Edipo rey

GUIÓN PARA LA SESIÓN DEL CLUB DE LECTURA
(Miércoles, 23 de noviembre, a las 18 horas, en la biblioteca)

1. Presentación del autor en la época
2. Opinión breve sobre la obra
3. Género al que pertenece
4. Lugar
5. Tiempo:

5.1. Externo: ¿a qué época nos remite la acción?
5.2. Interno: ¿cuánto dura en su desarrollo interno?

6. Estructura:

6.1. Externa: ¿cómo se estructura formalmente Edipo Rey?
6.2. Interna: ¿cómo interpretamos el final?, ¿por qué Edipo se ciega y no se quita la vida como Yocasta?

7. La intriga: ¿cómo la genera Sóflocles?

8. Temas:

• La fuerza del destino
• La libertad individual
• La búsqueda de la verdad
• El poder de los dioses
• El incesto
• El parricidio
• La cólera
• El sentimiento de culpa
• El dolor
• El suicidio
• La discriminación de la mujer

9. Personajes: ¿cómo están descritos?, ¿cuáles son sus rasgos principales?

• El rey Edipo
• El sacerdote
• El coro
• Creonte
• Tiresías
• Yocasta

10. Intencionalidad
11. El complejo de Edipo
12. Frases para la reflexión:

• El que no tiene temor ante los hechos tampoco tiene miedo a la palabra. (Edipo)
• Que un hombre preste servicio con los medios de que dispone y es capaz, es la más bella de las tareas (Edipo)
• ¡Qué terrible es tener clarividencia cuando no aprovecha al hombre que la tiene! (Tiresias)
• Sólo el tiempo muestra al hombre justo, mientras que podrías conocer al perverso en un solo día. (Creonte)

13. Estilo
14. Próxima lectura.

La razón frente a la fe

En la sesión del club de lectura del pasado lunes, coincidimos en que el tema central de la novela La ley del menor es la oposición entre la fe y la racionalidad, que le resulta fascinante al propio Ian McEwan: “Me fascina cuando se produce ese choque entre la fe, sincera y devota, y la ley”.

Miguel, que había propuesto esta novela, fue el encargado de presentar al autor, que nació en 1948 en el Reino Unido, aunque vivió en diferentes lugares del mundo, a causa de la profesión de su padre. Es referencia de la ficción contemporánea, junto con otros escritores, como: Julian Barnes, William Boyd y Salman Rushdie. Fue amigo también de Christopher Hitchens, estudioso, como él, de los males de la religión. Precisamente, el citado Salman Rushdie fue víctima del fundamentalismo islámico y parece ser que La ley del menor la escribió McEwan bajo la influencia de este hecho.

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Hay una frase de Hitchens, que define muy bien el lugar que ocupa el trabajo como escritor en su vida y la importancia que concede a la amistad: “La felicidad es escribir a solas todo el día, sabiendo que disfrutarás de una interesante compañía al caer la noche”. En efecto, para él es una maravillosa combinación la de estar completamente absorbido por el trabajo y, cuando llegan las siete o las ocho de la tarde, beber una copa de vino con los amigos.

Entre sus obras, se encuentran: Primer amor, últimos ritos, Jardín del cemento, El placer del viajero, Amor perdurable, Expiación y Operación dulce.

En el turno de opiniones sobre la novela, algunos de los asistentes manifestamos nuestra admiración hacia Fiona, la protagonista, con la que nos podríamos identificar, por la entrega absoluta a su trabajo como jueza; por su situación anímica, a causa de la delicada situación por la que atraviesa su matrimonio; y por el cambio que experimenta, a raíz de conocer a Adam, un joven testigo de Jehová, que necesita transfusiones de sangre para sobrevivir, aunque sus padres y él mismo se niegan a ello por razones religiosas.

Sin duda se trata de un personaje creíble y muy bien construido, que evoluciona, desde la buena reputación profesional y la contención propia de una mujer casada, hasta la espontaneidad, la naturalidad, el descubrimiento de la pasión y las dudas en su trabajo como jueza.

No obstante, hubo diferencias al interpretar lo que supone para Fiona su relación con Adam: para unos el joven le hace recuperar la pasión, un sentimiento que ya estaba relegado en su vida, si alguna vez lo experimentó; y para otros, en cambio, la relación no va mucho más allá de lo profesional y el beso que se atreve a darle no es más que una reacción espontánea, sin mayor trascendencia, salvo la transgresión de su ética profesional.

En cualquier caso, coincidimos en que, en el conflicto entre la razón y la fe, la primera es representada por Fiona y la segunda por Adam.

Para este personaje, la entrevista con la jueza, en el hospital, sí supone una puerta abierta en el cerrado mundo de los testigos de Jehová: “Su visita fue una de las mejores cosas que me han sucedido en la vida –dijo, y después, rápidamente-: la religión de mis padres era un veneno y usted fue el antídoto.”

Pero necesitaba algo más y ella no le ofreció nada, en lugar de la religión, ninguna protección, ninguna alternativa: “Él fue a buscarla, quería lo mismo que quiere todo el mundo y que sólo podían darle los librepensadores, no los seres sobrenaturales. Un sentido.”

Por eso, cuando recae de la enfermedad de la leudemia, para la que necesita transfusiones sanguíneas, como ya es mayor de edad y puede hacerlo, rechaza este tratamiento, y se deja morir.

Entre los temas que plantea McEwan, nos referimos a la religión o, mejor dicho, al radicalismo religioso, que se aprecia no sólo en el caso de Adam, sino también en el de los siameses, cuya sentencia salomónica le ocasiona a la jueza “viperinos comentarios de los devotos”, y en el de la pareja de judíos ortodoxos, que se disputan la custodia de sus hijas: la madre, para educarlas en una escuela mixta, donde se practica la tolerancia y el respeto a la independencia de la persona; y el padre, que desea hacerlo, según los principios más estrictos y represivos de su religión: “Los niños y las niñas “jaredíes” se educaban por separado para preservar su pureza. Tenían prohibida la ropa de moda, la televisión e Internet, así como relacionarse con niños a los que se les permitían estas distracciones. Les vetaban los hogares donde no se observaban las estrictas normas “kosher”…”

También comentamos las relaciones entre la vida profesional y la vida familiar, preguntándonos hasta qué punto se puede pasar la delgada línea roja que separa una de otra, como lo hizo Fiona, al descubrirle a Adam la pasión por la vida, y en qué medida podemos entregarnos a nuestro trabajo, sin que esta entrega vaya en detrimento de nuestra vida familiar.

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E igualmente hablamos del matrimonio, como unión que se desgasta con el paso de los años. En este sentido, nos interrogamos por el futuro de la relación entre Fiona y Jack, que, a tenor del final de la novela, parece estar en proceso de renovarse: “Estaban cara a cara en la media luz. Y mientras la gran ciudad lavada por la lluvia, fuera del dormitorio, implantaba su más tenues ritmos nocturnos, y su matrimonio se renovaba a trompicones, ella le habló en voz baja y firme de su vergüenza, de la pasión por la vida de aquel dulce chico y del papel que ella había desempeñado en la muerte de Adam.”

Finalmente, escuchamos, a iniciativa de Benito, la canción “Down By the Salley Gardens (Allá en los jardines de Salley), con texto de William Yeats, que se repite, en distintos momentos, especialmente emotivos, de la novela, y al escucharla, nos imaginamos a Fiona y Adam en el hospital (cuando la primera fue a escuchar personalmente al segundo, con el fin de comprobar si comprendía la delicada situación en la que se encontraba), interpretándola:

“Allá en los jardines de Salley mi amor y yo nos encontramos.
Pasó por los jardines de Salley con pies pequeños, blancos como nieve.
Me dijo que me tomase el amor con naturalidad, como las hojas que crecen en el árbol.
Pero yo, siendo joven y tonto, no estuve de acuerdo con ella.

En un prado junto al río mi amor y yo nos encontrábamos.
Y en mi hombro inclinado ella apoyó su mano, blanca como nieve.
Me dijo que me tomase la vida con naturalidad, como la yerba crece en las presas.
Pero yo era joven y tonto, y ahora estoy lleno de lágrimas.”

Próxima lectura, a propuesta de Carmen: “Edipo Rey” de Sófocles. Hablaremos de esta tragedia griega, el 23 de noviembre, miércoles, las 18 horas, en la biblioteca.

 

La ley del menor

GUIÓN PARA LA SESIÓN DEL CLUB DE LECTURA
(Lunes, 7 de noviembre, a las 18 horas, en la Biblioteca)

1. Presentación del autor.
2. Opinión breve sobre la obra.
3. Título: ¿Por qué? ¿Lo consideramos adecuado?
4. Género literario.
5. Punto de vista narrativo.
6. Estructura.

6.1. Externa.
6.2. Interna.

7. Espacio
8. Temas:

8.1. La razón frente a la fe.
8.2. La religión:

• El radicalismo religioso
• La necesidad de la religión para vivir

8.3. El matrimonio:

• El desgaste con el paso del tiempo.
• La fidelidad matrimonial
• El divorcio y las consecuencias

8.4. La vida personal y la vida profesional:

• Conciliación de ambas.
• Incompatibilidades.

8.5. El derecho a morir:

• El suicidio: ¿por qué se suicida Adam?, ¿quién es culpable?
• La eutanasia o muerte digna.

8.6. La administración de justicia:

• La responsabilidad de los jueces.
• Trascendencia social
• Sus dudas al dictar sentencia.

8.7. La doctrina de la necesidad.
8.8. La música: como terapia y como divertimento.

9. Personajes:

• Fiona
• Jack
• Adam

10. Frases para la reflexión:

• Ser objeto de la compasión general era también una forma de muerte social.
• A mi juicio, su vida es más preciosa que su dignidad.
• Sin la fe, qué abierto y hermoso y aterrador debió de parecerle el mundo.

11. Próxima lectura.

El sentido del humor de Cervantes

Sin duda este fue el aspecto más valorado en la sesión del pasado miércoles, que dedicamos a dos de las novelas ejemplares de Cervantes: La gitanilla y Rinconete y Cortadillo. Un sentido del humor que utiliza, entre otras razones, para burlar la censura de aquella época, que emanaba del Tribunal de la Inquisición, y que le hace presentar, por ejemplo, a un grupo de delincuentes como una cofradía religiosa, de tal forma que cada uno de ellos está convencido, a pesar de sus fechorías, de ir al cielo, por el hecho de asistir a misa todos los días y cumplir con el resto de obligaciones religiosas. En el fondo Cervantes, está criticando, de forma sutil y disimulada, la hipocresía de la iglesia.

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Como siempre, fue María la encargada de presentar al autor, cuya vida se caracterizó por los numerosos viajes que llevó a cabo y por las dificultades para vivir que siempre le acompañaron. Así, por ejemplo, se refirió a la batalla de Lepanto, donde Cervantes pierde la movilidad de la mano izquierda, a causa de un disparo; a los cinco años de cautiverio en Argel, que son los más penosos de su vida; y a las diferentes ocasiones en que es encarcelado, bajo la acusación de malversación de fondos públicos. No obstante, comentamos que fue un hombre honesto, aunque quizá poco hábil en asuntos de finanzas y víctima a veces de las malas artes de terceros.

En cuanto a su producción literaria, Cervantes se afanó en ser poeta, pero, según sus propias palabras, “fue una gracia que no quiso darle el cielo”, e intentó vivir del teatro, aunque no lo consiguió, porque los directores no compraban sus comedias, a diferencia de lo que sucedía con Lope de Vega. Donde verdaderamente triunfó fue en la narrativa, tanto que se le considera el creador de la novela moderna. Él mismo fue consciente de estar escribiendo en este género literario por primera en lengua castellana.

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Murió el mismo día que Shakespeare, el 23 de abril de 1616, aunque quizá no sea del todo exacto, porque los calendarios que regían en España e Inglaterra eran distintos. En cualquier caso, la “coincidencia” ha hecho que se celebre el Día Internacional del Libro en esta fecha.

En el turno de opiniones sobre las dos novelas, Inés se refirió a la actualidad de Rinconete y Cortadillo, sobre todo por el tema de la corrupción. También elogió la lucidez del primero de estos dos personajes, cuando al final de la novela critica la situación de la justicia en España: “cuán descuidada justicia había en aquella tan famosa ciudad de Sevilla, pues casi al descubierto vivía en ella gente tan perniciosa y tan contraria a la misma naturaleza”.

A Carmen la relectura de La gitanilla le había defraudado, porque, en su opinión, ha soportado peor el paso del tiempo que Rinconete y Cortadillo, la cual le había gustado por la capacidad de Cervantes para describir la sociedad de la época. En esta misma opinión abundó Clara, quien reconoció que la segunda de las novelas le había resultado difícil de leer, sobre todo por el lenguaje de germanía. También Víctor aludió a esta dificultad, aunque destacó la actualidad de lo que se cuenta.

En cambio, a Lola P. Ebrero le había parecido más amena La gitanilla, aunque su contenido, a diferencia del de Rinconete y Cortadillo, lo considera deplorable.

Miguel se había sentido atraído por el lenguaje en que están escritas, desde el propio término “germanía”, como jerga de ladrones y delincuentes, hasta otros como: “murcio”, que significa “ratero” y que está relacionado con murciélago. Contó que había hecho un inventario de todos los términos, que reflejan una forma determinada de vivir.

Benito, al leer estas novelas, ve a Cervantes en las mismas, porque lo que cuenta lo ha vivido personalmente, en especial Rinconete y Cortadillo, que le parece un estudio antropológico de la sociedad sevillana de principios del siglo XVII.

Lola Cortés reconoció que no había disfrutado leyéndolas. La gitanilla le parece una novela más compleja, con introducción, nudo y desenlace, mientras que en Rinconete y Cortadillo echa en falta un desarrollo mayor de la historia.

Nos preguntamos ¿por qué las llama Cervantes novelas ejemplares?

Por uno lado, como el propio adjetivo indica, pretende ofrecernos ejemplos de lo que debemos y de lo que no debemos hacer. Es decir, de cada una de ellas se puede extraer una enseñanza provechosa para los lectores. Esto es lo que el autor declara en el prólogo, porque es lo que corresponde en una época de gran control ideológico y religioso.

La Gitanilla, por ejemplo, nos ofrece un ejemplo de mujer libre e independiente; aunque al mismo tiempo casta, honesta y sometida a la voluntad de sus padres. Rinconete y Cortadillo, por su parte, representan un modelo de amistad.

Pero también estas novelas se escriben con la finalidad entretener: “Mi intento ha sido poner en la plaza de nuestra república una mesa de trucos, donde cada uno pueda llegar a entretenerse, sin daño de barras”.

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Hablamos de los personajes y valoramos el respeto con el que Cervantes se acerca a los mismos, con independencia de su condición social. Ya lo había hecho en la primera parte del Quijote, con Sancho Panza, el cual rivaliza en ingenio y sabiduría con don Quijote. Y ahora lo vuelve a hacer, por ejemplo, con Rinconete y Cortadillo, los cuales, a pesar de su marginación y aspecto desastrado, demuestran, desde el principio, educación y saber estar:

“-¿De qué tierra es vuesa merced, señor gentilhombre, y para adónde bueno camina?

-Mi tierra, señor caballero –respondió el preguntado-, no la sé, ni para dónde camino, tampoco.”

Entre los temas que aparecen en las dos novelas, comentamos:

• La corrupción, que desgraciadamente sigue teniendo actualidad:

La vieja gitana, a pesar de haber cometido delitos, se libró de ser azotada, en tres ocasiones, después de sobornar al juez, mediante regalos o dinero.

El alcalde, tío del que mató Andrés, perdona a éste a cambio de 2000 ducados.

• Los gitanos:

Una etnia libre, que vive al margen de las leyes oficiales, pero al mismo tiempo marginada. Así, lo lamenta el gitano viejo: “Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes…”

• El clasismo

Lo reconocimos especialmente en La gitanilla: “Merecía ser hija de un gran señor” dice de Preciosa alguien que la escucha cantar. Además, su matrimonio con Andrés sólo es posible cuando se descubre que ella en realidad es noble como él.

• El machismo y la discriminación de la mujer:

La Gananciosa justifica los malos tratos que ha sufrido su hermana Cariharta a manos de su marido de la siguiente forma:

“Porque quiero que sepas, si no lo sabes, que a lo que se quiere bien, se castiga; y cuando estos bellacones nos dan, y azotan y acocean, entonces nos adoran…”

“Y tu verás, hermana, si no viene a buscarte antes que de aquí nos vamos, y a pedirte perdón de todo lo pasado, rindiéndosete como un cordero…”

Finalmente, elogiamos el estilo de Cervantes, en concreto, su habilidad para construir diálogos, que demuestra, por ejemplo, en el inicio de Rinconete y Cortadillo; y el arte de la descripción que se aprecia, en la que hace del jefe del hampa sevillana:

“Llegóse en esto la sazón y punto en que bajó el señor Monipodio, tan esperado como bien visto de toda aquella virtuosa compañía. Parecía de edad de cuarenta y cinco a cuarenta y seis años, alto de cuerpo, moreno de rostro, cejijunto, barbinegro y muy espeso; los ojos, hundidos. Venía en camisa, y por la abertura de delante descubría un bosque: tanto era el vello que tenía en el pecho. Traía cubierta una capa de bayeta casi hasta los pies, en los cuales traía unos zapatos enchancletados, cubríanle las piernas unos zaragüelles de lienzo, anchos y largos hasta los tobillos; el sombrero era de los de la hampa, campanudo de copa y tendido de falda; atravesábale un tahalí por espalda y pechos a do colgaba una espada ancha y corta, a modo de las del perrillo; las manos eran cortas, pelosas, y los dedos gordos, y las uñas hembras y remachadas; las piernas no se le parecían, pero los pies eran descomunales de anchos y juanetudos. En efeto, él representaba el más rústico y disforme bárbaro del mundo.”

Próxima lectura, a propuesta de Miguel: La ley del menor de Iam McEwan. Hablaremos de este libro el 26 de octubre, miércoles, a las 18 horas, en la biblioteca.

Primera sesión del Club de Lectura

Guión para la sesión
(Día 28 de septiembre, miércoles, a las 18 horas, en la Biblioteca)

1. Presentación del autor.
2. Opinión breve sobre las dos novelas.
3. Época en la que fueron escritas.
4. ¿Por qué novelas ejemplares?
5. Intencionalidad.
6. Punto de vista:
7. Estilo: características generales, arte de la descripción, habla de germanía.

La Gitanilla

8. Espacio:
9. Estructura
10. Personajes:

• Preciosa
• Andrés Caballero
• La gitana vieja
• Clemente

11. Temas:

• La corrupción
• El amor idealizado
• Los celos: diferente consideración, según la clase social.
• La libertad de la mujer
• Importancia de la honestidad y la virginidad
• El mundo de los gitanos
• Diferencias sociales: clasismo
• La predicción del futuro

Rinconete y Cortadillo

12. Espacio
13. Estructura
14. Personajes

• Rinconete
• Cortadillo
• Monipodio

15. Temas

• El mundo de la marginación y el latrocinio
• La corrupción
• La importancia del dinero
• La falsa religiosidad
• La libertad
• La vida como aprendizaje
• La discriminación de la mujer

16. Próxima lectura.

Animado debate sobre Maus

El miércoles tuvimos un debate entretenido sobre Maus, cómic en el que Art Spiegelman cuenta la terrible experiencia de su padre, judío polaco, en los campos de exterminio nazis.

María en la presentación del autor recordó que había nacido en 1948, en Estocolmo (Suecia). Sus padres, cuando él sólo tenía tres años, emigraron a Estados Unidos, país en el que vive desde entonces. Cursó estudios relacionados con el arte y el diseño, y trabajó como dibujante para una empresa de ilustraciones. Se matriculó en la Universidad de Binghamton y, aunque no logró acabar sus estudios, fue nombrado “doctor honoris causa” por esta universidad, treinta años después. A partir de 1975, trabaja para diferentes publicaciones, como The New York Times, Village Voici y Playboy. En la revista Raw, fundada por su mujer y él, publica por entregas Maus, por el que en 1992 recibió el premio Pulitzer.

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En el turno de opiniones breves sobre esta novela gráfica, Mª Jesús comentó que le había gustado por el tema histórico que aborda, pues a ella le encanta la historia. En cambio, a Víctor le parecía que no aportaba demasiado desde el punto de vista histórico y que lo que la hace diferente es la relación entre el padre y el hijo. José Manuel, por su parte, destacó su carácter de fábula y las metáforas de los animales con forma humana.

José David llamó la atención sobre Vladek, que le parece un personaje enigmático, porque su extraordinario pragmatismo no le lleva a comportarse de forma egoísta durante el tiempo en que estuvo prisionero en Auswitch.

Miguel expuso que conocía Maus, desde hacía mucho tiempo, pero que se había resistido a leerlo, porque, a su juicio, el género del cómic está más relacionado con la ficción que con la historia. Sin embargo, una vez leído, reconoció que le había gustado, sobre todo la segunda parte, donde se cuenta la aterradora persecución de los judíos. Enrique manifestó que se había adentrado en él como un tebeo para adultos y que sentía lástima por el personaje de Vladek, un esclavo de sus manías. A Benito la lectura de Maus le había reconciliado con el pueblo judío, después de haber estado alejado de él por su comportamiento con el pueblo palestino. Añadió que la película El hijo de Saúl tenía claras concomitancias con este cómic, probablemente, porque su director, László Nemes, lo había leído previamente.

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Todos coincidimos en que Maus es un cómic innovador por varias razones:

• La utilización de un género popular y sencillo, para tratar un asunto serio y complejo, como el de la Alemania nazi.

• El hecho de que Vladek, el protagonista sea un antihéroe, que posee justamente las características contrarias a los héroes clásicos del cómic.

• La inclusión de gráficos, planos y fotografías de la época, que le dan una mayor verosimilitud al relato.

• Y el carácter de fábula, con los personajes convertidos en animales, lo cual facilita su identificación.

Además, el autor no frivoliza con el simbolismo de los animales, sino que estable una distancia, que le permite contar unos hechos dramáticos.

Éste es el significado que reconocimos en los animales:

• Los ratones débiles y huidizos son los judíos; y los elige, porque Europa, en aquella época, se había convertido en una ratonera de la que era imposible de salir.

• Los gatos astutos y hábiles, que persiguen a los ratones, representan a los nazis.

• Los cerdos estúpidos y sin capacidad de intervención, son los polacos, que traicionaron o no ayudaron a los judíos.

• Los perros guardianes son los norteamericanos.

• Y las ranas representan a los franceses, quizá por los cambios que experimentaron, a raíz de la invasión alemana: pasaron de la resistencia al colaboracionismo.

Valoramos positivamente la estructura interna del cómic, que nos cuenta en realidad dos historias, pues se alternan, en un juego temporal incesante, a base de analepsis y prolepsis, el presente -desde 1978 a 1982- en el que Art entrevista a su padre en Nueva York, y el pasado de éste -desde 1930 hasta 1944- que incluye: su juventud, su boda, su vida de casado, el estallido de la segunda guerra mundial, la persecución de los judíos, su experiencia en los campos de exterminio nazis, su supervivencia y su liberación.

Mientras la primera historia te aleja del personaje de Vladek y te lleva incluso a odiarlo, por su egoísmo, mezquindad y desconfianza; la segunda, en cambio, te acerca y te hace admirar al viejo superviviente, que compartía la comida con los demás presos y siempre estaba preocupado por la suerte de su mujer.

Nos llamó la atención esta ambivalencia que lo convierte en un personaje redondo.

Como lo es también Art, que se acerca al judaísmo por su padre y que se muestra aparentemente preocupado por él, aunque en realidad se comporta de forma egoísta, pues lo único que le interesa es acabar su cómic. Por eso, casi le obliga a contar su experiencia, a pesar de su delicada salud, y no le echa una mano en sus pequeñas necesidades. Además, es neurótico y tiende a la autocompasión.

Anja, primera mujer de Vladek y madre de Art, es un personaje, que no aparece, pero que tiene una importancia capital en el relato -como Pepe el Romano en La casa de Bernarda Alba-, pues su suicidio afecta profundamente tanto al marido como al hijo. Éste último recrea en un cómic, “Prisionero en el planeta infierno”, incluido en Maus y protagonizado por personas, el dramático acontecimiento.

En cuanto a los temas, hablamos de los siguientes:

• La discriminación y represión de los judíos, que se resume en estas tres frases que leímos: “Sin duda los judíos son una raza, pero no humana” (Hitler); “los nazis te mandan a una campo de trabajo, a la menor infracción… Sin que violes ninguna ley… Nunca vuelves a ver a los que se llevan”; “las madres decían: cuidado que un judío te meterá en un saco y te comerá” (Vladek)

• La relación tensa entre el padre y el hijo, que acaba convirtiéndose en auténtico eje del relato: el primero es judío y conoce su tradición, pero el segundo la desconoce; y ambos tiene dos formas diferentes de acercarse a la historia: Vladek desea olvidarla -por eso, tira los diarios de Anja- y se resiste a contar lo sucedido, mientras que Art pretende conocerla por curiosidad y por el interés de escribir su cómic. A esto hay que añadir las diferencias de carácter: dominante y autosuficiente el del padre; débil y sumiso el del hijo.

• El racismo que no sólo lo manifiestan los nazis, discriminando a los judíos, a los que ni siquiera le dan la categoría de personas, sino también el propio Vladek, que desconfía de los negros, porque considera que todos son unos ladrones.

• La metaliteratura, que se concreta en las reflexiones de Art sobre el proceso de creación del cómic: validez, sentido, oportunidad.

En el inicio de la segunda parte muestra su agobio por el exceso de fama que ha alcanzado Maus y porque se siente incapaz de estar a la altura de lo que se espera de él. Esto se refleja, cuando aparece con máscara y cuando se transforma durante unos segundos en el niño que fue, necesitado de su madre y de su padre.

Lo último que comentamos fueron las imágenes, sobre las que llegamos a las siguientes conclusiones:

• Viñetas:

Las referidas al presente son ordenadas y regulares, mientras que las que se refieren al pasado son más irregulares, como los hechos que se cuentan.

• Dibujos:

Los de los ratones son sencillos, esquemáticos, sin rasgos que los diferencien unos de otros, de tal modo que pasan casi inadvertidos, invisibles. Así, cumplen su función de masa anónima, desindividualizada, unida sólo por la religión, lo cual determina su trágico destino.

Los gatos, en cambio, sí tienen rasgos que los diferencian unos de otros, con lo que se produce un contraste muy marcado con los ratones.

• El color

Elige el blanco y negro, porque lo acerca a los documentales y fotografías que tenemos de la Alemania nazi.

En resumen, una sesión muy animada, la del pasado miércoles, que se prolongó casi hasta las 21 horas. No está mal para cerrar el curso.

Próxima lectura, como homenaje a Miguel de Cervantes, del que este año celebramos el cuarto centenario de su muerte, La gitanilla y Rinconete y Cortadillo, dos novelas ejemplares, cuya lectura o relectura seguro que nos hará disfrutar este verano. Hablaremos de ellas el miércoles, 28 de septiembre, a las 18 horas.

Acordamos, igualmente, que cada uno de los integrantes del club de lectura propusiera tres libros, entre los que se elegirían los que leamos el curso próximo.

FELICES VACACIONES

Guión para “Maus”

MAUS
Art Spiegelman

GUIÓN PARA LA SESIÓN DEL CLUB DE LECTURA
(8 de junio, miércoles, a las 19 horas)

1. Presentación del autor.
2. Opinión breve sobre el libro: si nos ha gustado o no y por qué.
3. Título y subtítulo.
4. Género al que pertenece: idoneidad, diferencias con otras obras que han abordado el tema del holocausto.
5. Espacio y tiempo
6. Estructura:

6.1. Externa.
6.2. Interna: analepsis y prolepsis.

7. Personajes:

• Vladek
• Art
• Mala
• Anja
• Françoise Mouly

8. Simbolismo de los animales.
9. Temas:

9.1. La discriminación y represión de los judíos:

• “Sin duda los judíos son una raza, pero no humana” (Hitler)
• “Las madres decían: cuidado que un judío te meterá en un saco y te comerá” (151).

9.2. El racismo de los nazis y del propio Bladek.
9.3. La supervivencia: factores que la propician.
9.4. La vejez y sus consecuencias.
9.5. La relación tensa entre padre e hijo: religión, conflicto generacional, diferentes formas de acercarse a la historia.
9.6. El machismo.
9.7. La creación artística como forma de superar una experiencia traumática.
9.8. La metaliteratura: reflexiones de Art sobre el propio proceso de creación.

10. El texto: registro lingüístico predominante.
11. Las imágenes: tipo de dibujos.
12. Relación entre imagen y texto: complementariedad, redundancia, contraste.
13. Próxima lectura.

El genio de Oscar Wilde

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Aunque hubo valoraciones diferentes sobre La importancia de llamarse Ernesto, todos los asistentes a la sesión del club de lectura del jueves pasado coincidimos en el genio de Oscar Wilde, particularmente en su originalidad y su capacidad lingüística, lo cual se puede apreciar en este fragmento del tercer acto, que leímos en la reunión:

“CECILIA: (…) Y esta es la cajita donde guardo todas sus amadas cartas. (Se arrodilla ante la mesa, abre la caja y enseña unas cartas atadas con una cinta azul.)
ALGERNON: ¡Mis cartas! ¡Pero mi encantadora Cecilia, si yo no le he escrito a usted jamás ninguna carta!
CECILIA: No necesita usted recordármelo, Ernesto. Demasiado bien sé que he tenido que escribirlas por usted. Escribía siempre tres veces por semana y algunas veces más.
ALGERNON: ¡Oh! ¿Me deja usted que las lea?
CECILIA: ¡Imposible! Se pondría usted demasiado engreído. (Vuelve a colocarlas en la caja) Las tres que me escribió usted después de que reñimos son tan hermosas y con tan mala ortografía, que aún ahora mismo no puedo leerlas sin llorar un poco.
ALGERNON: ¿Pero es que hemos reñido alguna vez?
CECILIA: Claro. El día 22 del pasado marzo. Puede usted verlo aquí anotado, si quiere. (Enseñándole el diario) Hoy he roto con Ernesto. Comprendo que es preferible esto. El tiempo, hasta ahora, continúa encantador.”

En este sentido, José David, que había leído la obra en inglés, se preguntaba si los demás que lo habíamos hecho en español, habíamos apreciado todos los matices y juegos de palabras que utiliza Oscar Wilde.

 

La sesión propiamente dicha comenzó con la presentación del autor, como siempre, a cargo de María, quien recordó que La importancia de llamarse Ernesto, considerada su obra maestra, es la tercera del mismo que comentamos en el club de lectura. La primera fue El fantasma de Canterville y la segunda Salomé.

Oscar Wilde nació en 1854, en Dublín, en el seno de una familia de intelectuales. Aprendió desde joven francés y alemán, y se licenció, con las mejorares calificaciones, en estudios clásicos por la Universidad de Oxford. Profesó el esteticismo, doctrina del arte que exalta la belleza, frente a la fealdad y el materialismo, que caracterizó la época industrial. Era conocido por su mordacidad, por su forma de vestir extravagante y por su brillante conversación. Cuando se encontraba en el apogeo de su fama, como escritor, cometió el error de demandar al padre de su amante por difamación, pues le había acusado públicamente de sodomita. Hubo juicio, donde Wilde esgrimió la amoralidad del arte como defensa; pero fue declarado culpable de indecencia grave y condenado a dos años de trabajos forzados. Su estancia en la cárcel fue devastadora (“Yo entré a la prisión con un corazón de piedra y pensando tan sólo en mi placer; pero, ahora mi corazón se ha roto…”), pues, después de salir de ella, no levantó cabeza: fue abandonado por su mujer e hijos, y no pudo continuar la relación con su amante, Alfred Douglas, porque las respectivas familias les amenazaron con cortarles los fondos. Murió en París, con tan solo 46 años, en la más completa miseria.

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Benito confesó haber estado influido por la biografía de Oscar Wilde, al leer La importancia de llamarse Ernesto. Añadió que la doble vida que se vio obligado a llevar, a causa de su homosexualidad, se refleja en la obra, donde tanto Jack como Agernon se inventan sendos personajes para poder tener un comportamiento diferente al admitido por la sociedad. Comentó igualmente las represalias que habían sufrido muchos artísticas y científicos homosexuales, como el matemático Allan Turing, que cincuenta años después que Wilde, fue condenado por indecencia grave y perversión sexual. El tribunal le dio a elegir entre la prisión y la castración química. Escogió esta segunda, pero las alteraciones físicas que le produjo fueron tan terribles que acabó suicidándose.

José David valoró por encima de todo la actitud provocadora de Oscar Wilde, quien, de esta forma, activa el pensamiento de los que le leen o asisten a la representación de sus obras:

“No tengo otra cosa que declarar que mi genio” –declaró en la aduana en uno de sus viajes a Estados Unidos.

Víctor recordó a otros artistas provocadores, como Salvador Dalí:

“Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello.”

Lola, en esta misma línea, destacó el espíritu iconoclasta de Wilde, pues tanto en su vida como en su obra fue a contracorriente, es decir, se opuso a las normas y conductas establecidas, lo cual enlaza con su defensa del esteticismo.

María Jesús se preguntó cómo una obra que pone de manifiesto el cinismo y la hipocresía de la clase alta británica, como La importancia de llamarse Ernesto, no fue prohibida. La respuesta está en la vía que utilizó para llevar a cabo su crítica, el humor, que siempre es más tolerado por la sociedad.

Enrique confesó que no había disfrutado con la obra, que no le había hecho ninguna gracia y que no reconocía la crítica social de Wilde, el cual se limita a mostrar las cosas tal y como eran en aquella época. Inés compartió, en líneas generales, esta opinión.

José Manuel manifestó que las obras de teatro están hechas para ser representadas, no para ser leídas, y que le hubiera gustado ver una representación de La importancia de llamarse Ernesto.

Nos detuvimos a analizar la estructura clásica de la obra: primer acto, donde se plantea el doble conflicto de Jack y Agernon, que se inventan sendos personajes, Ernesto y Bunbury, para justificar su comportamiento amoral; segundo acto, en el que hábilmente se establecen relaciones entre las dos acciones, hasta hacerlas confluir en una sola; y el tercer acto, donde asistimos a un desenlace verdaderamente ingenioso, con la revelación del secreto, que guardaba desde hace muchos años, por parte de Miss Prisma.

En cuanto a los temas, además de la hipocresía de la clase alta británica, comentamos:

• Los matrimonios por interés, que eran los característicos de aquella época:

Lady Bracknell, en principio no ve claro el enlace de su sobrino con Cecilia, porque piensa que esta carece de recursos y no pertenece a la alta sociedad; pero, cuando se entera de que es hija de un rico propietario, cambia de actitud y la considera un partido perfecto para Algernon.

• Las diferencias sociales:

El protagonista pertenece a una clase social alta y su criado Lane, a una clase social baja. Al primero no le interesa la vida familiar del segundo, cuando éste le cuenta que ha estado casado una vez:

“ALGERNON. (…) No sé si me interesa mucho su vida familiar, Lane.
LINE. No, señor, no es un tema muy interesante. Yo nunca pienso en ella.”

• El machismo, pues la mujer es considerada como un mero objeto sexual:

“JACK. (…) Amigo mío, la verdad no es en absoluto lo que se dice a una muchacha bonita, agradable e inteligente (…)
ALGERNON. La única manera de tratar a una mujer es hacerla el amor, si es bonita, o hacérselo a otra, si es fea.”

• Los ritos sociales, que son ridiculizados en clave paródica:

El té de las cinco, la petición de mano, la autorización de los padres, las visitas de compromiso, la etiqueta en la mesa, el luto.

• La importancia del nombre en la persona:

Se aprecia en el propio título de la obra, que se presta a un juego de palabras: “Ernest”, como nombre propio, y “ernest”, como adjetivo, con su significado en inglés de serio y formal. En este sentido, la insistencia por parte de Gundelina y Cecilia en que sus pretendientes se llamen Ernest, pone de manifiesto la importancia que se daba a las apariencias en la sociedad británica.

Coincidimos en que la mayor parte de los problemas que son objeto de crítica por parte de Oscar Wilde (la hipocresía, la importancia de las apariencias, el poder del dinero, las diferencias sociales…) siguen dándose en la sociedad de hoy día.

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Sobre los personajes, comentamos su escasa caracterización, pues apenas hay rasgos diferenciadores entre los mismos: Agernon y Jac, se presentan como dos hombres ociosos, preocupados por su vestimenta y dedicados a los placeres; Gundelinda y Cecilia, son dos mujeres caprichosas, que pretenden por encima de todo conseguir sus deseos.

Quizá el personaje más definido sea Lady Brackel, que aparece como la responsable de que las normas sociales funcionen. Su cinismo alcanza el máximo nivel, cuando dice de su sobrino, destacando lo buen partido que es: “No tiene nada, pero lo aparenta todo. ¿Qué más se puede pedir? Lo importante es aparentar, aunque no se sea”.

En resumen, La importancia de llamarse Ernesto es una obra que refleja el talento literario de Oscar Wilde, pero que suscitó división de opiniones entre los asistentes a la sesión del pasado jueves, en especial, porque el sentido del humor, que exhibe su autor, precedente claro del teatro del absurdo, no fue valorado por todos de la misma forma.

Próxima lectura, a propuesta de María y apoyada incondicionalmente por José David: Maus de Art Spigelman, nuestra primera incursión en el cómic. Hablaremos de ella el 8 de junio, miércoles, a las 19 horas. Por cierto, hay ejemplares para quien desee leerla en la Biblioteca.

Inés y la alegría

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Este es el título de una novela de Almudena Grandes, pero también lo es de esta crónica de la sesión que dedicamos ayer a los poemas de los hermanos José Antonio y Miguel Labordeta, porque la llegada de Inés dinamizó la reunión, descubriéndonos una dimensión poética del primero, plena de sentimiento y capacidad para captar el alma humana. Nuestra compañera citó, en primer lugar, la letra de la canción “La vieja”, donde el cantautor aragonés expresa el dolor de una mujer mayor, mientras espera el regreso de sus hijos ausentes, que han emigrado en busca de una vida mejor:

“Siempre te recuerdo “Vieja”
sentada junto al portal
acariciando la lumbre
la cadiera y el pozal.
La tristeza de tus ojos de tanto mirar
hijos que van hacia Francia
y otros hacia la ciudad.
El Miguel dice que va bueno
y parió la del Julián.
Tú te quedas con tus muertos
rezándole sin parar
pensando que en esta vida
solo se puede llorar.
Siempre te recuerdo “Vieja”
sentada junto al portal,
repasando antiguas mudas
que ya nadie se pondrá.
El cierzo de los otoños vas a buscar
palabras desde la Francia o desde la ciudad.
Miguel cayó del andamio
y parió la del Julián.
Tú, tus mitos y tus penas
huyen barbecho y erial,
cubren los viejos olivos
con tu densa soledad.
Siempre te recuerdo “Vieja”
zurciendo la eternidad
con tus palabras menudas
ocultando la verdad.
Miguel murió en el andamio
y los chicos del Julián,
al final de aquel verano,
volvieron a la ciudad;
a ti te enterramos pobre,
como debía pasar.
Al lado de tu marido
tus padres y el sacristán,
que loco ante las campanas
se desguazó ante el altar.
Siempre te recuerdo “Vieja”
nunca te podre olvidar
eternamente paciente sufriendo sin más ni más.”

Inés nos reveló que canciones como esta las tenía grabadas en su memoria, porque ella había nacido en un pueblo y le sorprendía la capacidad de José Antonio, que se había criado en una ciudad, para describir la dureza de la vida rural, con palabras sencillas y precisas.

También mencionó su identificación con el poema “Tu voz”, porque ella, a pesar de estar ausente de Castilla, durante muchos años, por razones de trabajo, no había perdido nunca su acento:

“Tu voz, siempre tu voz
en el cotidiano gesto
de las hojas cayéndose en otoño.
Y te pregunto: ¿me recuerdas
aún en mi añoranza?
Siempre tu voz
en los espejos de tu infancia”

Y, cómo no, se refirió al “Canto a la libertad”, sobre todo porque Labordeta sabe transmitirnos el amor a los demás, el sentimiento de fraternidad:

“Habrá un día en que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad

Hermano aquí mi mano
Será tuya mi frente
Y tu gesto de siempre
Caerá sin levantar
Huracanes de miedo
Ante la libertad

Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar
A aquellos que cayeron
Gritando libertad

Habrá un día en que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad
(…)

Antes de la llegada de Inés, Carmen había recordado algunos datos biográficos comunes a los dos hermanos: su nacimiento en Zaragoza, ciudad que les influyó de forma decisiva; la Guerra Civil, que les afectó negativamente a ambos; las figuras de su madre, una mujer poco afectuosa y hermética, pero pragmática y entregada completamente a su familia, y de su padre, un hombre que permanecía mucho tiempo en silencio, quizá porque, en plena dictadura franquista, sus ideas liberales y progresistas, le obligaban a ello; etc.

A Lola, quizá a causa de estas desgraciadas circunstancias personales, la poesía de José Antonio le parecía, en general, pesimista, impregnada de existencialismo y con la presencia constante del paso del tiempo, lo cual le había recordado a la novela “La lluvia amarilla” de Julio Llamazares y a la poesía de Jorge Manrique. Sin embargo, desde el punto de vista formal, echaba en falta en ella la belleza propia de la literatura.

El propio Labordeta en su poema “Escribo estas palabras” reconoce sus limitaciones como poeta, en comparación con su hermano Miguel:

“Escribo estas palabras
sobre la misma mesa
en que lo hizo mi hermano Miguel.
Él escribía poemas de argonautas
y yo los busco
en la papelería de al lado de mi casa.
Su mundo se descubre
en el cajón corrido
y el mío se queda solo
en el pequeño cuarterón
de la casa de estar.
He aquí la diferencia
Entre un poeta y un versificador sentimental.”

Benito, en este sentido, comentó que José Antonio, primero, es cantautor y, después, poeta, y que ese prosaísmo, que comentábamos, es reconocible también en las letras, por ejemplo, de Bob Dylan. Sus poemas –resumió con acierto- son en realidad letras a la espera de una música.

No obstante, Carmen destacó la calidad de algunos de sus poemas, que le parecen maravillosos, como: “Ella” donde evoca a su madre y cómo la ha visto poco a poco envejecer; “El espejo”, donde se ve a sí mismo, a lo largo del tiempo; “La vieja chaqueta”, donde expresa la felicidad que le produce esta prenda de vestir, tanto cuando la lleva puesta, como cuando la contempla colgada en el respaldo de la silla:

“La vieja chaqueta, la más vieja,
esa con la que me paseo por mi casa
en las noches fantasmas
de insomnios juveniles
la siento tan en mí, tan cotidiana,
que, a veces, la confundo
con mi propio entramado personal

y, en vez de retirármela en silencio,
me abotono la piel
sobre mí mismo y me siento feliz
de ver cómo la vieja chaqueta,
la más vieja, es casi la epidermis
cotidiana con la que uno crece
cada día.
Por las noches,
reposando en el respaldo de la silla,
es como un algo de mí
que, vigilante,
aguza los sentidos para guardar mi sueño
estremecido.”

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Son poemas que sugieren más que lo que dicen, como la buena literatura, y que, si hubiera que situarlos en alguna corriente, habría que hacerlo en el existencialismo de lo cotidiano.

Carmen también se preguntó por qué llegan tanto las canciones de José Antonio Labordeta, por qué se identifica la gente con ellas. La respuesta, en su opinión, hay que buscarla en un libro sobre musical tradicional aragonesa, que cayó en sus manos, cuando era joven, y que leyó continuamente durante un verano entero. Esta lectura hizo que sus canciones se impregnaran de los temas y ritmos característicos de este tipo de música enraizada en el pueblo.

Finalmente, comentamos sus valores humanos, en especial su integridad y su compromiso social. Benito recordó que, cuando visitamos Zaragoza, todo el mundo le conocía y le apreciaba, no sólo como cantante sino sobre todo como persona. María, abundando en esta dimensión, mencionó una frase que le había escuchado al propio José Antonio, en una de sus numerosas entrevistas: “Mi suegra me decía que servía para puta, porque no sé decir que no”.

Con respeto a Miguel Labordeta, coincidimos en su excelencia como poeta y leímos y comentamos, quizá el poema que mejor refleja el pesimismo existencial que atraviesa toda su obra:

“En lo alto del Faro,
viendo ir y venir a las pobres gentes
en sus navegaciones de un día.
En lo alto del Faro,
contemplando el abismo de las criaturas
y el vértigo de los astros.
En lo alto del Faro,
escuchando llegar a los rostros futuros
y oyendo en lo hondo de las aguas
las voces de los muertos.
En lo alto del Faro,
amando,
sabiendo que el amor es un fracaso,
y cantando,
sabiendo que su canto no ha de ser comprendido.
Vestirse, alimentarse,
ganarse el pan de cada día,
discutir de las cosas banales,
endomingarse como cada cual
y hacer el amor a una dulce estudiante,
como cualquier empleado de Banca.

Y sin embargo,
velar largamente en duelo,
oír en los silencios
el ritmo pavoroso de los tiempos,
acariciar la marea de las edades inmensas,
rompiéndose en quejidos y maravillosas melodías
contra el humilde corazón infortunado
en lo alto del Faro.
En lo alto del Faro,
mientras todos se emborrachan en los festines,
o corroen su envidia en las duras jornadas de trabajo,
o acaso buscan sus puñales secretos
para degollar al niño desconsolado que ellos fueron,
la mirada rauda de visiones
persigue el rumbo,
en intemperie desconsolada y altiva de los navíos futuros.
Y preguntar a la sangre el porqué del olvido
e indagar las primaveras que nacen del sollozo terrestre
y la melancolía que hila el atardecer solitario de los cielos.
Acariciándolo todo, destruyéndolo todo,
hundiendo su cabeza de espada en el pasmo del Ser
sabiendo de antemano que nada es la respuesta.
En lo alto del Faro.
La voz del poeta.
Incansable holocausto.”

El poeta, desde lo alto del faro, desde su torre de marfil, contempla la existencia de las personas que le rodean y se contempla a sí mismo, refugiado en su amor fracasado y en su poesía. Además, tiene conciencia de que sus versos no van ser comprendidos, por lo que se siente desilusionado también como poeta, mientras se acerca poco a poco la muerte.

Concluimos la sesión, constatando una coincidencia básica en las obras poéticas de los dos hermanos Labordeta: la fusión de la situación personal de cada uno de ellos con la historia colectiva de España, que es contemplada por ambos con tristeza y desagrado, sobre todo a causa de la Guerra Civil y la dictadura franquista, que les impidió realizarse plenamente como personas.

OBSERVACIÓN IMPORTANTE: La sesión pendiente sobre “La importancia de llamarse Ernesto” de Óscar Wilde, se celebrará el jueves, 5 de mayo, a las 19h.

Próxima sesión: poemas de José Antonio y Miguel Labordeta

La próxima sesión del club de lectura la dedicaremos a los poemas de José Antonio Labordeta. Será el día 19 de abril, martes, a las 19 horas. Este es el enlace con el archivo que contiene la selección de poemas.

Como no pudo celebrarse la  semana pasada la sesión que debíamos dedicar a “La importancia de llamarse Ernesto” de Óscar Wilde, ya fijaremos una nueva fecha para la misma.