Reducir la pobreza para respetar la dignidad del ser humano

Doce personas asistimos el pasado jueves a la primera sesión del Club de Lectura de este año 2016, para hablar de Identidades asesinas, un libro en el que Amin Maalouf denuncia “la locura que incita a los hombres a matarse entre sí en el nombre de una etnia, lengua o religión” y, al mismo tiempo, intenta comprender “por qué en la historia del hombre la afirmación del uno ha significado la negación del otro”.

Antes de la presentación del autor, Carmen expresó el agradecimiento a Lola por haber conseguido de nuevo los libros en papel, a través de la Biblioteca Central de Lepanto, donde estamos registrados como club de lectura.

A continuación, María recordó el nacimiento de Maalouf, en el Líbano, un país que perdió su gran influencia financiera en Oriente Próximo, con la Guerra Civil, entre 1975 y 1990, la cual destruyó además su equilibrio político. A causa de esta guerra, se exilió en Francia donde trabajó como redactor jefe de la revista Jeune Afrique. Su padre, periodista, poeta y pintor, le inculcó el amor por las letras, y de su madre heredó la educación francófona. En la actualidad, se dedica exclusivamente a la literatura. Ha recibido entre otros premios el Goncourt por La roca de Tanios y el Príncipe de Asturias de las Letras por el conjunto de su obra. Pertenece a la Academia Francesa, donde ocupa el sillón número 29, en el que sustituyó a Claude Lévi-Strauss.

Sus novelas más conocidas son León el Africano y Samarcanda, que algunos de los asistentes habían leído.

En el turno de opiniones sobre Identidades asesinas, Inés comentó que le había costado leer el libro, pero que al final había relacionado el contenido del mismo con su propia vida, un tanto nómada, que le ha permitido tener diferentes identidades. Miguel destacó que Maalouf plantea muchos problemas, a los que no da solución, porque, en un último extremo, todo depende del ser humano, de su educación, de la necesidad de viajar para conocer otras personas y otras culturas, que es lo que nos hace ser tolerantes. Enrique definió el libro como un ensayo divulgativo que explica obviedades y quizá no profundiza lo suficiente, pero tiene un valor por encima de todo: que el autor aplica el sentido común a su análisis. Carmen y Benito coincidieron en señalar la vigencia del mismo, a pesar de que han transcurrido casi 20 años de su publicación y el mundo ha cambiado bastante. Éste último explicó que Maalouf entendía la identidad como la suma de pertenencias de una persona (religión, lengua, nación, etc.) y que el problema surge cuando una de estas se impone a las demás. Víctor y Antonio, en cambio, expresaron una opinión crítica: para el primero el libro ha quedado desfasado, porque el mundo ha ido a peor; y el segundo echaba en falta una mayor explicación de las identidades asesinas, en concreto, la perspectiva de los que cometen los atentados.

María mencionó otro título en el que había pensado el autor, “Cómo domesticar a la pantera”, en el sentido de que este animal mata si se le persigue, aunque lo peor es dejarle escapar en la naturaleza después de haberlo herido. Pues lo mismo pasa con el deseo de identidad “que no debemos convertirlo en objeto ni de persecución ni de condescendencia, sino que hemos de observarlo, estudiarlo con serenidad, comprenderlo, y después amansarlo, domesticarlo, pues, de lo contrario, no podremos evitar que el mundo se convierta en una jungla”, donde las personas, aisladas en guetos –como señaló Inés- recurran a la violencia.

Aunque Amin Maalouf no alude a ella, coincidimos en que el auténtico problema y lo que se oculta detrás del terrorismo indiscriminado que se lleva a cabo, en nombre de una etnia, lengua o religión, es la pobreza de algunos países a los que hemos colonizado, así como la ideología y la estrategia geopolítica. Además -apuntó Julia- las personas que tienen mezcla de identidades pueden tender puentes para solucionar estos conflictos.

Nos planteamos y dimos respuestas a algunas preguntas que se desprenden de la lectura del libro:

• ¿Qué es más importante para conformar la identidad: la genética o el ambiente?

Sin duda el segundo, es decir, la influencia de los demás, tanto de los seres cercanos (familiares, amigos, correligionarios, etc.), que la fomentan, como de los contrarios, que tratan de excluirla.

• ¿Cómo han evolucionado el Islam y el cristianismo?, ¿por qué lo han hecho de forma inversa?

Hay en el Islam una notable capacidad para tolerar la existencia de otras religiones, que coincide con un periodo en el que los árabes triunfaban y tenían la sensación de que el mundo les pertenecía; pero ha ido evolucionando hacia comportamientos intolerantes y totalitarios, a medida que se han sentido amenazados. Un ejemplo, en este sentido, es el de Córdoba que pasó de ser una ciudad confiada y segura de sí misma, en el siglo X, a una ciudad acosada por los ejércitos cristianos tres siglos más tarde.

En cambio, el cristianismo presenta un largo pasado de intolerancia, que poco a poco se ha ido transformando en apertura y flexibilidad, como la propia sociedad europea, que ha avanzado en democracia y derechos sociales, aunque aún quedan reminiscencias dogmáticas, sobre todo en lo relacionado con el ámbito sexual.

• ¿Cómo proteger la diversidad (lingüística, étnica, religiosa, etc.) en una sociedad?

De las tres caminos que propone Maalouf (establecer un sistema de cupos, reconocer en la nación la pertenencia a varias cosas o respetar la ley del sufragio universal) nos pareció el más adecuado el segundo de ellos, porque ese reconocimiento puede mitigar las tensiones y contribuir a sanear las relaciones entre los diferentes grupos de personas.

• ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de la globalización?

Encontrar en todos los continentes manifestaciones culturales diversas (culinarias, musicales, literarias, etc.), que modifican “nuestros gustos, nuestras aspiraciones, nuestros comportamientos, nuestros modos de vida, nuestra visión del mundo y a nosotros mismos”, supone un factor de diversidad, una mezcla de culturas que puede ser enriquecedora.

Por otra parte, si la globalización no parece exclusivamente americana o anglosajona, todos podremos reconocernos en ella y nadie la sentirá como algo ajeno y hostil.

Sin embargo, la uniformización de los gustos puede empobrecernos, pues cabe la posibilidad de acabar leyendo el mismo tipo de novelas estereotipadas, oír las mismas melodías, ver películas producidas con el mismo molde, escuchar las mismas opiniones dominantes, etc.

Además, la hegemonía ideológica, económica o mediática puede imponernos al mundo entero una misma lengua, un sistema económico idéntico, la misma escala de valores, es decir, el fenómeno de la globalización sería un disfraz bajo el que se oculta un plan de dominación.

Finalmente, la conclusión a un debate, que duró cerca de dos horas, la puso Lola: reducir la pobreza en el mundo es requisito indispensable para respetar la dignidad del der humano y para que nadie se sienta excluido de la civilización común que está naciendo.

Próxima lectura, a propuesta de María: Los desposeídos de Úrsula K. Le Guin. Hablaremos de esta novela de ciencia ficción social, que avisa de los peligros de la descentralización y la burocracia, en una hipotética sociedad anarquista, el 18 de febrero, jueves, a las 17 horas.

Identidades asesinas


GUIÓN PARA LA SESIÓN DEL CLUB DE LECTURA
(14 de enero, jueves, a las 17 horas, en la biblioteca del IES Gran Capitán)

1. Presentación del autor.
2. Opinión breve sobre la obra.
3. Género literario.
4. Intención.
5. Punto de vista: ¿es adecuada la primera persona con expresiones como “a mi modesto entender” o “según lo veo yo”, o hubiera sido mejor escribirlo en tercera para transmitir un mayor grado de certeza?
6. Estructura: ¿se ajusta a la estructura habitual de introducción, desarrollo y conclusión?
7. Destinatario.

8. Temas:

8.1. La identidad de una persona:

• ¿Qué es?
• ¿Hay una pertenencia primordial?
• ¿Qué es más importante para conformar la identidad: la genética o el ambiente?
• ¿Cuándo se convierte una identidad en asesina?
• ¿Se puede domesticar el deseo de identidad?

8.2. La globalización:

• ¿Cuáles son sus ventajas?
• ¿Y sus inconvenientes?

8.3. La religión:

• El Islam y el cristianismo: ¿cómo han evolucionado?, ¿por qué lo han hecho de forma inversa?
• ¿Por qué surgen en los países árabes los movimientos radicales islamistas?
• Diferentes interpretaciones de los libros sagrados.
• ¿Es necesaria la religión? ¿Se puede canalizar de otra forma la necesidad de espiritualidad?
• Factores que explican el resurgimiento de la religión.

8.4. La lengua:

• Elemento de identidad.
• Como rival y como aliada de la religión.
• Diferencias entre estos dos componentes de la identidad.

8.5. ¿Cómo proteger la diversidad (lingüística, étnica, religiosa, etc.) en una sociedad?

8.6. La cultura de origen y la cultura del país de acogida:

• ¿Qué deben hacer los inmigrantes?
• ¿Qué debe hacer la sociedad?

8.7. Los derechos humanos y las tradiciones.
8.8. Internet vista desde fuera y desde dentro.

9. Frases para la reflexión:

• Cuando alguien ha sufrido vejaciones por su religión, cuando ha sido víctima de humillaciones y burlas por el color de su piel o por su acento, o por vestir harapos, no lo olvida nunca.
• La gente suele tender a reconocerse en la pertenencia que es más atacada. (…) Los que la comparten se sienten solidarios, se agrupan, se movilizan (…) arremeten contra los de enfrente.
• El siglo XX nos habrá enseñado que ninguna doctrina es por sí misma necesariamente liberadora: todas pueden caer en desviaciones, todas pueden pervertirse, todas tienen las manos manchadas de sangre: el comunismo, el liberalismo, el nacionalismo, todas las religiones y hasta el laicismo.
• Para mí un creyente es simplemente el que cree en determinados valores –que resumiré en un solo: la dignidad del ser humano-.
• Lo que nos pasa es siempre un poco por culpa de los otros, y lo que les pasa a los otros es siempre un poco por nuestra culpa.
• Los hombre son más hijos de su tiempo que de sus padres.
• Que ningún americano se sienta ofendido por lo que ve u oye.
• En la democracia (…) lo que ha de respetarse de manera absoluta y sin la menor concesión es la dignidad de los seres humanos (…), cualesquiera que sean sus creencias y el color de su piel.

10. Próxima lectura.

Un testimonio necesario

Todos los asistentes a la sesión del Club de Lectura, el pasado miércoles, coincidimos en la necesidad de escribir y publicar El olvido que seremos, un libro en el que Héctor Abad reconstruye la vida de su padre, que fue asesinado en plenno centro de Medellín (Colombia), en 1987, por defender la igualdad social y denunciar la violación de los derechos humanos en su país.

En la presentación del autor, María se refirió a su infancia feliz, en el seno de una familia acomodada, con mayoría de mujeres; a su inconstancia en los estudios universitarios, pues empezó las carreras de Medicina, Filosofía y Periodismo, sin concluir ninguna de ellas; a su expulsión de la Universidad Pontificia por un artículo irrespetuoso contra el Papa; a su viaje a Italia, tras ser amenazado de muerte, donde se licenció en Literaturas Modernas; y a su regreso a Colombia, donde se dedicó fundamentalmente a escribir, tanto ficción como artículos periodísticos.

Entre sus libros mencionó: Angosta, Asuntos de un hidalgo disoluto, Fragmentos de amor furtivo y Basura, todas ellas novelas; y dos volúmenes de cuentos: Malos pensamientos y El amanecer de un marido.

No obstante, Héctor Abad Faciolince es conocido sobre todo por El olvido que seremos, con la que consiguió el Premio Wola-Duke Human Rights.

En el turno de opiniones sobre el mismo, Clara comentó que le había interesado sobre todo la segunda parte, donde el autor se refiere a la muerte de su hermana Marta, a causa del cáncer, y al asesinato de su padre por los paramilitares de ultraderecha, pues en la primera manifiesta un cariño hacia éste, que, en ocasiones, resulta excesivo.

Para Mª Carmen la explicación de este elogio sin medida estriba en la perspectiva infantil desde la que lo ve, que es propicia a las exageraciones tanto en un sentido positivo, como negativo. Precisamente a Ana le había atraído sobre todo el personaje del padre, pues, a pesar de su idealismo, demuestra un compromiso social encomiable, tanto en su faceta personal como profesional.

Pepa confesó que lo que más le había gustado del libro es su título y el soneto de Borges del que lo toma el autor:

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso, con esperanza, en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo
esta meditación es un consuelo.

Aunque pueda parecer inverosímil, el día que lo mataron, el padre llevaba en el bolsillo un papel con el poema copiado a mano.

Destacó, igualmente, la valentía del autor para mostrar abiertamente sus sentimientos hacia el padre. En esta misma línea de pensamiento, Lola valoró la naturalidad con la que se abre a los lectores, contando aspectos íntimos de su vida.

Miguel, en cambio, fue crítico con el libro, pues le parece reiterativo en algunos aspectos, como la muerte del padre, y además se detiene en personajes, que nada aportan a la historia principal, mientras que otros, en verdad relevantes, apenas le merecen unas líneas.

Se preguntó Carmen sobre el género literario al que pertenece El olvido que seremos, llegando a la conclusión de que es difícil de clasificar, ya que en su mayor parte es una biografía, aunque tiene pasajes, como los capítulos finales, más reflexivos, que lo acercan al ensayo, y donde demuestra una especial preocupación por la forma.

Analizamos la relación entre el padre y el hijo y comentamos los mimos excesivos que había recibido éste. Julia recordó algunas acepciones de la palabra “mimar”:

• Hacer caricias y halagos.
• Tratar con excesivo regalo, cariño y condescendencia a alguien, y en especial a los niños.
• Favorecer a alguien, tratarlo con mucha consideración.

Y constatamos que todas se podían aplicar a la educación recibida por el autor del libro.

También, fue objeto de análisis la curiosa relación entre el padre y la madre, a pesar de las diferencias existentes entre ambos: él, ateo confeso y con una ideología de izquierdas; mientras que ella es una mujer muy religiosa y con mentalidad conservadora.

Debatimos sobre los años transcurridos, aproximadamente 20, desde el asesinato del médico Héctor Abad Gómez, hasta que su hijo se decide a escribir sobre el mismo. Para algunos quizá no tuvo el valor de iniciar el libro antes; para otros –coincidiendo en este sentido con el propio autor- necesitaba ese tiempo para poder hacerlo sin animadversión hacia los asesinos y con un cierto grado de objetividad.

Sobre la intención que pretendió, leímos algunas frases del libro que la revelan:

• “La única venganza, el único recuerdo, y también la única posibilidad de olvido y perdón, consiste en contar lo que pasó”.
• “Este libro es el intento de dejar testimonio de ese dolor, un testimonio, al mismo tiempo, inútil y necesario”.
• “Yo necesito contar la historia de su vida y de su muerte para que se sepa. Para alargar su recuerdo un poco más”.

En cuanto a los temas, comentamos:

• El abismo existente en la sociedad colombiana entre una clase alta, que vive lujosamente en grandes mansiones, que no respeta los derechos humanos y que sólo busca su enriquecimiento; y una clase social baja, que está mal alimentada y que vive en barrios miserables, sin letrinas, alcantarillado y agua potable.

• La violencia, que, en último extremo, está relacionada con esta desigualdad, porque los asesinados suelen ser personas comprometidas, que tratan de ayudar a los que menos tienen; personas que denuncian la injusticia y la violación de los derechos humanos, como Héctor Abad Gómez.

• La salud pública en la que creía este médico y que estaba basada en la prevención de las enfermedades, mejorando las condiciones de vida de la población, construyendo acueductos para llevar el agua clorada a la ciudad, realizando campañas de vacunación, etc.

Finalmente, surgió el tema de la posible homosexualidad del padre, cuando el autor, al revisar los papeles de la oficina donde trabajaba aquel, encuentra datos personales que le sorprenden y que revelan aspectos ocultos sobre su intimidad:

“Mi papá me había lanzado muchos mensajes indirectos sobre su intimidad. No confesiones, ni franquezas brutales, que suelen ser más un peso para los hijos que un alivio para los padres, sino pequeños síntomas y signos que dejaron entrar rayos de luz en sus zonas de sombra, en ese interior del cubo que es la caja oculta de nuestra conciencia. Yo había dejado esos indicios en una zona también intermedia entre el conocimiento y las tinieblas, como esas sensaciones que nos da la intuición (…)

Dos veces, por ejemplo, dos veces me llevó mi papá a ver una película, Muerte en Venecia, de Luchino Visconti ( …) en la un hombre en el declinar de sus días (…) siente que al mismo tiempo se exalta y sucumbe ante la belleza absoluta representada por la figura de un muchacho polaco, Tadzio (…) Yo estaba demasiado metido en mi propio mundo cuando mi papá insistió en que volviéramos a ver la película por tercera vez, quizá al darse cuenta de que yo no había sido capaz de percibir su sentido hondo y más oculto.”

Nos quedamos con ganas de ver el documental sugerido por Víctor en Facebook, Carta a una sombra, inspirado en la vida y muerte de Héctor Abad Gómez y dirigido por su nieta Daniela Gómez y Miguel Salazar, para completar la visión sobre este médico colombiano, que nos ha proporcionado El olvido que seremos.

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Próxima lectura, a propuesta de Miguel: Identidades asesinas de Amin Maalouf, donde se denuncia la locura que incita a las personas a matarse entre sí, en el nombre de una etnia, una lengua o una religión. Por tanto, de mayor actualidad, imposible. Además, es un libro breve, que apenas llega a las 200 páginas. Hablaremos de él, el 14 de enero, jueves, a las 17 horas, en la biblioteca.

FELICES FIESTAS A TODOS EN NOMBRE DE LOS COMPONENTES DEL CLUB DE LECTURA

El olvido que seremos

GUIÓN PARA LA SESIÓN DEL CLUB DE LECTURA
(25 de noviembre, miércoles, a las 17:30, en la biblioteca)

1. Presentación del autor.
2. Opinión breve sobre la novela: si nos ha gustado o no y por qué.
3. El título: ¿a qué causa obedece?, ¿y la foto de la portada?
4. Punto de vista narrativo.
5. Estructura:

5.1. Formal: ¿cómo se estructura la novela?
5.2. Del contenido: ¿qué dos partes se distinguen?, ¿cuál de las dos interesa más?, ¿por qué?, ¿cómo se desarrolla la historia?

6. Lugar: ¿en que lugar se desarrollan los hechos?, ¿condiciona el desarrollo de los mismos?
7. Tiempo.
8. Personajes:

• Su Padre
• Héctor Abad
• Su madre
• Su abuelo
• Su hermana Marta
• Su tío, Rafael Cepeda
• El loco Aguirre

9. Temas:

9.1. La familia: ¿estamos de acuerdo en que el mejor sistema educativo es mimar a los hijos?, ¿cómo nos educaron a nosotros y cómo hemos educado a nuestros hijos?, ¿cómo evolucionan relaciones entre el padre y el hijo?, ¿cómo se considera la expresión de afectos entre hombres?
9.2. La sociedad: ¿por qué se caracteriza la sociedad colombiana?, ¿en qué clases está dividida?, ¿a cuál de las dos pertenece la familia del protagonista?
9.3. La corrupción: ¿a quién alcanza la corrupción en Colombia?
9.4. La violencia: ¿está relacionada con la injusticia social?, ¿estamos de acuerdo con el padre en esta cuestión?, ¿la desaparición de alguien es un crimen tan grave como el secuestro o el asesinato?
9.5. La universidad: ¿existe la libertad de cátedra?, ¿con qué problemas se enfrenta el padre?
9.6. La educación: ¿qué dos concepciones contrapuestas de la educación aparecen?
9.7. La salud pública: ¿qué concepto de salud tiene el padre?
9.8. La iglesia: ¿qué dos visiones o formas de vivir la religión aparecen en la novela?, ¿quiénes las representan?, ¿con cuál estamos más de acuerdo?
9.9. La independencia ideológica y mental: ¿es importante conservar la independencia mental, viviendo como queremos hacerlo?
9.10. La muerte: ¿hay más silencios que palabras en la descripción de las dos muertes, como dice Vargas Llosa? ¿es aconsejable no revelar una grave enfermedad a quien la padece, como hicieron con Marta?, ¿muertes como la suya nos demuestran que la viada es una absurda tragedia para la que no vale ningún consuelo?
9.11. El sexo: ¿qué dos formas de entenderlo aparecen?¿somos, como el padre, más conservadores en la vida que en el pensamiento?
9.12. La música: ¿qué función desempeña la música clásica en la vida del padre?

10. Intencionalidad: ¿con qué intención escribe la novela?, ¿por qué se escribe?
11. Frases para la reflexión:

• Si hubiera Dios de verdad, a él le tendría sin cuidado que lo adoraran o no. Además, si de verdad fuera bueno y todopoderosos, no permitiría que ocurrieran tantas cosas horribles en el mundo. (77)
• Si en la infancia y primera juventud se nos inculcan creencias metafísicas, o si por le contrario nos enseñan un punto de vista agnóstico o ateo, llegados a la edad adulta será prácticamente imposible cambiar de posición. (92)
• Todo fundamentalismo era para él pernicioso, y no sólo el de los creyentes, sino también el de los no creyentes. (95)
• Nunca he entendido mi posición profesoral como renuncia a mis derecho de ciudadano y a la libre expresión de mis ideas y opiniones en la forma en que lo crea conveniente. (96)
• No era necesario que yo lograra nada en la vida, que mi sola existencia era suficiente para la felicidad de él. Mi existencia feliz y fuera como fuera. (141)
• En cada viaje de su esposo le aconsejaba que en el maletín de viaje le empacara siempre una cajita de condones, porque los hombres… a la hora de la verdad, en el instante de la tentación, la moral se le s olvidaba. (142)
• Cuando la felicidad nos toca, es cuando menos nos damos cuenta de que somos felices. (145)
• Siempre me ha parecido que los despiadados carecen de imaginación literaria. (179)
• No hay un sitio mejor para enfermarse de la cabeza que un manicomio. (187)
• Un papá tan perfecto puede llegar a ser insoportable. (196)
• Mi papá lloraba sin avergonzarse del llanto, no como los hijos del estoicismo español sino como los héroes homéricos. (199)
• Son necesarios el conocimiento, la sabiduría y la bondad para enseñar a otros hombres. (200)
• Cada uno de nosotros debe hace algo para mejorar el mundo en que vivimos y en el que vivirán los que nos sigan. (219)
• Soy muy buen padre, pero muy mala madre. (220)
• La única posibilidad de olvido y perdón, consistía en contar lo que pasó, y nada más. (225)
• La personalidad de cada uno es como un cubo puesto sobre una mesa. (226)
• Los tristes asesinos… no nos van a ganar, porque el amor a la vida y a la alegría (lo que él nos enseñó) es mucho más fuerte que su inclinación a la muerte. (258)
• ¡Viva la muerte, abajo la inteligencia! (269)

12. Estilo: ¿en qué tipo de prosa está escrito el libro?
13. Próxima lectura.

Novela poco elaborada

Es el tercer libro de Petros Márkaris que hemos leído en el Club de Lectura. El primero fue Balkan blues, nueve relatos que nos gustaron a todos por la variedad de sus puntos de vista, por su contenido social y por sus finales originales. El segundo fue Liquidación final, novela protagonizada por el comisario Kostas Jaritos, que logró mantener nuestra atención desde que se comete el primer crimen, aunque nos defraudó el final por su escasa verosimilitud. Y ayer jueves le tocó el turno a Pan, educación, libertad, tercera novela dedicada a la crisis griega, y la más floja de la serie por las razones que expondremos a continuación.

La sesión comenzó, como siempre, con la presentación del autor, del que María recordó: su nacimiento en Armenia; las dificultades para obtener la ciudadanía griega, lo cual no consiguió hasta la caída de la dictadura de los coroneles y la vuelta de la democracia en 1974; su compromiso social como escritor; el hecho insólito, siendo él un activista de izquierdas, de convertir en protagonista de sus novelas a un comisario de policía. Finalmente, citó algunas de sus obras literarias más importantes.

En el turno de opiniones sobre la novela, los tres alumnos presentes –Óscar, María Jesús y José Manuel- coincidieron en la sencillez con la que está escrita, lo cual facilita la lectura; pero fueron críticos con su final, porque resulta predecible, según María Jesús, y porque no se demora lo suficiente en describirlo, en opinión de Óscar.

En esta falta de elaboración insistió también Pepa, pues incluso Kostas Jaritos, que en las dos novelas anteriores de la serie, aparecía como un personaje complejo, con capacidad de sorprendernos, en esta, en cambio, carece de estos matices.

Ana destacó la objetividad de Petros Márkaris al referirse a los que vivieron bajo la dictadura de los coroneles en Grecia, pues unos se opusieron frontalmente a esta, mientras que otros mantuvieron una actitud más pasiva. Un objetividad –añadió- que ha echado de menos en nuestro país, cuando nos referimos al régimen franquista.

Antonio comentó que, al leer Pan, educación, libertad y observar el comportamiento interesado y corrupto de algunos de los que lucharon contra la dictadura griega, era inevitable pensar en lo sucedido en España, en particular, en Andalucía, con los gobiernos socialistas.

A Víctor el alejamiento y la hostilidad de los hijos hacia los padres, que finalmente son asesinados, le recordaba la tragedia de Edipo rey, que acabó también con la vida de su progenitor. María puntualizó, en este sentido, que la rivalidad con el padre, lo que se conoce como complejo de Edipo, se da, cuando los hijos dejan atrás la infancia y van alcanzando la madurez como personas independientes.

Sobre el punto de vista, comentamos que el narrador protagonista, el comisario Jaritos, dispone de más información que ningún otro personaje para resolver los crímenes. Por tanto, parece adecuado que sea él el que vaya contándonos el resultado de su investigación. Proporciona, además, inmediatez y verosimilitud, de tal modo que los lectores nos convertimos en cómplices de este tipo de narrador.

Tiene el inconveniente de que ya conocemos al personaje, pues esta novela es la tercera de la serie, y por consiguiente intuimos cómo a actuar. Un narrador en tercera persona nos hubiera permitido conocer la historia desde otros ángulos, con lo que el suspense quizá se hubiera podido incrementar.

Estuvimos de acuerdo en que el final no está suficientemente justificado, pues la razón que da Kyriakos para organizar los tres asesinatos –evitar que estos hombres se convirtieran en héroes de nuevo, pues existía la posibilidad de que los matara la extrema derecha- es demasiado endeble y no resulta convincente, sobre todo si pensamos en la inteligencia y el sentimiento de solidaridad de este joven.

En cuanto a los temas que se abordan en la novela, subrayamos:

• La corrupción, que se muestra -como recordó José Manuel- en el pago de sobornos a políticos para conseguir la adjudicación de obras; en la realización de trabajos sin contrato; en la obtención de cargos por influencia; etc.

• La ocupación de viviendas o locales deshabitados para vivir, que nos pareció comprensible, porque partimos de una situación injusta: el incumplimiento del derecho constitucional a una vivienda digna.

• El machismo de la sociedad griega que se manifiesta cuando terminan de cenar en casa del comisario Jaritos, y las tres mujeres empiezan a recoger la mesa; y mientras Uli, el novio alemán de Maña, trata de ayudarlas, los hombres griegos, Kostas y Fanis, ni siquiera hacen el intento.

Pepa recordó un pasaje especialmente humorístico, cuando el tío Lambros consigue que unos jubilados hagan de guardaespaldas de Katerina, amenazada por la ultraderecha:

“-Este Lambros… ¿Ha perdido la cabeza o qué? –me enfado cuando entramos en el despacho de mi hija-. ¿Cómo van a protegerte estos vejestorios? Si esta es la sorpresa que me tenías preparada, mucha gracia no me ha hecho, la verdad.

-Me dijo que son los mejores guardaespaldas que puedo encontrar, porque nadie se atrevería a levantar la mano contra unos ancianos.”

Finalmente, a la pregunta de María sobre qué personajes nos habían gustado más, la mayoría mencionamos a Kyriakos, joven de conducta ética y solidaria, que renuncia a la herencia de su padre, porque éste se ha enriquecido ilícitamente.

Mª Carmen se inclinó por Adrianí, la mujer de Jaritos, que demuestra un pragmatismo y un extraordinario sentido común ante la adversidad.

Y Carmen manifestó su admiración hacia Zisis, tanto por su actitud crítica contra la dictadura, que lo sometió a torturas, como por su comportamiento posterior, caracterizado por la solidaridad, lo cual se aprecia en la novela, cuando convierte el hotel ocupado para ayudar a los pobres, en un lugar digno, ordenado y limpio.

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Próxima lectura: El olvido que seremos de Héctor Abad, una novela que el autor dedica a su padre, un médico que dedicó su vida a luchar por los derechos humanos y que fue asesinado en pleno centro de Medellín. Hablaremos de ella el miércoles, 25 de noviembre, a las 17:30.

“Pan, educación, libertad”


GUIÓN PARLA SESIÓN DEL CLUB DE LECTURA
(22 de octubre, jueves, a las 18:30, en la Biblioteca)

1. Presentación del autor.
2. Opinión breve sobre la novela.
3. Título.
4. Punto de vista narrativo.
5. Espacio y tiempo.
6. Estructura:

6.1. Externa.
6.2. Interna: ¿nos parece creíble el final?

7. Intriga: ¿consigue generarla Markaris y atrapar al lector?

8. Temas:

• La crisis económica: ¿a quiénes afecta?, ¿podría haber sucedido en la realidad el abandono del euro?, ¿existe un conflicto entre los países del Sur y los del Norte?
• La xenobobia: ¿cómo se manifiesta en la novela?, ¿tiene actualidad en el mundo de hoy?
• El movimiento okupa: ¿justificamos la ocupación de viviendas o locales deshabitados?
• La solidaridad: ¿qué personajes la ofrecen?, ¿hay que ponerle límites?
• La corrupción: ¿cómo se muestra?, ¿a quiénes afecta?, ¿cuáles son sus causas?
• La ciudad: ¿son necesarias las referencias continuas a las plazas, calles y edificios de Atenas?
• El metalenguaje: ¿qué palabras busca en el diccionario Jaritos?, ¿desempeñan alguno función en la novela estas búsquedas?
• El machismo: ¿cómo se manifiesta?
• La fatalidad: ¿es un pueblo perseguido por esta cualidad?

9. Personajes:

• Jaritos
• Adrianí
• Katerina
• Maña
• Zisis
• Kyriakos
• Jalatsis
• Demertzís
• Zeologuis
• Lepeniotis

10. Estilo: ¿por qué rasgos se caracteriza?
11. Próxima lectura.

Una novela muy cinematográfica

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Doce personas asistimos el miércoles a la primera sesión del club de lectura de nuestro instituto. Antes, en el departamento de Lengua Castellana y Literatura, Carmen nos leyó con emoción un artículo dedicado a su profesor don Manuel Aracil Alcantud, que en realidad es un elogio, lleno de matices y vivencias compartidas, a la persona que no sólo la inició en la lectura y en la escritura, sino que también le inculcó los valores necesarios para la vida.

En la sesión propiamente dicha, hablamos sobre Suite francesa de Irène Némirovsky, publicada 50 años después de ser escrita, como contó María en la presentación de la autora. La maleta, donde estaba el cuaderno que la contenía, acompañó a Elisabeth y Denise, hijas de Irene, de un refugio a otro, huyendo de los gendarmes franceses que querían entregarlas a los nazis. Así, consiguió salvarse.

Irène Némirovsky, hija de un banquero judío ucraniano, fue educada por una institutriz francesa de modo que el francés fue prácticamente su lengua materna. También dominaba el ruso, el polaco, el inglés, el euskera, el finés y el yiddish. Su familia tuvo que escapar primero a Finlandia y después a Francia, porque los bolcheviques pusieron precio a la cabeza del padre. Irène se licenció en Letras por la Universidad de la Sorbona y empezó a escribir a los 18 años. Se casó con Michel Epstein, con quien tuvo dos hijas. Su primera novela David Golder fue apreciada por el público y por la crítica. A esta le siguieron: El baile, Nieve en otoño, El caso Kurílov, El vino de la soledad, etc.

Aunque era una escritora reconocida en Francia y vivía con su familia en este país, las autoridades rechazaron su petición de nacionalización. Su marido perdió su trabajo; ella dejó de publicar, a causa de las leyes antisemitas promulgadas por el gobierno de Vichy; y ambos fueron obligados a llevar la estrella amarilla que los identificaba como judíos.

Irène fue arrestada en julio de 1942 e internada en un campo de concentración francés. Después sería deportada a Auschwitz, donde murió de tifus el 17 de agosto de 1942. Su marido también fue detenido, trasladado a este campo y asesinado en un cámara de gas.

Víctor completó esta presentación refiriéndose a la filiación de la autora con el País Vasco francés, más concretamente Iparralde, zona que visitó en diferentes momentos de su vida y de la que se enamoró, hasta el punto de aprender euskera.

Todos los asistentes destacamos el estilo en el que está escrita Suite francesa: la precisión y la variedad en el uso del vocabulario y, en especial, la belleza y capacidad de sugerencia de las descripciones:

“En silencio y con los faros apagados, los vehículos llegaban uno tras otro llenos a reventar, cargados hasta los topes de maletas y muebles, de cochecitos de niño y jaulas de pájaro, de cajas y cestos de ropa, cada uno con su colchón atado al techo; formaban frágiles andamiajes y parecían avanzar sin ayuda del motor, llevados por su propia inercia a lo largo de las calles en pendiente hasta la plaza. Ahora bloqueaban todas las salidas, arrimados unos a otros como peces atrapados en una red; incluso parecía posible cogerlos todos a la vez y arrojarlos a una espantosa orilla. No se oían gritos ni lloros: hasta los niños permanecían callados…”

Escenas, como esta -comentó Ana-, tienen plena vigencia, pues no son diferentes a las que vemos todos los días en televisión o en Internet. Son imágenes que te quedan en la retina, después de haber leído la novela –precisó Lola P. Ebrero-, como si estuviéramos viendo a los parisinos escapando hacia el Sur, ante la inminencia de la llegada de los nazis. Porque Irène Némirovsky –añadió Carmen- logra meternos en la ficción, mediante un estilo muy cinematográfico. De hecho, hay una película homónima basada en la novela, que se centra fundamentalmente en la historia de amor imposible entre el teniente Bruno y Lucile y que no desmerece de esta.

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En este mismo tono elogioso, se pronunciaron Mª Jesús y Lola Cortés, aunque para esta última la segunda parte de la novela tiene menos interés, porque la relación entre el teniente Bruno y Lucile le parece folletinesca, por su poca verosimilitud y por su escasa elaboración psicológica.

Miguel, por su parte, echa en falta un mínimo análisis del nazismo y sus consecuencias, así como alguna referencia al pueblo llano, pues prácticamente todos los personajes pertenecen a la burguesía, clase social a la que conoce bien su autora.

Antonio mencionó el paralelismo entre Suite francesa y Nieve en otoño, novela anterior, publicada en 1931, cuyo telón de fondo es el éxodo de un gran número de ciudadanos rusos a lo largo de Europa, huyendo del régimen comunista.

Comentamos igualmente el hecho de que la novela esté inacabada, pues el proyecto era un libro con cinco partes, que quedaron reducidas a dos, por la muerte prematura de la autora. Su intención, además, fue dotarla de un ritmo muy cercano al cine, lo cual se aprecia en los entrecruzamientos sutiles de las diferentes historias, que dan unidad a la novela, dentro de la variedad:

• Hubert, hijo de Charlotte Péricand, es ayudado por Arlette, la amante de Crivin.
• Los Michaud se alojan en casa de los Angellier.
• Madelaine se enamora de Jean Marie Michaud, cuando éste se recupera de sus heridas en su casa.
• Benóit se va esconder en la casa de los Michaud.
• Etc.

En este sentido, aludimos a una posible influencia de Manhattan transfer, novela de John Dos Passos, publicada en 1925, que describe episodios de la vida de una serie de personas, que aparecen y desaparecen en una estación, aunque la mayoría acaban relacionándose entre sí. El autor norteamericano fue el primero en emplear la técnica del “collage” en la literatura, que luego hemos visto aplicar a Camilo José Cela en La colmena.

Sobre los numerosos personajes, resaltamos la finura y perspicacia al describirlos, valiéndose en ocasiones de muy pocos recursos expresivos. Por ejemplo:

• Sra. Péricand: típica señora burguesa que vive desahogadamente, pero que es interesada y clasista: “estos pobres ancianos sufren si los tocan los criados”.

• Gabriel Corte: escritor refinado y elegante, que vive encerrado en su torre de marfil y que desprecia al pueblo, porque no puede soporta ver la pobreza ni la suciedad: “¡Qué pesadilla! ¡Ah, qué fealdad, qué vulgaridad, qué espantosa ordinariez la de esta gentuza!”.

• Arlette Corail: bailarina y amante del banquero Corbin, que oculta, tras su aspecto frívolo, una gran lucidez y sentido común.

• Sr. y Sra. Michaud: quizá los únicos personajes honestos y solidarios de la novela, pues ayudan en la huida de París a los más necesitados y sienten por ellos dolor y piedad.

• Lucile Angellier: joven apasionada, sensible y discreta, que está casada con Gastón, aunque es infeliz, porque su matrimonio no fue por amor sino por interés.

• Bruno: oficial alemán, sensible y educado, que se enamora de Lucile, con quien comparte el gusto por la música.

Pepa mencionó el episodio terrible del asesinato de Philippe por los niños a los que acompañaba, que solo se puede explicar por la educación represiva que habían recibido, la cual genera una violencia soterrada que puede saltar en cualquier momento. De hecho, una mera amonestación verbal desencadena la tragedia. Para Miguel, no obstante, se trata de un episodio sobrevenido, que guarda poca o nula relación con el resto de la historia.

Entre los temas que plantea la novela, comentamos los siguientes:

• Las diferencias sociales: “Pero ¿por qué siempre nos toca sufrir a nosotros y a la gente como nosotros? (…) Los obreros se defienden y los ricos son fuertes. Pero nosotros somos los que pagamos los platos rotos” (Sra. Michaud).

• La insolidaridad de la población hacia los refugiados: “a nadie se le ocurría invitar a su casa a alguno de aquellos desventurados”.

• El amor, a veces no materializado: entre la costurera y Willy; entre Lucile y Bruno; entre Jean Marie y Madeleine.

• Y la guerra, que es vista de distinta manera: para Lucile no es justa, porque se sacrifica a las personas que lo pierden todo: el amor, la familia, e incluso la vida. Para Bruno, en cambio, es la obra común por excelencia, pues los alemanes creen en el espíritu de comunidad al que deben todo.

Tratamos de explicarnos el título, Suite francesa, dando dos posibles interpretaciones, aunque perfectamente compatibles:

• La música como elemento que une a los dos personajes más importantes de la novela.

• Una suite es la unión en una sola obra de varias danzas de distinto carácter y ritmo, del mismo modo que la novela de Irère Nemiróvsky está constituida por diversas historias personales, que acaban relacionándose entre sí.

Comentamos el sentido del humor que se utiliza a veces y que contribuye a desdramatizar algunas situaciones. Por ejemplo, las dos escenas protagonizadas por el abuelo Péricant: cuando pide que le lleven a casa para orinar y cuando se olvidan de él; y también el monólogo que reproduce los pensamientos del gato, en medio del desastre.

Finalmente, reflexionamos en torno al concepto de cultura, pues nos planteamos si a un nazi, como el teniente Bruno, sensible, aficionado a la música y a la lectura, se le puede considerar una persona culta. Miguel no lo cree así, porque la violencia indiscriminada es incompatible con la cultura. Si atendemos a una de las acepciones de la RAE de esta palabra–“conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”- tendría razón, porque el juicio crítico que se supone tiene una persona culta es incompatible con los actos de barbarie irracionales que cometieron los nazis. En cambio, si entendemos cultura como sinónimo de conocimientos varios, la cuestión sería diferente.

Próxima lectura: Pan, educación y libertad de Petros Márkaris, que completa la trilogía que este autor -del que ya hemos leído otras obras en el club- dedica a la crisis griega. Pertenece al género policiaco, lo cual es una garantía de entretenimiento. Hablaremos de ella el 22 de octubre, jueves, a las 18:30.

 

Reanudamos el Club de Lectura

GUIÓN PARA LA PRIMERA SESIÓN DEL CLUB DE LECTURA

IES GRAN CAPITÁN

CURSO 2015/16

(23 de septiembre, miércoles, a las 18:30, en la biblioteca)

1. Presentación de la autora.
2. Prólogo: ¿cómo llegó a publicarse la novela?, ¿de cuántas partes iba a constar?, ¿es una novela incompleta?
3. Opinión breve sobre la misma.
4. Título: Suite francesa:
5. Punto de vista narrativo.
6. Estructura:

6.1. Externa.
6.2. Interna: relación entre las diferentes historias.

7. Espacios donde se desarrolla la historia.
8. Tiempo histórico.
9. Personajes:

• Sra. Péricand
• Hubert
• Philippe
• Gabriel Corte
• Corbin
• Arlette Corail
• Charles Langelet
• Sr. y Sra. Michaud
• Jean Marie Michaud
• Madeleine
• Benóit
• Sra. Angellier
• Lucile Angellier
• Bruno
• Teniente Bonet
• Sra. Montmort

10. Temas:

• Las diferencias sociales: la aristocracia, la burguesía, el pueblo llano.
• La corrupción.
• La guerra: ¿cómo la ven Lucile y Bruno?, ¿qué está primero, el individuo o la comunidad?
• La ocupación de Francia por los alemanes: los bombardeos, las relaciones entre los ocupantes y los ocupados, etc.
• La huida caótica y desordenada hacia el Sur.
• La insolidaridad de la población hacia los refugiados:
• El egoísmo y el clasismo de la burguesía y la aristocracia:
• La solidaridad entre iguales:
• El machismo y la discriminación de la mujer.
• La violencia irracional: ¿por qué matan los chicos al cura?
• La ausencia: ¿cómo la viven los alemanes y los franceses?
• El amor.
• El deseo de libertad.
• El poder de la música.

11. Estilo:

11.1. Características.
11.2. Arte de la descripción.
11.3. Estilo directo y estilo indirecto libre.
11.4. Humor:

12. Próxima lectura: se propone alguna novela de Rafael Chirbes, escritor recientemente fallecido.

Memoria quijotesca de Plástica

Azulejos con distintas escenas de la obra

El método elegido ha sido la policromía con óxidos. Primero se calcó la escena en un papel cebolla, para poder pasarla posteriormente a un azulejo. Una vez plasmada la escena, se ha procedido a darle color con óxidos. Para finalizar, sumergimos dichos azulejos en esmalte para poder cocerlos en el horno a alta temperatura (980ºC).

Rostros del Quijote

El método elegido fue la cuerda seca. En un azulejo dispusimos los rostros de Don Quijote, Sancho Panza y Cervantes. Con el dibujo en el azulejo se procede a delimitar la mancha plana del dibujo con una mezcla de aceite de linaza y óxido negro. Una vez realizada esta parte, procedimos a policromar con esmaltes. Para finalizar, lo metimos en el horno a elevada temperatura.

El esmalte, al ser sometido a altas temperaturas, tiende a derretirse y a extenderse, pero gracias al aceite de linaza no sobrepasa dicha frontera, quedándose en su interior.

Caballos vanguardistas sobre el yermo de Mambrino

En este trabajo procedimos a realizar un investigación previa sobre algunos autores de las vanguardias europeas del s. XX que nos han servido de inspiración para plasmar sus obras en los yelmos realizados. El primer paso fue crear un yelmo con barro blanco, previamente amasado a mano y dispuesto sobre un plato, a modo de molde, consiguiendo la circunferencia característica de dicho yelmo, con un una lata de aluminio.

Una vez obtenido los yelmos, se procede a cocerlos en el horno. Cuando ya se han sacado de este, plasmamos las obras vanguardistas sobre los yelmos. La policromía se realizó con óxidos.

Clavileño

Tras una lectura del fragmento de la novela cervantina donde aparece este ”animal”, realizamos un plano de este, que más tarde pasaríamos al profesor del Departamento de Madera, Antonio Suárez y a sus alumnos de Carpintería, para que nos hicieran las piezas a medida para, nada más y nada menos, hacer un caballo de madera. Una vez obtenidas las piezas, las lijamos y pintamos con pinturas.

Francisco José Torres Ruiz

(Alumno de 4º B, del Proyecto Integrado, profesor Francis Sierra)