo interpretamos el final?
  1. Tiempo
  • Tiempo histórico
  • Tiempo de la narración
  1. Personajes:
  • Huguito: ¿Qué rasgos le caracterizan?, ¿tiene justificación el chantaje a sus padres?
  • Su madre: ¿cómo evoluciona?
  • Su padre: ¿cuál es su evolución?
  • Leo: ¿Qué papel desempeña en la historia?
  • Marco: ¿cómo son sus relaciones con Hugo?, ¿por qué le agrede brutalmente éste?
  • El brigada Ferrer: ¿en qué se parece al protagonista?
  • La coronela: ¿qué tipo de mujer representa?
  • El viejo Baltasar: ¿qué tipo de hombre representa?
  1. Temas:
  • Los secretos: ¿qué papel juegan en la historia de Huguito?
  • El odio y la venganza: ¿tienen justificación?
  • El mundo del sueño frente al mundo real: ¿qué consecuencias tiene para el protagonista construir sueños, de forma continua?
  • El rechazo del mundo
  • La amistad: ¿en qué se fundamenta?
  • El amor: ¿cómo es el tipo de enamoramiento entre Hugo y Leo?
  • Los celos: ¿cómo surgen?
  • La hipocresía: ¿quiénes tienen un comportamiento hipócrita?
  • El cosmopolitismo
  • La corrupción: ¿comprendemos la corrupción del padre?
  • Las peluquerías: ¿qué nos parecen las ideas del brigada Ferrer sobre las peluquerías?
  • El mundo civil y el mundo militar: ¿Qué opinión nos merecen los comentarios del coronel sobre ambos mundos?
  • La decadencia frente a la modernidad
  • El tedio: “Era el tedio, el monstruo del tedio…”
  • El destino: ¿las personas tienen un destino?
  1. Estilo:
  • Características
  • Sentido del humor: ¿en qué pasajes de la novela lo reconocemos?
  • Capacidad para describir: se pueden releer las descripciones de términos abstractos, como el silencio o el tedio, como si fueran personas.
  • Capacidad para novelar, para imaginar historias, que trascienden lo personal.
  1. Paralelismos con Don Quijote de La Mancha.
  2. Algunas frases de la primera parte para la reflexión:
  • “Las cosas grandes y decisivas…” (cap. 1)
  • “y aprenderás el precio del tiempo y de las cosas…” (cap. 3)
  • “todo el mundo es cobarde por naturaleza…” (cap. 4)
  • “Aprende a aburrirte y serás feliz, me dijo un día…”
  • “Los pobres, sin embargo, no tienen secretos. Hasta en eso son pobres.” (cap. 6)
  • “El secreto del éxito es creer en sí mismo…” (cap. 9)
  1. Próxima lectura.

La dualidad de Borges

Durante las más de dos horas hablando ayer sobre El informe de Brodie, insistimos en la dualidad del escritor argentino: desde los personajes que protagonizan estos cuentos que suelen ser siempre dos, los cuales se enfrentan entre sí; pasando por la estructura dual de los mismos, pues empiezan con las circunstancias que rodean su creación, con referencias concretas a las fuentes, y a continuación se narra la historia; hasta la propia dualidad del autor, que da la imagen de un hombre erudito, racional y elitista, aunque en sus cuentos pululan seres violentos, que se dejan arrastrar por la pasiones.

En la presentación de Jorge Luis Borges, comentamos que se inscribe, dentro de la narrativa hispanoamericana del siglo XX, en la etapa de superación del realismo, que se da a partir de 1940, y que supone una renovación de la literatura anterior, con la incorporación de lo fantástico entremezclado con lo real. Son contemporáneos suyos Miguel Ángel Asturias (1899-1974), cuya novela más conocida es El Señor Presidente, que desarrolla el tema de la dictadura; y Alejo Carpentier (1904-1980), que aborda el tema de la revolución en El siglo de las luces. A los tres se les puede considerar claros precedentes del realismo mágico.

Nació en Buenos Aires en 1899, en el seno de una familia acomodada. Desde niño era un lector voraz, lo cual se vio favorecido por la nutrida biblioteca familiar. De 1914 a 1921 vive en Italia, Suiza, donde cursa el Bachillerato, y España. Se da a conocer como poeta y ensayista brillante durante los años 20 y 30, y se acaba convirtiendo en un maestro del cuento.

Fue Director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, desde 1955 hasta 1974. A partir de este año, se dedica a pronunciar conferencias, para lo cual tuvo que superar su tartamudez y timidez, con ayuda médica. Va perdiendo progresivamente la vista hasta quedarse ciego, lo que le obliga a dictar los libros a su madre, a su mujer o algunos amigos, como Bioy Casares. A partir de los años 60, su obra es conocida en Europa y alcanza fama universal. Se le propone en varias ocasiones para el Premio Nobel, pero nunca lo consigue por razones políticas, pues mostró su apoyo al dictador argentino Videla. No obstante, Borges se lo tomó con sentido del humor: “He contraído el hábito anual de esperar y no alcanzar el Premio Nobel. Es uno de los pocos placeres que me quedan en la vejez”.

Fue un hombre muy inteligente, políglota (dominaba, además del español, el francés, el inglés y el alemán) y de enorme cultura. Escribió poesía y ensayo, pero destacó sobre todo por sus cuentos, que se pueden dividir en dos etapa:

• Antes de la ceguera, a la que pertenecen: Historia universal de la infamia, El jardín de senderos que se bifurcan, Ficciones, El Aleph.

• Después de la ceguera, que incluye: El Informe de Brodie y El libro de arena. En estos dos volúmenes se aprecia una mayor presencia de lo oral.

Sus cuentos se caracterizan por que nos ponen en contacto con lo excepcional, con lo insólito, a pesar de que se basan todos en experiencias personales, en pasiones, las cuales son sólo un punto de partida para crear ficción, introduciendo modificaciones.

Borges une en sus cuentos –en palabras de Ricardo Piglia- la civilización y la barbarie, porque en su familia están ambas tradiciones: por parte de la madre hay antepasados “soldados y estancieros”; y el padre tenía, como decíamos, un nutrida biblioteca. Así, en cualquiera de los relatos que integran El informe de Brodie, parte siempre de lo que ha leído o de lo que ha oído, para a continuación contarnos historias, caracterizadas por la violencia y las pasiones.

Finalmente, en la presentación, señalamos una serie de elementos comunes a todos los cuentos: temas, como la ética, el tiempo, la muerte o la preocupación por el destino; el punto de vista que corresponde predominantemente a una persona de clase social baja, la cual nos narra la historia en primera persona, dando así mayor credibilidad a la misma; los personajes que suelen ser criollos, por su origen europeo, y gauchos, por su integración en Argentina; etc.

El turno de opiniones lo comenzó María, quién había leído el libro hace muchos años y recordaba sobre todo “El evangelio según Marcos”, con un final que le pareció y le ha parecido, en esta nueva lectura, extraordinario. Recordó una frase de Borges, que se le había quedado grabada: “Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo de la realidad, lo cual es lo mismo”.

A Miguel los cuentos le habían gustado sobre todo por su tono épico y primario, con episodios de violencia, venganza y muerte, que le recuerdan a obras clásicas, como la Odisea y la Ilíada de Homero, y la Biblia.

Enrique reconoció la presencia de estos temas universales, que además son tratados por Borges con concisión y brillantez lingüística; pero no le ve a estos cuentos tanto valor e interés, porque tienen todos la misma estructura y los personajes nos quedan muy lejanos.

Para Víctor El informe de Brodie merece una relectura reposada, porque la que él ha hecho ha sido demasiado precipitada y superficial.

Benito manifestó que le habían gustado los cuentos, en especial: “La intrusa”; “El encuentro”, donde los objetos adquieren valor en función de a quién han pertenecido; “El duelo”, con la idea fantástica del artista que pinta únicamente para otra persona, de tal forma que, cuando esta muere, deja de pintar; y “El informe de Brodie”, que le había recordado a la película “Apocalypto”, por sus planteamientos antropológicos.

Inés reconoció que le había costado mucho entender el libro por el lenguaje en el que está escrito, con abundantes argentinismos y términos del lunfardo, que es la jerga propia de los que viven en los barrios bajos de buenos Aires.

Lola comentó que había hecho una lectura demasiado rápida y que, aunque el prólogo le había despertado muchas expectativas, no le habían gustado especialmente los cuentos. Sobre todo le chirriaba el contraste entre la erudición y el elitismo del autor, y las historias violentas que escribe.

Para Carmen el problema había sido leerlo en formato PDF en el ordenador. Aparte de este inconveniente, reconoció que se perdía en las historias de gauchos, aunque le habían gustado los hilos sueltos que deja Borges en un cuento y que vuelve a coger en otros, como las referencias a la Biblia. Ello exigiría una segunda lectura, que nos permitiría entenderlos en su totalidad.

Todos coincidimos en nuestra admiración hacia el primer relato del libro, “La intrusa”, cuyo título está cargado de significado, pues hace referencia a Juliana, mujer que se entromete en la vida de los dos hermanos. La construcción del mismo y, en particular, su final sorprendente, nos parecieron magistrales por la concisión:

“Hoy la maté –le dice Cristián a Eduardo-. Que se quede aquí con sus pilchas. Ya no habrá más perjuicios.
Se abrazaron, casi llorando. Ahora los ataba otro vínculo: la mujer tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla”.

“El indigno” genera la intriga desde el principio, pues se presenta como un secreto que le quiere revelar el personaje Santiago al autor: la indignidad de su propio comportamiento.

La “Historia de Rosendo Juárez” tiene antecedentes en la literatura de Borges, que la contó antes en Historia Universal de la infamia; pero ahora cambia el punto de vista narrativo en favor del protagonista, quien cuenta la verdad de su historia: tomó la decisión de no pelear contra el Corralero, porque se reconoció a sí mismo en él, tomando conciencia de la falsedad de la vida de matón que había llevado hasta entonces.

“El encuentro” fue otro de los relatos elogiado por todos, de nuevo por la cuidada construcción del mismo. Prueba de ello es que el protagonismo que alcanzan las armas al final se anuncia en la visita del narrador al interior de la casa, donde el dueño de esta le explica cómo los cuchillos exhibidos en la vitrina se habían hecho famosos por las personas que los habían usado. Por eso, se afirma en los últimos párrafos: “Maneco Uriarte no mató a Duncan; las armas, no los hombres pelearon. Habían dormido, lado a lado, en la vitrina, hasta que las manos las despertaron”.

También en “Juan Muraña” desempeñan un papel principal las armas, en concreto la que utilizaba el cuchillero más mentado de Palermo. Y de nuevo, encontramos señales –la pesadilla que tiene el narrador Trápani- que nos informan sobre el final sorprendente.

“La señora mayor” es un buen ejemplo de cómo a Borges, con frecuencia, le interesaba, más que la historia, lo que rodea a esta o, como en el caso de este cuento, el espacio donde vive la protagonista, que es descrito con detalle, dándonos a entender que vivía en otra época.

En el titulado “El duelo”, nos alejamos del mundo de la violencia, aunque el título parezca sugerir lo contrario; pero vuelve a brillar el escritor argentino con un final magnífico: la relación entre las dos pintoras, Clara y Marta, es en realidad un duelo en la sombra, que finaliza también en la sombra, sin vencedora ni vencida; pero que da sentido a sus vidas. De hecho, fallecida una de ellas, la otra deja de pintar.

Desmesurado y muy próximo al humor nos pareció “El otro duelo”, donde los dos gauchos, que son enemigos acérrimos, acaban enfrentándose de la forma más extravagante: en una carrera que deben correr, después de haber sido degollados.

En “Guayaquil”, se establece una doble paralelismo: entre los generales Bolívar y Santa Cruz, que se reunieron en esta población de Ecuador, para hablar sobre la forma de gobierno de los nacientes estados americanos; y entre los profesores Borges y Zimerman, que se reúnen para decidir quién va a publicar las cartas de Bolívar. En ambas contiendas dialécticas, vence el que más voluntad demuestra, con claro guiño a la filosofía de Schopenhauer.

La historia que se cuenta en “El evangelio según Marcos” es, en opinión de Borges, la mejor de la serie, y, la verdad, es que a los que participamos ayer en la sesión del club de lectura, también nos parecen admirables los sucesos que se cuentan, sobre todo cómo Baltasar Espinosa, el protagonista, que únicamente pretendía distraer a los Gutres, al leerles en alto este texto religioso, consigue poco a poco evangelizarlos, es decir, que estos le confundan con Jesucristo, lo cual nos lleva al desenlace fatal.

Finalmente, comentamos el relato que da título al libro, que describe la vida de los Yahoos, cuyas costumbres están en las antípodas de las nuestras, porque se trata de un pueblo bárbaro, cuyos habitantes viven en las ciénagas, se llaman arrojándose fango o revolcándose por el suelo, beben leche de gato y de murciélago, se ocultan para comer o cierran los ojos, devoran los cadáveres de los hechiceros, o mutilan a su rey, cortándole los brazos y las piernas; pero, al mismo tiempo poseen instituciones, usan un lenguaje basado en conceptos genéricos, creen en la raíz divina de la poesía o afirman la verdad de los castigos y de las recompensas; es decir, representan la cultura, como la representamos nosotros, pese a nuestros muchos defectos. Mayor canto a la tolerancia, imposible.

 

Próxima lectura: La vida negociable, última novela de Luis Landero. Hablaremos de ella el miércoles, 28 de junio, a las 11 de la mañana, en la biblioteca.