La utopía que se convirtió en distopía

En esta frase se podría resumir la historia que se cuenta en La ciudad sin judíos de Hugo Bettauer, novela de la que hablamos el pasado miércoles, en el Club de Lectura, porque, al principio de la misma, se plantea en Austria una sociedad ideal sin las personas que profesan la religión judía, una especie de mundo feliz; pero pronto este planteamiento se manifiesta como un fiasco y acaba siendo más perjudicial que beneficioso para los austríacos. En este sentido, se podría decir que la novela pasa de utópica a distópica.

La sesión comenzó con la presentación de su autor, a cargo de dos alumnas de 1º de Bachillerato, Carmen y Elena, que habían leído La ciudad sin judíos en la clase de Filosofía. La primera aludió al contexto histórico en el que se crea la novela y se desarrolla la historia: inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, con una situación de crisis caracterizada por la escasez de productos, por la carestía de la vida y por el paro, que perjudica sobre todo a las capas más bajas de la población vienesa. Por eso, se exige una cabeza de turco, que va a ser la del judío, cuya imagen seguía siendo la del triunfador: prestamistas que se enriquecen a costa del pueblo; funcionarios, que tienen asegurado su puesto de trabajo y que asisten a fiestas sociales; o intelectuales que ocupan los primeros planos de la actualidad.

La segunda de las alumnas se centró en la figura de Hugo Bettauer, que nace en el seno de una familia judía acomodada, en 1872, en la ciudad balnearia de Baden, y estudia en los mejores colegios austríacos. Emigra a Estados Unidos, donde adquiere la nacionalidad americana. Regresa casado y se instala en Berlín, donde se dedica al periodismo de investigación y lleva una vida bohemia. Marcha de nuevo al país americano, para trabajar como novelista por entregas y de género policiaco. En la lucha por la suerte, Sobre un suelo ardiente y A la sombra de la muerte son algunos de los títulos publicados. Vuelve a Viena en 1909, donde trabaja en diferentes periódicos y continúa escribiendo novelas, entre las que se encuentran: Sin trabas, El asesino de mujeres, El señor en la escalera del patíbulo y Memoria de un estafador.

Fue asesinado, en 1925, por un activista filonazi, probablemente porque sus libros tenían mucho de verdad e indignaron a sectores del ejército y a las clases bienpensantes de la sociedad. Previamente, hubo una violenta campaña de los periódicos de extrema derecha contra Bettauer. Su asesino  fue detenido, ingresado en un manicomio y puesto en libertad al cabo de un año y medio.

En vida, fue un escritor de éxito que vendía por decenas de miles sus novelas, aunque, después de su muerte, se le ignoró o al menos no aparece en ninguno de los manuales alemanes de historia de la literatura. No obstante, a partir de los años ochenta, su figura se ha revalorizado, con la reedición de sus libros, sobre todo los de más carga crítica, como La ciudad sin judíos.

Las tres alumnas presentes en la sesión comenzaron también el turno de opiniones sobre esta novela: a Carmen le había resultado difícil su lectura por el lenguaje en que está escrita, pero destacó la capacidad profética del autor, anticipándose a lo que ocurriría veinte años después en la Alemania nazi; Elena se refirió a los escasos valores literarios de la misma, que quizá explican la dificultad para leerla, sobre todo cuando se está acostumbrada, como ella, a obras más ambiciosas desde el punto de vista formal; y a Carmen Mª le había parecido aburrida, porque se repite mucho, aunque el final feliz la había reconfortado.

A Clara el argumento le recordaba otras expulsiones de judíos, ocurridas a lo largo de la historia, y entiende que ese es el auténtico valor de la novela, más que la predicción de la Alemania nazi, con la que, a su entender, tiene poco en común. Igualmente, cuestionó la generalización de Hugo Bettauer sobre los defectos del pueblo judío.

Para María la novela carece de interés literario, aunque sí lo tiene, en cambio, la reflexión que se hace sobre las situaciones de crisis, cuando no se da una solución justa, y que, a su entender, tiene una validez universal, pues es aplicable a cualquier tiempo y tipo de sociedad.

En opinión de Carmen Jurado lo que se cuenta es mucho más ingenuo, sencillo e irónico que lo que, veinte años después, sucedería en la Alemania de Hitler. En realidad, se trata de una historia inocente de amor entre dos personajes: Leo y Lotte.

A Víctor le parece que Hugo Bettauer, en esta novela, demuestra ser un hombre atento a lo que sucede en su época y da un toque de atención sobre lo que puede pasar en un futuro. Su lectura le había recordado al problema actual de Cataluña, donde, tanto desde el bando independentista, como del unionista, se tiende a la exclusión del diferente.

José ángel le reconoce a La ciudad sin judíos un valor más histórico que literario, pues su autor sabe reflejar la vida en Viena, tanto en lo referente a la ciudad propiamente dicha, como a los usos y costumbres de sus ciudadanos. No obstante, aprecia el uso de la ironía, como por ejemplo en el discurso del Canciller ante el parlamento, donde, antes de proponer la expulsión de los judíos, dice, ante el desconcierto de los que le escuchaban: “En efecto, damas y caballeros, soy una persona que estima a los judíos…”.

A Lourdes le había atraído la novela por el tema que plantea; pero, al leerla, ha descubierto otros aspectos, que tienen plena vigencia en nuestra sociedad, como la manipulación de las masas o la búsqueda, en épocas de crisis, de chivos expiatorios, contra los que se va, sin pensar en las consecuencias. En este sentido, le recordaba el drama de los inmigrantes, que parten de sus países en busca de una vida mejor y realizan trabajos que nadie quiere realizar, pero, al mismo tiempo, se les culpa de la ausencia de empleo para los ciudadanos del lugar al que llegan.

A Benito le parece una novela literariamente muy floja, aunque estimable por la imagen que ofrece de la vida vienesa. No cree que sea una reflexión sobre la tolerancia ni que tenga valores irónicos. Además, trata muy a la ligera el tema judío, lo cual no se entiende demasiado, considerando que el autor lo era.   

Miguel, finalmente, nos planteó esta pregunta, trayendo el tema a la actualidad: “¿si hoy día saliera a la luz un libro sobre la expulsión de los inmigrantes mexicanos de Estados Unidos o de los africanos de Europa, cómo reaccionaría la gente?” Por otra parte, manifestó su discrepancia con respecto a los que critican la debilidad estilística de Leo Bettauer, poniendo como ejemplo el discurso del Canciller Karl Schwertfeger, que le parece un ejercicio admirable de inteligencia política e ironía.

En cuanto a los personajes, coincidimos en que se trata de tipos cuyas descripciones funcionales y poco prolijas, se podrían haber obtenido en una comisaría de policía. Por eso, se pueden dividir entre antisemitas, como el citado Canciller de la República de Austria o el magnate norteamericano, Jonathan Huxtable; y los que son claramente favorables a los judíos, como Lotte Spineder y su prometido,  Leo Strakosch. Este último nos pareció el personaje más complejo: culto, inteligente y sensible, pero capaz de engañar a la gente mediante malas artes, para conseguir sus fines.

Entre los temas que aparecen en la novela, comentamos:

  • El antijudaísmo, que se remonta a la época de los romanos, donde ya estaban mal vistos por el pueblo llano, a causa de su triunfo social; que se da en España, con su expulsión en 1492, también para contentar a las clases populares, que se habían esforzado en la reconquista del territorio, pero carecían de todo, frente a la riqueza de los judíos; y que aparece en la novela, por razones similares, desde el principio, con el grito de “¡Fuera judíos!”, repetido por las calles de Viena, y que se confirma con la ley de expulsión y confiscación de sus bienes.
  • El amor entre un pintor judío, Leo, y una mujer cristiana, Lotte, que se ven obligados a separarse: “¿Y ahora qué va a ser de nosotros -se lamenta Lotte-, ¿cómo voy a soportar el estar sin verte todo el verano?”. Este sentimiento es el que incita a Leo a realizar acciones en pro de la derogación de la ley.
  • Y la identidad, entendida, según el diccionario de la RAE, como conjunto de rasgos propios de una colectividad que la caracteriza frente a las demás. Nos preguntamos: “¿quién la posee?”. En la sociedad que se describe en La ciudad sin judíos, sólo los nacidos en Austria, con padres que también son de este país: “Mostraremos a todo el mundo que Austria puede vivir sin judíos y que nosotros nos encontraremos sanos precisamente, porque hemos alejado de nuestra circulación sanguínea lo extraño”, dice, en su discurso, el Canciller Schwertfeger. Este tema nos llevó a hablar de la situación actual en Cataluña y el callejón sin salida al que se ha llegado, a causa de la incomprensión de unos y de otros, que ha ocasionado incluso la descalificación del que piensa diferente.

Cuando estaba finalizando la sesión, María Sanjuán nos comunicó a todos los asistentes la buena noticia de que se había llegado a un acuerdo, en el Congreso de los Diputados, para la recuperación de las materias de Filosofía que desaparecieron con la llamada ley “Wert”.

 

Próxima lectura: Pálida luz en las colinas de Kazuo Ishiguro, novela de la que hablaremos el miércoles, 21 de noviembre, a las 17:30.

 

Guion sobre La ciudad sin judíos

Club de Lectura del IES Gran Capitán

(Sesión del 17 de octubre, miércoles, a las 18 horas)

GUION PARA EL DEBATE

  1. Presentación del autor en su época
  1. Opinión breve sobre la novela

 

  1. Contexto histórico

 

  1. Género literario

 

  1. Intencionalidad

 

  1. Punto de vista: ¿que voz cuenta la historia?

 

  1. Estructura: ¿de cuántas partes consta la obra?, ¿cómo se estructura cada una de ellas?, ¿cómo valoramos el final?, ¿nos parece creíble?

 

  1. Temas:

 

  • La dualidad judío/ario: ¿es maniqueo el planteamiento que hace Hugo Bettauer?

 

  • El antisemitismo: ¿a qué época se remonta?, ¿cómo se manifiesta en la novela?

 

  • La expulsión de los judíos: ¿por qué se produce?, ¿qué consecuencias tiene?

 

  • ¿Utopía y/o distopía?, ¿cómo se puede considerar La ciudad sin judíos?

 

  • El amor: ¿podemos entender la obra como una historia de amor?

 

  • La extorsión: ¿quién la comete, una vez que entra en vigor la Ley Antijudía?

 

  • La identidad: ¿quién la posee?, ¿sólo el que nace en un país, con padres y abuelos del mismo país, o es suficiente con vivir en él?

 

  1. Personajes: ¿se puede decir, en general, que más que personajes, con caracterización particularizada, son tipos que encarnan una idea o un modo de ser?

 

  • Karl Schwertfeger

 

  • Leo Strakosch

 

  • Lotte Spineder

 

  • Karl Maria Laberl

 

  • Josef kallop

 

  • Franz Spineder
  • Jonathan Huxtable

 

  1. Estilo: ¿por qué se le ha atribuido una cierta debilidad estilística?, ¿qué función desempeña el humor en la novela?, ¿cómo se genera?

 

  1. Próxima lectura

 

 

“Al que se hace de miel, se lo comen las moscas”

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En este frase -recordó Víctor- les resume la Abuela Grande a sus nietos la lección que debían aprender, es decir, que para andar por la vida no hay que dejarse pisar por nadie. Sin duda es un gran consejo que Arturo Barea, en aquella época un niño, supo aprovechar, a lo largo de su vida, defendiendo siempre su independencia de criterio.

Barea está entre los escritores que se vieron obligados a abandonar España, después de la Guerra Civil, por su apoyo a la República, como Max Aub, Ramón J. Sénder, León Felipe y la mayor parte de los poetas de la Generación del 27: Cernuda, Salinas, Guillén, Alberti… Y dentro de este grupo, se sitúa entre los que encuentran, en el tema de la Guerra Civil española y sus causas, el núcleo básico de su inspiración.

Nace en Badajoz, pero, a causa del fallecimiento de su padre a la edad de 34 años, se marcha, junto con el resto de la familia a Madrid, donde su madre trabaja de lavandera en el río Manzanares. Estudia, gracias a la ayuda de unos tíos suyos, hasta los trece años, edad en la que  empieza a trabajar: primero, en una bisutería; después en un banco, más tarde en una oficina, y finalmente es dueño de una fábrica de juguetes, que por desgracia quiebra pronto. Es llamado a filas y enviado a la guerra de Marruecos, donde se muestra como un soldado competente y valeroso. Se licencia en 1924 como oficial de reserva y, de nuevo en Madrid, se casa con Aurelia Grimaldos, con la que tiene cuatro hijos; pero con la que nunca fue feliz. Después, durante la Guerra Civil,  cuando ejercía de censor en Madrid, conoce a Ilsa Kulcsar, traductora de origen austríaco, de la que se enamora nada más verla. Ambos abandonan España en noviembre de 1937 y, tras un breve periodo de tiempo en Francia, se trasladan a Inglaterra, donde él trabaja de comentarista de la BBC, para emisiones semanales destinadas a América del Sur. Muere en este país, en 1957, como consecuencia de un cáncer, después de haber conseguido la nacionalidad inglesa y con el dolor de apenas haber tenido contacto con sus hijos.

Toda su vida la recoge en el libro autobiográfico La forja de un rebelde, que se publica en inglés entre 1941 y 1946, y en español, en la editorial Losada, en 1951, aunque estuvo prohibido durante la dictadura franquista. El libro consta de tres volúmenes: La forja (1941), que trata sobre sus sus azarosos comienzos, contemplados por los ojos de un niño; La ruta (1943), que se desarrolla durante la guerra de Marruecos, de la que nos ofrece una visión de conjunto de primera mano; y, finalmente, La llama (1946) donde nos presenta una visión pesimista de la guerra civil.

Sus cuentos, de  los que hablamos ayer, en el Club de Lectura, se integran también en tres volúmenes: Valor y miedo, Cuentos misceláneos y El centro de la pista.

En el turno de opiniones breves sobre los mismos, Miguel comentó que la edición donde están recogidos no parece seguir criterio lógico alguno, pues se mezclan los distintos temas de los que tratan, así como las diferentes épocas en las que fueron escritos. De haber seguido, por ejemplo, unas pautas cronológicas, hubiéramos podido tener una visión de conjunto de lo que fue la primera mitad del siglo XX en España. Añadió que los cuentos que más le habían gustado son los que hablan de la tierra y los de crítica social, como el titulado “Agua bajo el puente”, donde se llega a la conclusión de que la vida humana ha sido siempre una lucha por el poder, con lo que esto conlleva.

Enrique abundó en la crítica a la deficiente edición de los cuentos completos, entre los que seleccionó uno, “Un español en Hertfordshire”, donde se compara al policía inglés, que vive en una casa normal y está bien considerado por sus vecinos, con la imagen sombría de los guardias civiles, siempre en pareja, sobre sus caballos negros y con sus tricornios, que “cuentan con el odio sempiterno de todo el campo”.

Carmen, que conocía la obra de Barea, desde hace tiempo, elogió: su precisión descriptiva, que nos hace imaginar lo que describe; la cercanía con la que nos llega el mensaje, sin exceso de artificio; la cuidada estructura de muchos de los cuentos; y los finales inesperados, donde se puede apreciar el valor de lo no dicho, pero que se sugiere.

A Benito le habían llamado la atención sobre todo los más autobiográficos por su veracidad y, en general, valoró la habilidad para describir las costumbres, desde la perspectiva del pueblo llano, y su visión objetiva de la Guerra Civil, pues censura los crímenes horribles cometidos tanto por uno como por otro bando.

Inés, finalmente, recordó el homenaje que se había organizado en Madrid a Arturo Barea, en marzo de 2017, con la inauguración de una plaza con su nombre, y en el que intervinieron:  el historiador, Ian Gibson; el rector de la UNED, Rafael Triana; la escritora, Elvira Lindo; y la alcaldesa, Manuela Carmena. Está última dijo sobre él y su obra más importante: “conmovió a toda una generación; mi generación ha sido la que tuvo que encontrar a esa parte de España que no estaba cuando nacimos; los que nacimos en el franquismo tuvimos que ir encontrando a esos abuelos, a esos padres, a esos tíos, a esos escritores, a esos políticos que se nos habían ido; y La Forja de un rebelde fue uno de los libros que encontramos”.

En el debate propiamente dicho, nos detuvimos a hablar sobre algunos de los cuentos:

“El cono” presenta el contraste entre la tiranía cruel del señorito, que dispone de sus empleados como cualquier otra posesión suya, y la sumisión de estos, representados por Toñín, un niño que con sólo diez años se ve obligado a trabajar, y Antonio, su padre, que muere asfixiado en un cono, al entrar en su interior a lavarlo, obligado por el amo, cuando aún permanecían los gases producidos por la fermentación del vino.Nos preguntamos por un posible maniqueísmo en el planteamiento; pero desechamos esta idea, porque Barea no trata de reducir la realidad a una oposición radical entre el bien y el mal, entre lo bueno y lo malo, sino que se limita a reproducirla tal cual es.

De “Agua bajo el puente”, además de lo comentado por Miguel, valoramos: el acierto al contar la historia de la muerte violenta del terrateniente, desde tres puntos de vista diferentes (el del juez, guiado únicamente por su interés personal; el del sargento, en la misma línea que éste; y el del zapatero, que no dice todo lo que sabe); y la capacidad para generar la intriga en torno a la punta de una navaja, que se resuelve en un final inesperado: “El zapatero me abandonó para cruzar junto al alcalde. Llevaba en la mano una navaja abierta. La larga hoja tenían una pulgada de ancho y había perdido la punta”.

“La tierra” cuenta la venganza de un padre que ha perdido a su hijo en el campo de batalla; pero, en realidad, como el propio título sugiere, es un canto a la tierra y lo que significa para el que la labra: “Abres un surco, echas un grano y sale una espiga. Sudas y te hielas durante meses, pero cuando siegas, es como el vino; te emborrachas y te sientes pagado. Cuando la tierra está seca y no llueve, no hay espigas. Entonces sientes la rabia de no poder coger una nube y romperla y sacar el agua de dentro con los dientes y las manos. Los que queremos a la tierra, cuando no llueve, rabiamos. Los que no quieren a la tierra, se ríen”.

“La lección” es uno de los cuentos donde aparece un personaje complejo y con capacidad para sorprendernos: la Abuela Grande, desmesurada en todos los sentidos: en tamaño y peso, fuera de lo normal; en su vida personal, pues tuvo veinticinco hijos; y en su carácter fuerte e intemperante. Pero, al mismo tiempo y como contrapunto a esta desmesura, se muestra humilde y con sentido de la justicia: “No es una cuestión de dinero, es una cuestión de derecho”, le espeta al jefe de estación, cuando éste le manifiesta la disposición de la compañía para pagar por las dos docenas de requesones, que traía del pueblo.

En el “El testamento” también encontramos a un personaje admirable, el tío Anselmo, que es culto, noble de carácter y con conciencia social, como se puede reconocer en este fragmento de su testamento, donde declara su voluntad de que se quemen sus títulos nobiliarios: “En el bargueño están los títulos de propiedad del antiguo señorío de mi familia. Es mi voluntad que nadie los lea, ni menos aún los use. Esto es lo que manda mi conciencia. Con ello abro a mis herederos el camino hacia Dios y hacia los hombres”.

Y Teresa, en el cuento homónimo, igualmente, se presenta como un personaje dinámico y psicológicamente complejo, pues se trata de una mujer valiente y culta, condicionada por un pasado trágico, que tiene una lucha interior entre su deseo de reencontrarse con la iglesia católica, que le dio la espalda, durante la guerra civil, sirviendo a los intereses de los poderosos, y su temor de que le defraude nuevamente. Pero este misterio no lo desvela hasta el final, cuando leemos la carta que le escribe al sacerdote inglés: “Nosotros, mi padre, mi madre y yo, habíamos respetado la ley de Dios. Habíamos intentado ser buenos con el prójimo, no habíamos hecho mal a ningún ser humano, no éramos severos ni insensibles. Nunca habíamos temido la ira de Dios porque Dios era justo. Esa noche el de la justicia nos había aplastado como si fuéramos pompas de jabón…”

Podíamos haber seguido hablando sobre los cuentos de Arturo Barea, cuya lectura nos ha dejado un poso profundo, una mezcla de admiración y tristeza, como la que nos dejó Chaves Nogales, escritor con el que tiene en común: el pecado de ser independiente, en una época donde necesariamente había que tomar partido; el haber conocido en persona las consecuencias terribles de una guerra fratricida; y la pena inconsolable del exiliado. Cuando un periodista argentino le preguntó por España, un año antes de morir, Barea contestó: La patria se siente como un dolor agudo al que no llega uno a acostumbrarse”.

Próxima lectura, a propuesta de María: La ciudad sin judíos de Hugo Bettauer. Hablaremos de esta novela el 17 de octubre, miércoles, a las 18 horas, en la Biblioteca del instituto.

 

Sesión sobre los cuentos de Arturo Barea

Club de Lectura del IES Gran Capitán
Curso 2018/2019

Cuentos completos: Cuentos misceláneos, Valor y miedo y El centro de la pista

de Arturo Barea

Sesión del 13 de septiembre de 2018, jueves, a las 11:30

 

1. Presentación del autor en su época

2. Opinión breve sobre los cuentos

3. Selección, clasificación por temas y posibles preguntas para el debate

3.1. La guerra: antes, durante y después

3.1.1. “La plancha”

  • ¿A quién corresponde la voz narradora?
  • ¿Qué ambiente, posterior a la guerra, recrea?

3.1.2. “Una paella en Marruecos”

  • ¿En qué experiencia personal se inspira?
  • ¿En qué consiste el sistema de quintas y cómo se manifiesta en el relato?
  • ¿A qué tipo de tropa pertenecen los protagonistas de este relato?
  • ¿En qué condiciones viven los soldados?
  • ¿Quién cuenta los hechos?

3.1.3. “Teresa”

  • ¿Desde qué punto de vista se cuenta la historia?
  • ¿Sobre qué trata el relato?
  • ¿Qué temas concretos se plantean?
  • ¿Cómo es Teresa?
  • ¿Por qué decide no enviar la carta al cura?

3.1.4. “Un español en Hertfordshire”

  • ¿Qué imagen se tiene de Inglaterra en España y cómo es en realidad ese país?
  • ¿Qué diferencias hay entre el policía inglés y la Guardia Civil española?

3.1.5. “Servicio de noche”

  • ¿Desde que punto de vista se cuentan los hechos?
  • ¿Cómo se refleja la Guerra Civil?
  • ¿Cuál es el comportamiento de Lolita?, ¿por qué arriesga su vida de esa forma?

3.1.6. “Bombas en la huerta”

  • ¿Qué visión se ofrece de la huerta y qué daños ocasiona el bombardeo?
  • ¿Cuál es el punto de vista narrativo?
  • ¿Cómo se estructura el cuento?
  • ¿Qué simboliza el cuerpo de la rana?

3.1.7. “A la deriva (París, 1938)”

  • Pasajes donde reconocemos la angustia prebélica: “La mujer que cerraba la boca…”

3.1.8. “Míster One” y “Coñac”

  • ¿Qué tienen en común los dos cuentos? ¿A qué recurren los personajes de ambos para evadirse de la guerra y combatir el insomnio?

3.2. Denuncia social

3.2.2. “El cono”

  • ¿Cómo se presenta al señorito y sus empleados?, ¿qué tipo de relación se establece entre ellos?, ¿te parece maniqueo el planteamiento?
  • ¿Qué moraleja se extrae de la lectura de este cuento?

3.2.3. “Agua bajo el puente”

  • ¿Desde qué puntos de vista diferentes se cuenta la historia del terrateniente?
  • ¿Cómo se genera la intriga?
  • ¿Tiene un final sorprendente?

3.2.4. “La tierra”

  • ¿Por qué el título?, ¿cómo ha sido la vida del padre y qué importancia tiene la tierra para él?
  • ¿Cómo es la estructura del cuento?, ¿podríamos decir que comienza en mitad de los hechos?
  • ¿Qué simboliza la navaja?

3.3. Ciencia ficción

3.3.2. “Variaciones de un mismo tema”

3.3.3. “Bajo la piel”

  • ¿Qué pretende Arturo Barea con ambos relatos?
  • ¿En qué consiste el experimento? ¿Qué efecto produce en el protagonista?
  • ¿Qué sensación experimentamos al leerlo?

3.4. Dramatismo cotidiano

3.4.2. “Las tijeras”

  • ¿En qué frases se reconocen los roles estereotipados del hombre y la mujer?
  • ¿A quién corresponde la voz narradora y a quién se dirige?
  • ¿Con qué finalidad está escrito?
  • ¿Qué te parece el final?

3.4.3. “La rifa”

  • ¿Desde qué punto de vista está escrito?
  • ¿Con qué finalidad?

3.5. Costumbrismo

3.5.2. “Curro y Triana”

  • ¿Cuál es el misterio del ruedo?, ¿por qué el conde empieza a cortejar a Triana?, ¿cómo acaba la historia?
  • ¿Qué señales nos anuncian la identidad del hombre solitario de la barra que cuenta la historia de Curro y Triana?

3.5.3. “Madrid entre ayer y hoy”

  • ¿Desde qué punto de vista se cuenta la historia?
  • ¿Qué aspectos describe de la sociedad madrileña?
  • ¿Quiénes fueron los dos extraños pedagogos?, ¿cómo son descritos?, ¿qué suerte diferente corrieron?

3.6. Retrospectiva familiar: reproducen anécdotas de su propia familia

3.6.2. “El testamento”

  • ¿Cómo es su tío Anselmo?; ¿se puede considerar un personaje redondo?
  • ¿Qué moraleja se deduce del cuento?

3.6.3. “El huerto”

  • ¿En qué ciudad se sitúa la historia?
  • ¿Cómo se refleja el cuidado y el esplendor del huerto?
  • ¿Qué diferencias hay entre su tío Gonzalo y su mujer, Amalia?
  • ¿Cómo finaliza el cuento? ¿Se puede extraer alguna enseñanza?

3.6.4. “El centro de la pista”

  • ¿Qué etapa de la vida de Arturo Barea abarca este relato?
  • ¿Qué buscaba en el mundo del circo?
  • ¿Qué le dice su amigo Johnny para disuadirlo?

3.7. La infancia

3.7.2. “Física aplicada”

  • ¿A quién iba dirigido inicialmente el cuento?
  • El valor de algunos productos, utensilios y juguetes en la cultura tradicional española: el aceite, la tinaja de agua, el tirador…

3.7.3. “La lección”

  • ¿Cómo se genera la intriga desde el principio y se mantiene hasta el final?
  • ¿Te sorprende éste?
  • ¿Qué rasgos caracterizan a la Abuela Grande?
  • ¿Cómo eran los medios de comunicación?
  • ¿Cual es la moraleja?
  • Léxico ya perdido: los consumeros, pasar algo de matute…

4. Próxima lectura

 

Todos creemos tener el estigma de Caín

En esta frase sintetizó Benito la actualidad de Demian, novela de la que hablamos ayer lunes en el Club de Lectura del Instituto, pues, en efecto, todos creemos ser los elegidos, todos creemos tener la razón.

Antes, se presentó, a su autor, Hermann Hesse, nacido en Alemania, en 1877, en el seno de una familia religiosa, lo cual le lleva a ingresar en el seminario de Maulbronn a la edad de catorce años, aunque su espíritu rebelde hace que tenga enfrentamientos constantes con la disciplina que regía en el centro, de donde acaba huyendo. Después, pasa sucesivamente por un hospital psiquiátrico, donde Hesse intenta suicidarse por un desengaño amoroso, un manicomio, un centro de salud, y un centro educativo, el liceo de Cannstatt, que abandona al cabo de un año.

Se dice sobre él en uno de los informes: “Se ha puesto de manifiesto que le falta en un alto grado la capacidad de autocontrol y de mantener su espíritu y sus sentimientos en los límites necesarios para su edad y para su educación fructífera en un seminario. […] En segundo lugar, creemos que su estancia en el Seminario puede convertirse en un peligro para sus compañeros. Hermann está demasiado lleno de ideas exaltadas y sentimientos exagerados, a los que tiende a entregarse en exceso. Si los comunica a sus compañeros puede suceder, como hasta ahora, que no encuentre comprensión y , en consecuencia, se sienta, según sus propias declaraciones, aislado e incomprendido, o que con el tiempo arrastre, como es de temer, a otros hacia su anormal y morboso mundo de ideas y sentimientos”.

Su problema, a la luz de este informe, parece ser el carácter apasionado y el descontrol que le lleva a ser rechazado e incomprendido por sus compañeros.

Posteriormente, cae en profundas depresiones a causa de un conjunto de factores: la Primera Guerra Mundial que le provocó una grave crisis, además, de ser acusado en Alemania de traidor por su crítica a la contienda; una enfermedad grave de su hijo más joven, Martin; la muerte de su padre en 1916; una crisis matrimonial; etc. Su estado de salud está tan maltrecho que interrumpe su trabajo de atención a los prisioneros de guerra, para someterse a una cura de baños, sin éxito, y después a un tratamiento psicoanalítico.

Este encuentro con el psicoanálisis, le ayudó a enfrentarse a los conflictos de sus años de juventud y se refleja en Demian (1919), donde también se reproducen las charlas terapéuticas con el Dr. Lang (que en la novela se llama Pistorius): “Todo, incluso lo más banal, chocaba dentro de mí en el mismo punto con un mazazo silencioso y continuo. Todas las sesiones ayudaban a raspar pieles de mí, a romper cáscaras de huevo, y después de cada una la cabeza se alzaba un poco más, algo más libre, hasta que mi pájaro amarillo eclosionaba como un hermoso pájaro con cabeza de depredador saliendo de la destruida cáscara del mundo.”

Su espíritu contestatario y su posición pacifista fueron adoptados por parte de la juventud de los años 60, quienes se identificaban con sus textos de búsqueda de identidad y experiencia mística.

Hermann Hesse falleció mientras dormía el 9 de agosto de 1962 a causa de una hemorragia cerebral, en Montagnola, Suiza. Tenía 85 años. Está enterrado en el cementerio de la iglesia de San Abbondio de esta ciudad.

En el turno de opiniones sobre esta novela, María, la única alumna presente, manifestó que le había gustado la primera parte, pero que la segunda se le había hecho algo pesada. Añadió que le habían sorprendido dos cosas: que el amor de Sinclair fuera la madre de Demian y el final, con la muerte de éste durante la guerra.

Para Miguel se trata de una novela de época, con el telón de fondo de la primera guerra mundial. Cuando la leyó, con 17 años, le hizo pensar y plantearse muchos problemas. Confesó que él tenía un Demian particular: su amigo Pericles, que le inició en la lectura de grandes escritores, como William Faulkner y Hermann Hesse.

Benito dijo que no puede separar esta novela de otras leídas en su juventud, como Sidharta y Bajo las ruedas del propio Hesse. La descubrió por el álbum de Santana, Abraxas, donde se cita un texto de Demian. Su lectura le dio las claves para seguir buscando las respuestas que necesitaba, pues empezó a perdonarse a sí mismo el sentimiento de culpa que le habían inculcado.

Carmen confesó que no había leído esta novela, en su momento, cuando era joven, y que, ahora, al leerla descontextualizadamente, no le ha aportado tanto como le podía haberle aportado.

En opinión de José Ángel, Hesse utiliza la adolescencia como un pretexto, para autoanalizarse y autoconvencerse. En este sentido, le había interesado Demian más por su contenido que por su estética.

Inés nos reveló que la había comprado en 1980 y que había intentado leerla, en varias ocasiones, sin conseguirlo, por la dificultad que entraña; y que ahora, para la sesión del Club de Lectura, la ha escuchado en audio-libro, con informaciones recogidas en Internet, y se ha sentido atraída, sobre todo, por el mundo interior del protagonista.

Abraham manifestó que la había leído hace catorce años, junto con otras novelas de Hesse; pero no había conseguido congeniar con ninguna de ellas. Por eso, esperaba conocer, en el desarrollo de la sesión, lo que supuso esta novela para los jóvenes de los años 70 y lo que ha supuesto para los lectores actuales.

Víctor nos desveló que, leyendo la introducción, había encontrado una frase que siempre le había llamado la atención, escrita en un almanaque: “La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”. Este encuentro inesperado le había estimulado a continuar con la lectura, aunque, desde su punto de vista, Hesse abusa de la interpretación de los sueños.

Enrique, finalmente, comentó que, a pesar de su fama, Demian no le parece un libro indispensable para tener cultura; aunque sí tiene interés como trasunto de la vida del propio autor.

En cuanto al género literario, coincidimos en que se trata una novela de formación o iniciación, porque narra la evolución espiritual de un adolescente, hasta el punto que se ha considerado como un libro de autoayuda.

Se aprecian en ella influencias del gnosticismo, doctrina dualista, del bien frente al mal y del espíritu frente a la materia, en la que el conocimiento introspectivo de lo divino sólo es revelado a una élite de iniciados, tal como sucede en Demian. Este último aspecto también la emparenta con Nietzsche, pues a esta nueva raza superior pertenecen Frau Eva, Demian y el propio Sinclair. Y comparte con Jung la presencia en nuestro inconsciente de imágenes y símbolos primitivos, cuyo origen no se debe al aprendizaje, sino a una especie de memoria inconsciente que tenemos los seres humanos.

Sobre los temas que nos plantea Hesse, mencionamos los siguientes:

  • La etapa infantil frente a la etapa adulta: la primera es el paraíso del que no queremos movernos, el mundo de la claridad; mientras que la madurez es el salto a la vida y al futuro, para poder crear el destino de cada uno.
  • El estigma de Caín, que lo poseen aquellos que han superado el antagonismo entre el bien y el mal, entre Dios y el demonio, entre Abel y Caín; que carecen del espíritu gregario y no siguen el camino de la mayoría. Sinclair lo define como “Una señal hermosa y honorable que significaba amor y muerte”.
  • Un concepto de la sexualidad ambiguo, porque, cuando el protagonista conoce a Demian, le parece atractivo y le gusta estar cerca de él (“aún recuerdo con qué placer aspiraba yo, en el aire viciado de hospicio de aquella aula repleta, el perfume fresco y suave de jabón que exhalaba su nuca”), aunque, al mismo tiempo, sueña con mujeres; y, después, fantasea con una mujer con rasgos masculinos.
  • La duda como principio para vivir, ya que Sinclair aprende a interpretar los dogmas religiosos con más libertad y fantasía. Por ejemplo, cuestiona la maldad de Caín o la historia del buen ladrón que acompaña a Jesucristo en la cruz, a cuyo arrepentimiento no le ve sentido. También critica que Dios represente siempre lo bueno y lo elevado, cuando en el mundo hay otras cosas; o que se le venere como padre de la vida, negando al mismo tiempo la vida sexual, sobre la que se basa esta. En su opinión, se debería venerar al mundo en su totalidad, el bien y el mal, el culto divino y al demonio.
  • Y la búsqueda de uno mismo, que es el gran tema de la novela: “Sólo había una cosa segura en mí: la voz de mi interior, mi sueño… Aquello me bastaba para vivir, porque estaba dirigido hacia la grandeza y la lejanía y me conducía a Abraxas”, dice Sinclair, el cual se apoya, sucesivamente, para hacer este camino, en Demian, que es el primero en hablarle bien de Caín; en Beatrice, una joven de la que se enamora platónicamente, con la que no llega a hablar, pero que le ayuda a abandonar la vida disipada que lleva; en Pistorius, que le guía para aceptarse a sí mismo, para a encontrar su camino…

Entre los personajes, aparte de Singlair y Demian, nos detuvimos para hablar de Abraxas, que representa, frente a la separación radical del bien y del mal, propia de las religiones monoteístas, el espíritu libre en busca de su identidad, mediante la unión de contrarios: lo divino y lo demoníaco, el hombre y la mujer, el mundo oscuro y el mundo claro; y de Frau Eva (Mujer Eva), que es una especie de diosa femenina a la que se puede identificar con el amor y la sabiduría, y que está en el subconsciente colectivo de la humanidad.

Finalmente, comentamos la vigencia de Demian, o mejor dicho, la actualidad de algunas de las ideas que se critican en esta novela, por ejemplo, los antagonismos en doctrinas y, sobre todo, en opiniones, pues en el mundo de hoy cada vez resulta más difícil matizar y defender posturas intermedias. Por ejemplo, en el terreno de la política: o se es independentista o centralista; o en el ámbito social: o se está de acuerdo con el feminismo o en contra; etc.

Acabada la sesión, nos fuimos a comer a un restaurante cercano para celebrar el décimo aniversario del Club de Lectura del IES Gran Capitán.

 

Próxima lectura, a propuesta de Carmen: Relatos de Arturo Barea, de la que hablaremos el 12 de septiembre, miércoles, a las 11:30.

 

Feliz verano lector a toda la comunidad educativa.

 

Guion sobre Demian

 

 

CLUB DE LECTURA DEL IES GRAN CAPITÁN

GUION PARA EL DEBATE

(Sesión del 25 de junio, lunes, a las 11:30, en la biblioteca)

  1. Presentación del autor en su época, a cargo de María Sanjuán
  2. Opinión breve sobre la novela
  3. Contexto histórico
  4. Título (“Demian”) y subtítulo (“Historia de la juventud de Emil Sinclair”): ¿a qué se refieren?
  5. Punto de vista: ¿quién es el narrador?, ¿se puede considerar como alter ego de Hermann Hesse?
  6. Género: ¿novela de formación?, ¿libro de autoayuda?
  7. Influencias: Gnosticismo, Nietzsche, Jung
  8. Tiempo: ¿qué periodo de la vida de Sinclair abarca la novela?
  9. Estructura:
  • Externa: ¿cómo se estructura la novela formalmente?
  • Interna: teniendo en cuenta el contenido, ¿qué partes se pueden distinguir?, ¿cómo interpretas el final?
  1. Intencionalidad
  2. Temas:
  • El mundo luminoso frente al mundo oscuro
  • La etapa infantil frente etapa adulta
  • La sexualidad: ¿se defiende en la novela la bisexualidad?
  • La duda, como principio para vivir
  • El cuestionamiento de los dogmas
  • La búsqueda de uno mismo: ¿en qué personas se apoya Sinclair para alcanzar esta meta?
  • El espíritu libre frente al espíritu esclavo
  • Muerte y renacimiento
  1. Personajes:
  • Singler
  • Demian
  • Komer
  • Beck
  • Pistorius
  • Frau
  • Beatrice
  • Abraxas
  1. Simbolismos: la figura heráldica de la casa de Sinclair, el sueño del vuelo, el dibujo del pájaro rompiendo el cascarón.
  2. Frases para la reflexión:
  • “Nada hay más molesto para el hombre que el camino que le conduce a sí mismo” (59-60)
  • “Veo que piensas más de lo que puedes expresar. Claro que, si es así, te darás cuenta también de que nunca has vivido completamente lo que piensas; y eso no es bueno. Sólo el pensamiento vivido tiene valor.” (79)
  • “Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta” (140)
  • “Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad de la que llevamos dentro” (140)
  • “No se debe usted entregar a deseos en los que no cree. Sé lo que desea. Pero tiene que saber renunciar a esos deseoso desearlos de verdad” (183)
  1. Próxima lectura

 

 

Víctima y verdugo

Así, definió José Ángel al protagonista de Muerte de un viajante de Arthur Miller, obra de la que hablamos el pasado lunes en el Club de Lectura del instituto, porque, en efecto, Willy Loman es víctima de una sociedad competitiva, donde no conseguir  el sueño de triunfar y ganar dinero constituye un motivo de decepción; pero también es verdugo, porque inculca a sus hijos, particularmente a Biff, esas mismas ideas, que acaban convirtiéndose en una pesada losa para ellos.

Sin embargo, la sesión de ayer, por encima de todo, tuvo como protagonistas a los numerosos alumnos y alumnas de 1º de Bachillerato que asistieron, gracias a la labor realizada por su profesora, María Sanjuán, y  que no sólo se encargaron de la presentación del autor, sino que también hablaron con propiedad y sentido sobre la obra.

Sofía y Alba se repartieron la tarea de darnos a conocer la vida y obra de Arthur Miller, el cual nace en la ciudad de Nueva York, en el seno de una familia judía de origen austriaco, bien situada económicamente, pero que sufrió un grave revés con el crack de 1929. Se graduó en Periodismo por la Universidad de Michigan y, posteriormente, se trasladó a Nueva York donde se ganó la vida escribiendo guiones radiofónicos. Se casó en tres ocasiones, la segunda de ellas con Marilyn Monroe, y tuvo cuatro hijos. En la década de 1950 fue acusado por su amigo Elia Kazan, ante la Comisión de Actividades Americanas, de tener vínculos con el Partido Comunista; pero se negó a delatar a nadie y fue declarado culpable de desacato al Congreso. Sin embargo, en agosto de 1958, se anuló la sentencia y no tuvo que ingresar en prisión. Inspirándose en estos lamentables hechos escribió Las brujas de Salem (1953), donde denuncia la caza de brujas dirigida por el senador McCarthy.

Desde sus primeros libros, deja entrever una de los elementos fundamentales de su obra: la crítica social, concretamente, la denuncia de los valores conservadores de la sociedad estadounidense. Su obra más conocida y galardonada con numerosos premios es Muerte de un viajante (1949), tanto que el propio Arthur Miller declaró: “Jamás imaginé que adquiriría las proporciones que ha tenido. Era una obra literal sobre un vendedor, pero luego se convirtió en un mito, no sólo aquí, sino en muchas otras partes del mundo”. Otros títulos son: Un hombre con mucha suerte (1940), Todos eran mis hijos (1947), Panorama desde el puente (1955), Después de la caída (1964), El precio (1968) y La creación del mundo (1972).

En el turno de opiniones, como decíamos, los alumnos y alumnas nos deleitaron por su espontaneidad y agudeza al valorar Muerte de un viajante. Hicieron, entre otros, los siguientes comentarios:

  • La obra, al principio, les había parecido confusa, a causa de los constantes cambios temporales, que realiza Arthur Miller.
  • Es una crítica al denominado “sueño americano”, que consiste en lograr el éxito, por encima de cualquier cosa.
  • El responsable de todos los conflictos que surgen es Willy Loman, que tiene la aspiración de convertirse en alguien extraordinario, cuando en realidad es una persona normal y corriente.
  • Además, trata a su mujer de forma desconsiderada, aunque esta constituye el apoyo afectivo y psicológico, que le permite seguir viviendo.
  • Tampoco sabe aconsejar a sus dos hijos para que encuentren su camino en la vida, al contrario, es culpable de su fracaso.
  • No les había gustado el final, con el suicidio del protagonista, porque entendían que había otras salidas a sus problemas.

Enrique coincidió con el alumnado en que Willy Loman es un desgraciado y sus hijos unos perfectos inútiles. Benito, en una intervención muy emotiva, resumió la idea principal de Muerte de un viajante en estas palabras: nunca estamos contentos de lo que conseguimos, cuando, en realidad, cada uno debe aceptarse como es. Víctor recomendó el montaje que había hecho el Centro Dramático Nacional, con José Sacristán de protagonista, y que le había ayudado a entender mejor la obra. José Ángel felicitó a los alumnos y alumnas por haber captado bien la crítica al “sueño americano”, y les preguntó qué representan para ellos los vecinos, Charley y su hijo Bernard. Respondieron, con acierto, que encarnan la cara amable del capitalismo, pues son triunfadores, pero no desprecian a perdedores como Willy y sus hijos, al contrario, tratan de ayudarlos. Inés abundó en la decepción del protagonista por no materializar su proyecto de vida. Y Lola, finalmente, comentó, que hablar de sueños está bien, pero son sueños equivocados, porque no vale cualquier cosa. Por eso, hay que estar alerta a los que nos venden a través del mundo de la publicidad y de los medios de comunicación.

Nos planteamos por qué el título de la obra y por qué Arthur Miller elige esta profesión para su protagonista, y la respuesta la encontramos al final, cuando Charley, dice con lucidez en el entierro de éste: “Era un viajante. Y para un viajante no hay base en la vida. Es un hombre que va por el mundo ocultando sus amarguras con una sonrisa en los labios. Y cuando deja de sonreír, está acabado. Nadie debe reprocharle nada. El viajante está hecho para soñar, muchachos. Es parte  de su trabajo.”

No obstante, Benito contó que el autor había pensado en otro título para su obra: Una carga difícil de soportar, que hace referencia a la que lleva Biff, a quien su padre llenó la cabeza de aspiraciones imposibles de conseguir.

En cuanto al género, comentamos que Muerte de un viajante tiene en común con la tragedia griega la dimensión trágica, aunque el suicidio de Willy está condicionado, no por el destino, sino por el entorno social; y el valor catártico, en el sentido de que los espectadores nos liberamos de nuestros problemas al verlos proyectados en los personajes.

Se diferencia de ella en que estos no pertenecen a la clase alta de la sociedad, sino que se trata de personas normales y corrientes. De hecho el protagonista no es un héroe sino un antihéroe, porque un hombre vulgar como él no estaba llamado a alcanzar la gloria.

Reflexionamos sobre los dos tiempos en los que se desarrolla la obra: un tiempo real, que coincide con el presente, y un tiempo pasado, al que se accede, mediante sucesivas analepsis, y que se entremezcla con el primero. El uso de estos flash backs, como técnica dramática, lo consideramos un acierto, porque evita dar explicaciones que ralentizarían el ritmo de la acción. También nos pareció acertado situar esta en Nueva York, símbolo de las ciudades capitalistas.

Se comentaron los siguientes temas:

  • El conflicto entre sueño y realidad, pues aparece un antagonismo entre el individuo y un sistema socioeconómico alienante, en concreto los sueños de Willy chocan contra una sociedad inhumana y consumista, que impide que se cumplan.
  • El estilo de vida americano del que se cuestionan: el consumismo, que lleva a la familia a endeudarse hasta las cejas y estar toda la vida pagando el préstamo; el principio de si no consigues triunfar y ganar dinero en tu profesión eres una fracasado; la idea de que en el mundo de los negocios el que tiene apariencia sale adelante, como le dice Willy Loman a sus hijos; la falta de comunicación, que genera, por un lado,  el aislamiento y, por otro, el mundo de las falsas apariencias en el que se vive; etc.
  • La anulación del individuo dentro de la empresa, ya que al protagonista lo despiden cuando deja de ser rentable; no importa que haya estado trabajando en ella, durante cuarenta años, porque no hay otro trabajo para él.
  • La familia de la que se ofrece una imagen muy negativa, porque las relaciones están basadas, de alguna forma, en el engaño. Por ejemplo: las estrecheces económicas, aunque existen, no se reconocen; el adulterio de Willy es aceptado con resignación por su mujer, Linda, aunque supone un golpe terrible para su hijo Biff, una pérdida de confianza, que le llevará a fracasar en la vida; Happy supuestamente desempeña un cargo de responsabilidad en la empresa donde trabaja, cuando no es verdad; etc.
  • La realidad asfixiante de las ciudades, a causa de su crecimiento incontrolado. Concretamente, el protagonista se queja de que no llegue el sol al jardín de su casa; de no disfrutar de las vistas que tenía antes, por los edificios que han construido alrededor; y de que nos se respire aire puro  por el tráfico incesante.
  • El suicidio de Willy estuvimos de acuerdo en que es una consecuencia del fracaso en su vida, tanto profesional como familiar; pero también una forma de recuperar la fe en sí mismo, porque la póliza que recibirá su familia ayudará, por ejemplo, a Biff a materializar su sueño de comprar la granja y vivir en el campo.

En el análisis de los personajes, mencionamos lo siguiente de cada uno de ellos:

  • Willy tiene un carácter voluble e inestable, que le hace pasar de la ternura y la sensibilidad a la intemperancia y la agresividad. Finge fortaleza y seguridad ante su mujer y sus hijos, pero él es consciente de la falsedad de sus sueños y la imposibilidad de cumplirlos. De ahí, su debilidad, su proceso de deterioro y su sensación de fracaso.
  • Biff, como se ha dicho, no puede con la responsabilidad de hacer todo aquello que su padre no fue capaz de realizar. Pierde la confianza en éste, al que tenía idealizado, cuando descubre que tiene una amante. Y partir de este momento, su vida es una caída en el abismo: abandona los estudios de secundaria; trabaja en más de veinte oficios, porque no puede soportar las órdenes de nadie; y además, roba y acaba en la cárcel. “Hemos estado soñando durante 15 años”, le dice a su hermano, que le espera en el restaurante donde supuestamente iban a celebrar su nuevo empleo.
  • Happy, aunque es un mujeriego que mantiene relaciones con las novias de sus superiores, le confiesa a Biff que se siente más solo que nunca. También tiene sueños de grandeza: “Tengo que demostrar a esos engreídos y presumidos jefes que Happy Loman puede llegar a ser alguien”. Incluso al final, una vez muerto su padre, se propone cumplir la ilusión de éste de ser un hombre extraordinario.
  • Linda es un fiel reflejo de la mujer de los años cuarenta: un esposa fiel, sumisa y completamente entregada a su marido, tanto que soporta con resignación el carácter seco e intemperante de éste y está dispuesta a ignorar sus mentiras e infidelidades, aunque conoce la verdad.
  • Fred (Ben en algunas ediciones) es un personaje ficticio, que representa lo que su hermano Willy quiso ser y no pudo o no intentó. Por eso, aparece, cuando éste le invoca, en los momentos de crisis. Presenta rasgos de avaricia y autosuficiencia.
  • Charley y su hijo, Bernard tienen una relación de amistad con la familia de Willy, especialmente, el primero que le ayuda económicamente y le ofrece un trabajo en su empresa, aunque éste no lo acepta por orgullo. Representan -como ya se ha explicado- el triunfo dentro del sistema capitalista y la cara amable de éste.
  • Howard, el jefe de Willy, también representa el éxito, pero carece de sensibilidad y escrúpulos morales, al despedir a Willy, después de más de 40 años de trabajo en la empresa.

Finalmente, se habló de los símbolos que aparecen en la obra:

  • La flauta está relacionada con el padre del protagonista, que fabricaba este instrumento musical y lo tocaba muy bien. Según Fred (Ben), “era un gran hombre con espíritu aventurero”, que fue y sigue siendo un referente para los dos hermanos, un modelo a imitar. En este sentido, quizá el sonido de la flauta, que se oye al principio, esté sugiriendo las aspiraciones del protagonista, que sueña con una vida mejor.
  • El frigorífico, el magnetófono o dictáfono, el coche y las medias reflejan el progreso, así como la fiebre consumista de la sociedad capitalista.
  • La raqueta, que está en el despacho del padre de Bernard, es símbolo del éxito de este personaje, frente al fracaso de Biff, porque quien posee pista de tenis sin duda es gente muy importante.
  • Los diamantes de los que habla su hermano representan la riqueza, en contraposición a la pobreza de Willy y su familia.
  • Las semillas, que se empeña en sembrar éste, simbolizan sentimientos de prosperidad, un especie de legado que sirva a su familia, cuando él muera.

 

Próxima lectura y última del curso 2017/18: Demian de Hermann Hesse, novela de la que hablaremos el 25 de junio, lunes, a las 11:30, en la Biblioteca del centro. Después, tomaremos una copa para celebrar los 10 años del Club de Lectura.

 

Guion sobre Muerte de un viajante

Guion para la sesión del 21 de mayo, lunes, a las 17 horas, en la biblioteca

1. Presentación del autor en su época
2. Opinión breve sobre la obra
3. El título: ¿por qué elige la profesión de viajante para su protagonista?
4. Género: ¿en qué se asemeja y en qué se diferencia de las tragedias clásicas?
5. Estructura

• Externa: ¿cómo se estructura la obra desde el punto de vista formal?
• Interna: ¿cómo interpretamos el final?

6. Tiempo:

• Externo
• Interno: ¿qué dos tiempos se distinguen?, ¿qué nos parece el uso de los flash backs?, ¿qué función desempeñan en el desarrollo de la acción?

7. Espacio: ¿en qué ciudad se desarrolla la historia?, ¿Por qué?
8. Intencionalidad: ¿con qué intención escribe Arthur Miller?
9. Temas:

• El conflicto entre sueño y realidad: ¿cómo se manifiesta en la obra?, ¿por qué fracasa Willy Loman?, ¿hay causas externas e internas?

• El deseo de progresar en la vida: ¿cómo está presente?

• La anulación del individuo dentro de la empresa: ¿cómo se manifiesta?

• La familia: ¿qué imagen se ofrece de esta institución?, ¿cómo son las relaciones entre los padres y los hijos?

• El adulterio: ¿qué consecuencias tiene en el seno de la familia?

• El estilo de vida americano (el denominado sueño americano): ¿qué aspectos se critican del mismo?, ¿se puede extender esta crítica a cualquier otro lugar y tiempo?

• La realidad asfixiante de las ciudades, a causa de su crecimiento incontrolado.

• El suicidio: ¿por qué toma Willy esta drástica decisión?, ¿qué va a suponer para su familia?

10. Personajes: ¿qué imagen quieren transmitir a los demás y cómo son en realidad?

• Willy: ¿su vida es un fracaso?, ¿se le puede considerar como una víctima del sistema capitalista o del entorno en el que se encuentra?, ¿Actúa con falsedad e hipocresía?, ¿por qué se suicida?

• Biff: ¿por qué fracasa también?, ¿cuándo cae el mito del padre perfecto?, ¿en qué se diferencia de éste?

• Happy: ¿en qué medida es falso, como los restantes miembros de la familia?

• Linda: ¿cómo es su relación con Willy?, ¿responde al prototipo de ama de casa tradicional?, ¿qué papel desempeña en su familia?

• Fred: ¿qué tipo de personaje es?, ¿qué función desempeña en la trama?

• Charley y su hijo, Bernard: ¿qué relación tienen con Willy?, ¿qué representan en la obra?

• Howard: ¿qué representa?

11. Simbolismo: ¿qué simbolizan en la obra elementos como: el sonido de la flauta, el frigorífico, el magnetofón, el coche, las medias, la raqueta, los diamantes, el trozo de maguera o las semillas que quieren plantar Willy?

12. Estilo: ¿qué rasgos lo caracterizan?, ¿en qué medida el lenguaje define al protagonist?

13. Próxima lectura