La cólera de Aquiles

La cólera de Aquiles sobrevoló la sesión del club de lectura que dedicamos ayer a la novela El asedio de Troya de Theodor Kallifatides, porque la actitud de este personaje condiciona el desarrollo de la historia, tanto cuando se niega a participar en la guerra, porque se siente deshonrado por Agamenón, como cuando finalmente decide a hacerlo para vengar la muerte de su amigo Patroclo.

La sesión empezó con la presentación del autor a cargo de Paco Paños. Nació en 1938 en Grecia, aunque con 26 años emigró a Suecia, donde reside actualmente. Ha escrito libros de ficción, ensayos y poesía. Ha traducido del sueco al griego a autores como Ingmar Bergman y August Strindberg; ha sido guionista de cine y ha dirigido una película. Entre sus libros destacan: Madres e hijos, donde reproduce una conversación con su propia progenitora; Otra vida por vivir; Lo pasado es un sueño; Timandra, una novela histórica sobre una de las mujeres más fascinantes de la antigüedad griega, que convivió con el héroe Alcibíades; y una trilogía de novela negra. Finalizó la presentación con unas palabras de Julio Llamazares: “En El asedio de Troya, la novela que leí en aquellos días de la pandemia,  Kallifatides cuenta una historia que, a la luz de lo que estaba ocurriendo en el mundo entonces o de lo que ocurre en Ucrania hoy, cobra todo su significado”. 

El propio Paco Paños comenzó el turno de opiniones diciendo que le parece una maravilla de novela por su intencionalidad antibelicista; por el estilo sencillo en el que está escrita; porque  trata temas importantes, como la amistad y el amor; y por el papel predominante que desempeñan las mujeres. Está inspirada en la infancia del autor, que se encontraba en Grecia, durante la ocupación alemana, y que contempló una escena similar a la que se describe en la novela: la ejecución pública de varias personas por los nazis. Por lo demás, le ha llamado la atención que no sepamos nada de los compañeros de clase de Dimitra y el narrador, y que éste último sorprendentemente no tenga una imagen negativa de los alemanes.

A María Jesús los héroes de la Ilíada, capaces de luchar con valor en el campo de batalla, pero también de emocionarse y llorar, le han recordado a las columnas de Irene Vallejo publicadas en El País Semanal. La novela, en su opinión, va creciendo, a medida que se avanza en la lectura, y los dos planos, el real y el ficticio, se van entrelazando. El estilo poético en que está escrita le parece muy sugerente y los personajes se alejan del maniqueísmo por su humanidad. Finalmente, comentó que se había metido en la historia hasta el punto de emocionarse. 

Para Miguel El asedio de Troya es una novela divulgativa y simple. En la adaptación de la Ilíada que ha hecho Theodor Kallifatides, el papel de los dioses es irrelevante, lo cual desvirtúa el sentido de la obra de Homero, donde estos condicionan completamente las vidas de los personajes, que no son responsables de sus actos. Por otra parte, la historia de la ocupación nazi apenas está desarrollada.

Carmen comentó que había ido entrando en la novela progresivamente. Destacó el valor de lo narrativo y de lo novelístico:  cómo el narrador desconocido, de modo similar a lo que hace Cervantes en El Quijote, da la palabra a la maestra para contar la Ilíada a sus alumnos. Por su lenguaje sencillo, la recomendaría como lectura en la asignatura “Literatura Universal” de Primero de Bachillerato, pues es una forma de dar a conocer la inmortal obra de Homero a los jóvenes.

Paco Ortiz también reconoció que se había ido metiendo poco a poco en la historia hasta resultarle una novela agradable. Destacó como algo positivo la ausencia de los dioses griegos, pues la presencia abrumadora de estos en la epopeya de Homero había hecho infructuosos en el pasado sus dos intentos de leerla. No obstante, le le chirrían algunas cosas en El asedio de Troya: la convivencia pacífica de los griegos con los nazis, aunque al final la situación cambia; y el personaje de la Señorita, una maestra que en realidad no daba clases y, por tanto, no se ganaba el sueldo.

Benito valoró la historia de la Ilíada en lo que tiene de divulgativo; pero la historia de la ocupación nazi tarda demasiado en relacionarse con la primera y, cuando finalmente lo hace, se acaba la novela y nos quedamos con las ganas de un mayor desarrollo. También ha echado en falta el factor sorpresa, que él considera fundamental en una novela.

Víctor dijo que había acabado aburrido de tanta batalla y, además, a medida que iba leyendo, se preguntaba por qué le había interesado a los jóvenes de la escuela la historia del asedio de Troya, pues no le parece creíble. No obstante, la novela le había gustado por su intencionalidad antibelicista que aclara el propio Kallifatides en el epílogo: “Ya desde mis años en el instituto, la Ilíada me ha despertado fantasía y admiración. A mi modo de ver, es uno de los más firmes poemas antibelicistas jamás escritos”.

Bela comentó que había iniciado la lectura con muchas expectativas: la maestra que le cuenta a su alumnado la historia del asedio de Troya, para que se olviden, en cierto modo, de la ocupación nazi. Pero esta historia le resultaba lejana y, además, echaba en falta un mayor protagonismo de los alumnos. Entonces, centrada en la Ilíada, empezó a valorar la forma de escribir, el tratamiento de la mujer, etc. Así, hasta que las dos historias se entrecruzan y se resalta el valor universal y antibelicista de la novela, porque las guerras, de las que únicamente somos responsables las personas, sólo ocasionan dolor y muerte. Por eso, le parece ideal para leerla en los centros de enseñanza.

Enrique, finalmente, confesó que, aunque lo había intentado, no había conseguido leer la novela, porque el tema de la guerra de Troya no le interesaba.

En el debate comentamos la estructura interna con las dos historias, que se van entrelazando poco a poco hasta prácticamente fundirse en este poema donde la abuela de uno de los ajusticiados por los nazis expresa su dolor, que es el de todos:

“Niña, ¿cómo he de albergar

tanto dolor?

Si lo extiendo por el valle y las montañas

los pájaros picotearán en él.

Si lo lanzo al mar

los peces lo mordisquearán.

Si lo coloco sobre las cruces del camino

lis caminantes se tropezarán con él.

Mejor lo guardo en el corazón.

Así puedo retirarme un rato a descansar

cuando duela demasiado”. 

Hablamos del punto de vista narrativo que corresponde a una persona mayor de cerca de 70 años, la cual recuerda la ocupación alemana de su pueblo, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando tenía 15. Y también de la narración en tercera persona de la guerra de Troya a cargo de la maestra.

En cuanto a los personajes, nos detuvimos en los siguientes:

La Señorita Marina, la nueva maestra a la que los alumnos llaman bruja, porque conseguía “que los furiosos y temerosos perros callejeros dejaran de ladrar»; pero que consigue granjearse la simpatía de la clase al contarles la historia del asedio de Troya, según la Ilíada de Homero. 

El narrador, que en esa época era un joven de 15 años, enamorado de su maestra y al que le gustaba mucho leer. No cree en Dios, sino en las personas con las que se relaciona y forman parte de su vida: “Sí, creo en ti -le dice a Dimitra-. Creo en la Señorita. Creo en mis padres. Creo en las personas, sencillamente. Algunas son tontas, otras son malas, pero no hay otra cosa en la que creer”.

Dimitra, compañera de clase, que está enamorada del narrador, aunque no es correspondida. No acepta su destino de mujer entregada al cuidado de los hijos y la casa: “Odio ser una chica”. Muestra también su feminismo al criticar los abusos de que eran objeto las mujeres en la Ilíada: “Señorita, ¿por qué eran tan atroces los griegos? ¿Por qué abusaban de las esposas e hijas de los troyanos?”. Cuando la maestra le responde que “el cuerpo de la mujer es el campo sobre el que los hombres se pisan, unos a otros, el honor y la gloria”, Dimitra, consciente de su valía, le responde: “Tengo catorces años y mi cuerpo no es ningún campo. Yo soy mi cuerpo”.

Héctor, hermano de París, que, a diferencia de éste, es valiente en el campo de batalla, aunque demuestra cierta debilidad, cuando huye de Aquiles, temiendo por su vida. También se comporta amablemente con Helena, amante de su hermano Paris, a la que defiende de las habladurías de los demás. Era conocido como El domador de caballos.

Aquiles es el mayor de todos los guerreros aqueos; pero, cuando Agamenón le roba a su amada Briseida, se siente tan ofendido que renuncia a luchar. Sólo toma de nuevo las armas para vengar la muerte de su amigo Patroclo, mostrándose cruel y despiadado. Era conocido como El de los pies ligeros por su velocidad; pero precisamente en el talón estaba su único punto débil, la única parte vulnerable de su cuerpo.

Helena, a la que se considera como la mujer más bella que jamás haya existido, se siente culpable de la guerra, así como de sus terribles consecuencias y lamenta su situación: 

“¿Quién querría intercambiarse conmigo y ponerse en mi lugar? -pensaba, y dispuesta estaba a cortarse el cabello, lastimar su hermoso pecho y rasgarse los muslos blancos como lirios con un afilado cuchillo, si acaso pudiera ser de alguna utilidad o consuelo.

Iba a perder o al padre de su hijo o a su amante, Esparta o Troya, su tierra o la de Paris. Ganara quien ganara la guerra, ella siempre sería derrotada”

Briseida, esclava y amante de Aquiles, convence a éste para que entregue el cadáver de Héctor a su padre, con el fin de que pueda ser enterrado con la dignidad de un héroe: “Has humillado a Héctor, que hizo lo mismo que tú también habrías hecho. Defender a su gente y su ciudad. Era tu igual, pero los dioses estaban de tu parte y lo venciste. Deberías dejar que su esposa y su hijo, su madre y su padre, sus amigos y el pueblo troyano volvieran a verlo, se despidieran, llorando su muerte y lo quemaran en una pira tal y como corresponde a un hombre que ha sacrificado su vida por ellos. Es hermoso ser justo en la hora de la derrota, pero más hermoso aún es ser justo en la hora de la victoria”.

Ifis demuestra inteligencia, sensatez y entereza, cuando le dice a Aquiles, compungido por la muerte de su amigo Patroclo, que coja la armadura de éste y le vengue: “Lamentarse no es opción. Lo mejor es ahorrarle tus quejas al alma de tu amigo. Levántate y acepta esta armadura que sólo él ha llevado. Él murió en tu armadura. Si los dioses quieren que tú mueras en la suya, que así sea. No hay nada más honorable que morir por un amigo”.

Comentamos los temas principales que aparecen en la novela:

La guerra, que tiene diferentes causas: la Segunda Guerra Mundial, la ambición de Hitler; y la de Troya, el rapto de Helena por Paris. En cuanto a sus consecuencias, se escribe en el epílogo: “Él -se refiere a lo que pretendía Homero con la Ilíada– quería hablar de una sola cosa: de que la guerra es fuente de lágrimas y de que en ella no hay vencedores“. 

Los héroes, pues la historia del asedio de Troya está llena de hombres a los que se admira por sus hazañas y virtudes; pero a los que también se les reprochan sus debilidades. Por ejemplo, la inseguridad de Aquiles que llora desconsoladamente la muerte de Patroclo sin decidirse a entrar en combate; o la cobardía en la batalla de Héctor, que huye de Aquiles, temeroso de perder su vida.

La literatura oral, porque la Señorita, -como había hecho el propio Homero- les cuenta a sus jóvenes alumnos la historia de la Ilíada; y se introduce en la lucha entre troyanos y aqueos, hasta el punto de que en un momento determinado no puede seguir, pues la situación de Helena, que tiene al padre de sus hijos en un bando y a su amante en otro, le da pena: “A la señorita se le quebró la voz. Algo en la garganta o en el corazón la hizo callar. Se dejó caer sobre la silla”.

También los alumnos que escuchan su narración se emocionan, como Dimitra, al saber cómo Agamenón roba a Briseida, porque le recuerda la historia de Katerina, una joven de su pueblo: “Mi compañera de juegos, Dimitra, tenía lágrimas en los ojos”.

La amistad que se forja entre los combatientes aqueos, después de diez años de cerco: “Lo único que había mejorado con el tiempo eran los lazos de amistad que los unían. Todo lo soportaban juntos, el escudo de uno protegía al otro. La muerte de uno a menudo conducía también a la muerte del otro”. Además, entre el joven narrador y Dimitra hay igualmente una sana amistad, del mismo modo que entre  Héctor y Polidamante, y entre Aquiles y Patroclo: “-Éramos más que gemelos. Éramos un solo hombre. Confiaba más en él que en mí mismo. De haber muerto yo primero, él cuidaría de mi hijo, mi único hijo”, dice el primero. Estas palabras nos llevaron a pensar que la relación entre ambos iba más allá de una simple amistad.

Y el amor, que es el sentimiento que despierta Paris en Helena y que ella nunca había sentido hacia su esposo, Menéalo: “Cuando veía a Paris, centenares de mariposas le danzaban en el pecho”. También Aquiles y Briseida están enamorados: “Briseida logró que el corazón de Aquiles, duro como el sílex, se abriera como un girasol ante la primera luz del día. La amaba”. Y es también lo que siente el narrador hacia su maestra: “La Señorita se enjugó la frente con un pañuelo blanco, que a continuación introdujo en la manga con un gesto casi inconsciente. Yo adoraba hasta el más mínimo de sus movimientos. La manera en que se le movían los labios al hablar, en que se colocaba el pelo hacia un lado, en que se estiraba, en que caminaba y en que se quedaba quieta”. Pero se trata de un amor no correspondido, como el que siente Dimitra hacia él.

Concluimos elogiando el estilo sencillo en el que está escrita la novela, aunque hay pasajes especialmente brillantes, sobre todo para mostrar la crueldad de la guerra: “Con la rapidez de un incendio en un bosque árido corría Aquiles con sus caballos de un lugar a otro con la muerte tras de sí. Su carro estaba manchado de sangre, sus manos también, pero él aún no estaba satisfecho, sino que seguía batallando de manera más encarnizada que las mismas erinias, diosas de la venganza”.

También imágenes, aparentemente simples, pero de una gran expresividad y capacidad de sugerencia:

“La Señorita cedió, pero yo creo que ella también ansiaba continuar. Adoptósu semblante característico. Se cubrió la cara con las manos como si quisiera esconderse de nosotros para, justo después, retirarlas y reaparecer despacio como la luna detrás de las nubes”.

“La autora barrió las tierras igual que barre el rubor las mejillas de una niña”

Después de la sesión y para celebrar el final del curso, cenamos en un restaurante cercano.

Próxima lectura: ¿Qué fue de los Mulvaney? de Joyce Carol Oates, novela sobre los vicios y virtudes de la sociedad norteamericana, de la que hablaremos el 5 de octubre, miércoles, a las 18 horas, en el Albergue Juvenil.

Feliz verano lector para todos y todas.

Guion para El asedio de Troya

Guion para el debate 

(Sesión del 16 de junio, jueves, a las 19:30, en el Albergue Juvenil)

  1. Presentación del autor en su época a cargo de Paco Paños
  1. Opinión breve sobre la novela
  1. Punto de vista narrativo 
  1. Espacio
  1. Tiempo externo
  1. Estructura
  • Externa
  • Interna
  1. Intencionalidad
  1. Personajes
  • La Señorita Marina
  • El narrador 
  • Dimitra 
  • Paris
  • Héctor
  • Menelao
  • Agamenón
  • Ulises
  • Aquiles
  • Helena
  • Briseida
  • Ifis
  1. Temas
  • La guerra: causas, consecuencias, precio…
  • Los héroes
  • Papel relevante de las mujeres
  • El machismo de la sociedad antigua
  • La literatura oral
  • La amistad 
  • El amor
  1. Estilo
  1. Próxima lectura 

Búsqueda interior

“Yo no creo en la imaginación. Escribir no es una cuestión de imaginación, sino de búsqueda interior. Sondeo en mí misma, en mis propias intuiciones e inquietudes, y de ahí sale una historia, que tiene relación indirecta conmigo. Pero no sucede fuera”. Estas palabras de Sara Mesa, para explicar cómo entiende ella el oficio de escribir, las leímos ayer lunes en la sesión dedicada a Un amor; y coincidimos en que leer esta novela había significado para nosotros una búsqueda interior, aunque no con el mismo grado de satisfacción. 

Sara Mesa nació en Madrid, en 1976, aunque su familia se trasladó cuando era una niña a Sevilla, ciudad en la que se ha criado y en la que vive. Estudió Periodismo y Filología Hispánica; ha trabajado como funcionaria en el Consejo Audiovisual de Andalucía y ha colaborado en periódicos, como El Mundo y la revista Sevilla Cultural; pero, en la actualidad, se dedica completamente a la literatura. Empezó publicando un libro de poemas, Este jilguero agenda (2007), galardonado con el Premio de Poesía Miguel Hernández; pero es sobre todo una narradora, dueña de un mundo propio muy personal. Ha publicado tres libros de relatos: La sobriedad del galápago (2008), No es fácil ser verde (2009) y Mala letra (2016); y seis novelas: El trepanador de cerebros (2010), Un incendio invisible (2011, Premio Málaga de Novela), Cuatro por cuatro (2013, Finalista del Premio Herralde), Cicatriz (2015, Premio Ojo Crítico de Narrativa), Cara de pan (2018) y Un amor (2020). 

Es una de las autoras más importantes de la literatura española contemporánea y sus libros han sido traducidos a diferentes idiomas: inglés, italiano, holandés, francés, alemán, griego, serbio, portugués, danés y noruego. 

En sus obras abundan los espacios cerrados y opresivos, los personajes solitarios e hipersensibles, los enigmas sin una solución clara, las rutinas asfixiantes y las transgresiones imprevisibles. Por eso, ha declarado, se siente más cómoda en el formato breve, sea cuento o novela corta. Además, porque en este formato se puede generar una tensión interior que no decae con el paso de las páginas.

Finalmente, en la presentación, se leyó el poema “Sísifo”, perteneciente al primer libro que publicó Sara Mesa y donde se siente sola encerrada en la ciudad, como Nat en La Escapa, ambas condenadas a empezar de nuevo:

“La ciudad desolada 

hoy no susurra nada en mis oídos.

Despega los labios y permanece muda.

Se agotó la palabra.

Tengo miedo; estoy sola.

Cada calle es idéntica y todas giran

formando un laberinto.

No hay escapatoria 

para mí, para nadie.

Un rayo azul, metálico, ha devastado el cielo.

Los pájaros no cantan: chirrían como puertas oxidadas,

como instrumentos desafinados e infernales.

No encuentro el sol.

Una gaviota sucia busca entre la basura,

la nada es negra, o blanca, pero es nada.

La ciudad ya no me ofrece cosa alguna 

No me dice ni una sola palabra.

Estiro mis brazos y giro

como un molino en una encrucijada.

Podrían atropellarme 

pero también el tráfico parece detenido.

Me siento.

Me pregunto dónde está la belleza, dónde el bien.

Yo sé que existen.

Los he besado con mis propios labios.

He pasado mis dedos azulados

por sus suavísimos contornos.

Yo mismo he sostenido sus pilares

y pinté sus colores

y pronuncié sus nombres.

Dónde afluyó entonces todo eso, 

dónde ha parado.

La ciudad no responde a mis preguntas.

Me mira con su ojo impasible, despiadado.

Estoy sola entre escombros.

Otra vez estoy sola

y he de empezar de nuevo a levantar mi piedra

con paciencia infinita

como mi condena”.

Quizá este poema sea más pesimista en su final, que la novela, donde Nat parece haberse reconciliado consigo misma, sin importarle demasiado lo que sucede a su alrededor, porque cuando se muda a una localidad cercana y repite las tareas de limpieza en la nueva casa, ella lo interpreta como un avance.

El turno de opiniones sobre Un amor lo inició José Ángel, quien, después de haber leído esta novela, no entendía el lugar destacado que ocupa su autora en la narrativa actual. Señaló que no sabía muy bien lo que había querido contar; no le había quedado claro el mensaje. Añadió que se trata de una novela femenina, porque la mirada y el protagonismo corresponden a una mujer, y donde los hombres son estereotipos: el vecino es el pater familias, Andreas es el amante, el casero es el machista acosador, Píter es el amigo, etc. El tema principal para él es el lenguaje unido a los problemas para comunicarse de Nat.

Paco comentó que ya había leído Un amor, y que en esta nueva lectura le había interesado más el origen de la novela: un sueño recurrente, según la propia autora, fue el impulso; pero la dejó y la volvió a retomar, hasta su publicación definitiva en el año 2020. No obstante, le ha dejado frío la actitud de Nat ante la vida, sus obsesiones; y en cambio, Andreas le ha parecido un personaje sencillo que sabe lo que quiere. Tampoco le ha gustado cómo se resuelve la historia.

Enrique la ve como una novela psiquiátrica y, por eso, no le ha interesado. Es una exposición de teología moral: amor mercenario, amor real, alzheimer, etc. Demasiado para un novelista. Carece de argumento, lo cual es otro hándicap, aunque sí le ha gustado el estilo ágil en el que está escrita.

Bela dijo que Un amor le ha gustado, entre otras razones, porque le recuerda a la historia de otras mujeres, que han tenido que ir superando obstáculos, a lo largo de su vida. La lectura le ha generado inquietud desde el principio; se ha sentido atrapada por las reflexiones de Nat; y ha vuelto atrás continuamente para releer, dada la intensidad de lo que se cuenta, especialmente el final que le ha encantado. Se ha sentido implicada en su terapia, en sus divagaciones, provocadas por la inseguridad y la búsqueda permanente. Al final, el rechazo de Andreas y de la comunidad de La Escapa le llevan a superar esta inestabilidad, aceptándose a sí misma.  El punto de vista narrativo contribuye a mostrar la complejidad psicológica de la protagonista, pues a veces no se sabe si lo que se dice es real o son meras elucubraciones.  

Víctor comentó que se lee bien y que le había gustado más que Cicatriz, otra novela de Sara Mesa, pues la autora consigue expresar sus contradicciones y planteárnoslas a nosotros, los lectores. Le había llamado la atención cómo cambian los personajes a medida que se relacionan con otros personajes, y cómo la actitud de la comunidad hacia Nat cambia también, pues es aceptada, cuando se sabe que ha roto con Andreas.

A Lola le gustó mucho la primera vez que leyó esta novela y le ha vuelto a gustar esta segunda lectura. El estilo sencillo se ajusta al contenido y los temas que plantea son actuales, pues se introduce en la cabeza de personas de ahora, como Nat, para mostrar su desconcierto, sus dudas. Le había llamado la atención la importancia que tiene el lenguaje en la novela, ligado al trabajo de la protagonista y a sus problemas de comunicación. En este sentido, leyó un pequeño fragmento donde Nat, que tiene asumida su ruptura con Andreas, reflexiona: “El alemán, un hombre cualquiera, como cualquier otro. Y ella, piensa, se había empeñado en traducirlo, en llevarlo a su terreno. Qué absurda pretensión, se dice, Si no fuese ridículo, sería hasta divertido”.

A Carmen empezó a gustarle la novela; pero, a medida que avanzaba, fue perdiendo interés, porque se recrea en cosas que no le interesan, incluido el final precipitado. Esta valoración negativa, la atribuye, en parte, a su propio estado anímico, que demanda en estos momentos lecturas menos retorcidas y más edificantes. Un amor, en este sentido, le ha recordado a Murakami, cuyos personajes están a años luz de sus intereses.  

Finalmente, escuchamos una grabación con la opinión de María Jesús que no pudo asistir a la sesión y a la que el libro también le había intrigado al principio; pero le fue desilusionando porque la historia le parece plana. Además, tiene un final poco convincente, pues da un giro inesperado en el que se da a entender que las cosas ocurren por algo, en un intento de cuadrarlo todo. Sí, consigue la autora introducirnos en el ambiente hostil de La Escapa, como si hubiéramos estado viviendo en esa aldea, en la que nada le va bien a Nat. Especialmente desagradable le resulta Andreas, un personaje oscuro, que le hace una propuesta absolutamente grosera a Nat, la cual inicia con él una relación incomprensible, teniendo tan pocas cosas en común. También ha visto simbología en los nombres (La Escapa, Glauco..) y cómo los elementos geográficos y temporales contribuyen a la sensación de malestar predominante. Por todo eso, no entiende que Un amor haya sido considerada como la mejor novela del 2020.

En el debate coincidimos en que el amor no es el tema fundamental del libro, aunque sí aparecen los celos, las obsesiones y el sexo. Por eso, el título lo interpretamos en clave irónica, una especie de provocación.

Igualmente se estuvo de acuerdo en que, aunque escrita en tercera persona, la historia se cuenta desde la perspectiva de la protagonista, pues vemos todo a través de sus ojos, asistimos a las mismas sorpresas que ella y vivimos los mismos descubrimientos. Se trata por tanto de un estilo indirecto libre, que le permite a la autora marcar una distancia con respecto a su protagonista, salir de ella y volver a entrar.

La novela se ajusta, en líneas generales, al esquema clásico de introducción, nudo y desenlace, ya que el primer capítulo acaba con la insólita propuesta de Andreas a Nat; el segundo abarca la relación que mantienen ambos, a partir de ese momento, hasta la ruptura; y el tercero empieza con las insistentes llamadas de ella a él, que no responde, lo cual se ve agravado por el incidente del perro que desencadena la hostilidad de los habitantes de la aldea.

Nos detuvimos fundamentalmente en dos personajes

Nat 

Es una mujer que nos sorprende continuamente: había robado un objeto valioso que no necesitaba en la empresa donde trabajaba. Descubrieron el robo y la perdonaron; pero ella dejó el empleo.  Es decir, que rompe la regla contra la posesión, contra el deseo y contra el perdón, con lo cual muestra su desajuste con el mundo, su inadaptación. Pero sigue rompiendo convenciones cuando paradójicamente, siendo mujer y joven, alquila una casa muy deteriorada en el campo, en un lugar inhóspito, y realiza un trabajo de traducción literaria para el que no está dotada. Además, acepta un trueque sexual insólito por parte de Andreas.

Algunos de los asistentes consideran a Nat como una mujer valiente; pero otros, justamente por este comportamiento errático, la ven insegura, en permanente búsqueda de sí misma.

Andreas

Es complejo tal y como nos lo muestra Nat, quien piensa, al principio, que se trata de un hombre de campo, sin experiencia ni cultura, sin capacidad de seducción y que se ve obligado a proponer el trueque sexual; pero, cuando empieza a conocer otros aspectos de su vida (sus estudios universitarios, la historia de su madre curda que se vio obligada a emigrar, su condición de hombre divorciado…), todo cambia, y empieza a verlo como un hombre más fuerte y libre.  

Oculta un pasado difícil que condiciona su vida actual y que lo ha convertido en alguien que no especula con lo que le sucede, sino que se limita a vivirlo, incluyendo su relación con Nat, que empieza siendo un mero trueque sexual para él, pero que se convierte en algo más profundo. Por eso, porque le importa Nat, rompe con ella cuando esta le echa en cara que intercambiara mano de obra por sexo.

En cuanto a los temas, comentamos los siguientes:

La incomunicación y la soledad

De esto trata Un amor y más concretamente de la dificultad que tiene su protagonista para comunicarse, pues, por un lado, vive en un medio hostil, como la sociedad de La Escapa, que no la mira con buenos ojos, y, por otro lado, mantiene una relación con Andreas, un hombre parco en palabras, que no se entrega en la misma medida que lo hace ella. 

El lenguaje

Ligado a la incomunicación de Nat, está el tema del lenguaje, que atraviesa la novela de principio. No es casual que su trabajo sea el de traductora, que se pelea con las palabras, tratando de elegir siempre la más adecuada, porque ella en su vida cotidiana en la aldea, tiene también dificultades para entender y hacerse entender con los demás. 

El sexo: los roles de la mujer y el hombre, el capital erótico, la distinta entrega de los amantes, la inversión de papeles, los celos

Todos estos aspectos relacionados con la relación amorosa aparecen en la novela. Nat, por ejemplo, se plantea lo que se espera de un hombre, después de que invite a cenar a una mujer: ¿besarla?, ¿llevársela a la cama? Considera al vecino de la casa colindante como un “macho a la caza de una nueva presa que caiga rendida de admiración, la mirada penetrante y con voluntad de seducción”. Y en la relación que inicia con Andreas la entrega le parece desigual, lo cual acaba provocando, primero, los celos de ella, al comprobar que sus ideas preconcebidas sobre la relación no se corresponden con la realidad, y, después, la ruptura. En ese momento, los papeles se han invertido, pues Nat deja de tener poder sobre Andreas: “ella se vuelve cada vez más pequeña, y él más fuerte. Ella, más dependiente, y él, más libre”.

El acoso y el miedo

La protagonista siente miedo del casero, que tiene una copia de la llave de su casa y sueña con que entra en su casa sin su permiso por la ventana de su habitación, mientras ella duerme. Es decir, la amenaza del abuso sexual está presente desde el principio, porque Nat, delante de este hombre, se siente débil e indefensa, como paralizada, sin capacidad de reaccionar. Así, hasta que un día la amenaza se convierte en realidad.

Finalmente, elogiamos el estilo sencillo y austero, sin apenas artificios, que contrasta con el contenido oscuro, turbio de la historia; y leímos en alto un fragmento donde Nat se siente liberada, a pesar de que el pueblo ya ha dictado sentencia contra ella:  “Se pone el chaquetón y sale. El sol ya está alto, pero no calienta. Más tramoya, se dice. Un Sol pintado, de pacotilla. El cielo se tensa sobre el contorno de El Glauco, el camino se extiende ante ella, marcando la dirección que ha de seguir. La furgoneta de Andreas no está en su lugar, pero esta vez Nat no se conforma con mirar en la distancia. Se acerca y se sienta en el suelo, junto a la puerta. Permanece allí varias horas, sin importarle que los demás puedan verla, sin importarle lo que digan de ella, lo que rumoreen de ella, las acusaciones que reciba o las faltas que se le imputen y definitivamente sin importarle lo más mínimo su dignidad -o eso que ella había llamado en otros tiempos dignidad y que ahora es solo una palabra escurridiza-”

Próxima lectura, a propuesta de Paco Paños: El asedio de Troya de Theodor Kallifatides, novela breve (176 páginas) de la que hablaremos el 16 de junio, jueves, a las 19:30 horas, en el Albergue Juvenil.

Guion sobre Un amor

CLUB DE LECTURA

(Sesión del 19 de mayo, jueves, a las 18 horas, en el Albergue Juvenil)

Guion para el debate 

  1. Presentación de la autora en su época a cargo de Matías Regodón 
  1. Opinión breve sobre la novela: si nos ha gustado o no y por qué
  1. Título: ¿por qué este título?, ¿es el tema principal o se trata de una ironía?
  1. Punto de vista: ¿desde qué perspectiva se cuenta Un amor?, ¿qué importancia tiene?
  1. Espacio: ¿en qué lugar se desarrolla la historia?, ¿cómo es la casa donde vive Nat?, ¿se refleja  en su estado anímico?, ¿qué doble significado puede tener La Escapa?
  1. Tiempo: ¿el hecho de que la historia tenga lugar en verano contribuye a incrementar la tensión?
  1. Estructura: ¿las tres partes de la novela se corresponden con la estructura tradicional de introducción, nudo y desenlace?, ¿cómo se puede interpretar el final?
  1. Intriga: ¿cómo se genera?, ¿qué mecanismos utiliza Sara Mesa?
  1. Personajes
  • Nat
  • El casero
  • Píter
  • Andreas 
  • Roberta 
  • La vecina embarazada
  • Sieso
  1. Temas
  • La incomunicación y la soledad
  • La adaptación al medio rural
  • Las normas no escritas
  • El lenguaje: importancia que tiene en la novela
  • El sexo: los roles de la mujer y el hombre, el capital erótico, la distinta entrega de los amantes, la inversión de papeles, los celos
  • El acoso y el miedo
  • El destino
  1. Estilo
  • Lenguaje
  • Ambigüedad
  • Paralelismo entre el trabajo de Nat y lo que le sucede en La Escapa
  • Simbolismos: la casa, el Glauco, Sieso, la víbora, la hormiga
  1. Próxima lectura

Emerenc

En la sesión del club de lectura que dedicamos ayer a La puerta de Magda Szabó, el debate giró en torno a Emerenc, un personaje controvertido que a nadie quedó indiferente: algunos de los asistentes se fijaron más en los aspectos negativos de su personalidad, como la terquedad y las reacciones violentas, mientras que otros destacaron sobre todo su altruismo y generosidad.

Benito comenzó su presentación de la autora leyendo este texto de la propia Magda Szabó que pone de manifiesto el misterio de la obra literaria: “El día que muera llevaré conmigo todos mis secretos y no habrá historiador literario que sepa distinguir cuándo he sido quién, cuál de los personajes me representaba a mí misma o cuál de los personajes era real de cualquiera de mis obras». 

Siguió con datos sobre su vida: el nacimiento en Debrecen, Hungría el 5 de octubre de 1917 en el seno de una familia protestante, burguesa e ilustrada, y el fallecimiento en Budapest el 19 de noviembre de 2007. La doble Licenciatura en Filología Latina y Húngara en la Universidad de Debrecen y el matrimonio con el también escritor y traductor Tibor Szobotka.

Su carrera como escritora comenzó con un libro de poemas Cordero, en 1947.  Dos años después, publicó Regreso a lo humano. En 1949, le concedieron el Premio Baumgarten de literatura, pero le fue arrebatado por razones políticas, pues el trabajo  de Szabó no cumplía con las normas del realismo socialista. Durante el régimen estalinista de Mátyás Rákosi, entre 1949 y 1956, no se le permitió publicar sus obras y se dedicó a traducir y a dar clases como maestra en una escuela elemental. Fueron poco más de ocho años de silencio, en los que se unió al grupo disidente Nueva Luna, que a modo de protesta había decidido no crear arte, sea literatura, pintura o música como tampoco tener hijos: era la negación de la propia existencia, la forma que encontraron de rechazar al gobierno comunista.

En estos años de involuntario silencio abandonó la poesía, que le resultaba demasiado rígida para expresar sus pensamientos, y  escribió su primera novela, Fresco, que logró un gran éxito de crítica y público. En 1959, se editó El cervatillo, donde criticaba al régimen comunista húngaro de la época. Recibió numerosos premios como novelista en Hungría, y sus obras se publicaron en más de 40 países. En 2003, ganó el premio francés Prix Fémina a la mejor novela extranjera por La Puerta publicada en Hungría en 1987, dos años antes de la caída del comunismo en Europa. Su novela Abigail, aparece también entre las diez más populares para los húngaros. 

La Puerta, escrita cuando tenía 70 años, es un ejercicio de literatura notable e intenso. El relato provoca esa ansiedad por lo oculto, por descubrir lo no narrado, lo que puede encontrarse detrás de ese umbral inaccesible, que simboliza la puerta. Algo que solo debe pertenecer a nuestro mundo secreto. Mencionó también la versión cinematográfica de esta novela, realizada en 2012, con Helen Mirren como actriz protagonista y bajo la dirección de István Szabó.

Finalmente, Benito resumió su opinión sobre la novela con estas hermosas palabras, que suscitaron un aplauso unánime entre los asistentes a la sesión: “Han pasado 15 años desde la muerte de Magda Szabó. Quizá pensemos que es el momento de cruzar el umbral y abrir definitivamente la puerta que desvele los secretos de la autora. Yo, no lo haría, a no ser que queramos desatar de nuevo la caja de los truenos y arrastrar eternamente la culpa de ser cómplices, como lo hemos sido, de la muerte de Emerenc que no quiso vivir más después de ser derribados los soportes que habían sostenido su existencia y el aura mítica que la envolvía. Amistad, dolor y misterio. Que este libro sea el inicio de una apasionada relación entre nosotros, sus lectores, y la gran novelista húngara”.

Siguió Paco, a quien La puerta le había gustado sólo a medias, pues reconoció que está bien escrita, pero aparenta más de lo que dice, a diferencia de otras novelas, que cuentan historias de amistad, como, por ejemplo, El último encuentro de Sándor Márai, donde dos hombres ya ancianos se citan, tras cuarenta años sin verse. No le había encontrado sustancia a las continuas discusiones y peleas entre Emerenc y Magda, aunque reconoció que había disfrutado leyéndola.

Igualmente, María Jesús esperaba más de lo que se oculta detrás de las sucesivas puertas simbólicas, aunque confesó que la lectura la había tenido enganchada todo el tiempo. Es la historia de una amistad entre dos mujeres, pero la relación está desequilibrada. Se desvela la personalidad de ambas a partir del contacto que tienen entre ellas. El momento que más le había conmovido, por su ternura, es cuando Emerenc, que se encuentra en el hospital, le mordisquea los dedos de la mano a Magda. Destacó también algunos pasajes de humor, por ejemplo, cuando la sirvienta les lleva los objetos usados, que había recogido en la calle, y cómo reaccionan sus amos. Emerenc es un personaje de contrastes, ambiguo, lo cual le había interesado. Finalmente, comentó que cuando este personaje pierde a la ternera en el tren, le había recordado el cuento “Adiós, cordera” de Clarín.

Enrique dijo que es una novela muy respetable, pues refleja un gran dominio del arte de la narración. Sin embargo, en buena parte de los capítulos, se relatan cosas anodinas, sobre todo relacionadas con el trabajo de la protagonista, aunque tiene una parte final heroica, de gran aliento literario, que es la que se refiere a su muerte. La personalidad de Emerenc le parece bien definida, pero la crítica al régimen comunista de Hungría es, en su opinión, demasiado suave.

A Carmen le gusta cómo escribe Magda Szabó, sobre todo por lo que no dice, aunque también esperaba algo más de la novela. La lectura se le había hecho corta, sobre todo por los contrastes entre Emerenc y Magda; por cómo, después de las tremendas discusiones entre ellas, vuelven a ser amigas, en una relación de amor-odio. La segunda le había dado pena por la falta de recursos que demuestra en su relación con la sirvienta, por su falta de resolución.

Miguel valoró positivamente cómo está escrita; pero confesó que le producía rechazo lo que contaba, que, en su opinión, es lo peor de la naturaleza humana. En este sentido, recordó el caso de Puerto Hurraco, pueblo extremeño donde se produjo una matanza, a causa de odios acumulados durante años. Por eso, no le gustaría vivir con un personaje tan irracional, como Emerenc. La clave de la historia está en el viaje que Magda realiza a Nádori-Csabadul, pueblo donde nació su sirvienta y al que esta no quiere regresar. Comentó que no encuentra sentido ni explicación a la convivencia entre estos dos personajes tan contradictorios.

Víctor se refirió a los descuidos en la traducción de la novela, pues había localizado algunas incorrecciones y faltas de ortografía, lo cual le había afectado negativamente en la lectura. Le parecen agotadoras las peleas continuas entre las dos mujeres protagonistas; pero, en cambio, le había interesado cómo se plantea el tema del suicidio y las discusiones teológicas entre Emerenc y Magda.

Para Bela la vida de Emerenc es como un puzle cuyas piezas ha ido distribuyendo ella misma entre sus conocidos, de tal manera que sólo al final, una vez muerta, lo tenemos completo. Eso explica que Magda se entere en el entierro de su asistenta de que ella la considerara como una hija: “–Usted fue la niña de sus ojos, era prácticamente como su hija. Pregúntele a cualquiera en el barrio, le dirá que la llamaba a usted «la hija», sin más. ¿Y de quién cree que hablaba siempre en los escasos descansos que se permitía hacer la pobre en el trabajo? Pues de usted, señora”. 

Hablamos del título, que representa el secreto guardado por Emerenc, tras la puerta cerrada a cal y canto a los demás, que son sus gatos, su familia, como llega a decirle a Magda, porque teme que, si la abre, se los quitarán o acabarán con ellos, como hicieron con el que apareció ahorcado. Magda, que también guarda un secreto, abre su puerta a los lectores, al escribir la novela; pero, en realidad, todas las personas, ocultamos una parte íntima que no queremos compartir con los demás.

La intencionalidad con la que se escribe la novela nos la cuenta Magda al principio: “La presente obra no se ha escrito para Dios (…) dedico este libro a los hombres. He vivido con valentía hasta ahora y espero morir así, con coraje, sin mentiras, y para ello es necesario que declare de una vez por todas que yo maté a Emerenc. Yo quería salvarla, y no destruirla, pero eso no cambia nada”.

La intriga emana de los personajes y se genera desde las primeras líneas, pues nos preguntamos por qué la narradora se siente culpable de la muerte de Emerenc. Igualmente despierta nuestro interés el enigma en torno a esta mujer y su casa, lo cual iremos conociendo gradualmente.

Se consideró un acierto la estructura cerrada de la novela, que comienza con un capítulo titulado “La puerta”, donde se menciona el sueño recurrente de la narradora, que está delante de una puerta, tratando infructuosamente de abrirla, para que el personal de urgencia, que ha llegado en una ambulancia, pueda entrar  y atender a un enfermo, y finaliza con otro capítulo donde se hace referencia al mismo sueño.

Entre los temas que aparecen en La puerta, comentamos los siguientes:

La amistad

Lentamente se van fraguando lazos de amistad entre Magda y Emerenc, a pesar de que a la primera le cuesta entender las extravagancias de la segunda, y esta a su vez, en un principio, marca distancia en la relación. La amistad conoce momentos de ruptura, como el abandono del trabajo por parte de la sirvienta, cuando Magda y su marido no aceptaron poner sus regalos en lugares destacados de la casa; pero a estos momentos le siguen otros de reconciliación, con lo cual el aprecio mutuo se fortalece. 

La religión 

La viven de diferente manera: la creencia de Magda se basa en el respeto a la tradición y asistir a misa los domingos es una ocasión de recordar a sus padres difuntos; en cambio, Emerenc identifica la iglesia con la gente pudiente, en concreto con las damas de la caridad, por eso, permanece alejada de ella, aunque estima a José, el carpintero, y a Jesús, que murió víctima de una confabulación política, porque son personas normales y trabajadoras, y siente pena por la Virgen María que sufrió por la muerte de su hijo. 

El trabajo manual frente al trabajo intelectual

Para la sirvienta el trabajo que merece la pena es el manual: limpiar la casa o barrer las calles del barrio; pero el trabajo intelectual, como el del marido de Magda, que es profesor, o el de esta misma, que es escritora, le parece un modo de vida ocioso: “Emerenc sostenía que la labor intelectual no era más que simple holgazanería, casi comparable a trucos de magia barata”. De hecho consideraba a los intelectuales como parásitos de la sociedad.

Sin embargo, Magda tiene una opinión muy diferente sobre su oficio: “el oficio de escritor es de una servidumbre durísima, no puedes bajar la guardia en ningún momento porque, si abandonas las frases a medio hacer, se rebelan, se van por otro camino y, si las recuperas, tienes que enderezarlas para que encajen en la nueva estructura”.

El sistema comunista

Se elogia de este sistema la oportunidad que dio a las capas humildes para estudiar y medrar en la escala social: “Cualquier mujer provista de una mente tan lúcida, con la capacidad para el análisis y el frío razonamiento lógico que yo atribuía a Emerenc, habría aprovechado la coyuntura progresista que, tras la Segunda Guerra Mundial, se abrió para las capas humildes”.

Pero se crítica del mismo, por ejemplo, la marginación de los intelectuales y artistas: “a mí personalmente ese poder pretendía quitarme de en medio censurando mi obra literaria y obligándome a aislarme en un gueto privado, junto con mi marido, ya bastante humillado hasta el punto de ver secada su vena creativa”. De hecho, la autora reconoce que su carrera literaria se vio interrumpida durante diez años a causa de la censura. 

El suicidio

Pollet y Emerenc preparan el suicidio de la primera, con total naturalidad: “Si no deseaba seguir viviendo, nadie tenía derecho a obligarla. Yo le dicté la carta que debía dejar, y así lo hizo, haciendo constar que: Yo, Pollet Dobri, de estado civil soltera, termino mis días por propia voluntad. Tomo la presente decisión motivada por mi grave estado de enfermedad, unido a la vejez, y sobre todo, al abandono…”

“Los abuelos Grossmann, tras organizar la fuga de sus hijos y colocar a la pequeña Éva en un lugar seguro, se tomaron una buena dosis de cianuro. Yo fui quien los descubrió muertos, tendidos en la cama de matrimonio; desde entonces, solo puedo dormir en un sillón”.

Y la propia Emerenc está dispuesta a dejarse morir en el hospital, después de que la hayan sacado por la fuerza de su casa y hayan violado su intimidad, guardada con celo durante años.

En cuanto a las protagonistas de la novela, coincidimos en que se produce una inversión de papeles entre la escritora y su asistenta, puesto que la primera, que es la más fuerte porque, en teoría, es la que manda, cede esta función dominante, poco a poco, a la segunda, que acaba controlando la relación, la que regula “la temperatura afectiva”.

Emerenc rebosa fuerza y vitalidad, y es una mujer altruista, pues da sin esperar nada a cambio, hasta el punto de que necesita ser generosa, procurar el bien ajeno, para sentirse realizada. Como le dice Tibor a Magda: “Vivir en continua agonía para que acuda a salvarnos, es lo más conveniente”. Pero es terca y con reacciones imprevisibles, a veces violentas. En el fondo se siente sola.

Magda, que es trasunto de la autora, tiene un carácter más abierto, ya que le gusta hablar con los demás, aunque esconde un gran hermetismo. Demuestra mesura y racionalidad, pero también escasos recursos para enfrentarse a las situaciones de tensión que provoca su asistenta.

Nos preguntamos, con cuál de las dos mujeres, Emerenc o Magda, nos identificamos más y concluimos que para vivir en sociedad necesitamos ser más como la segunda que como la primera, aunque los valores indudables de esta nos parecen encomiables. 

Se coincidió en valorar el lenguaje en el que está escrita La puerta, con evidentes rasgos líricos que reflejan la condición de poeta de Magda Szabó, como este fragmento donde Emerenz recuerda la tormenta que provocó la muerte de sus hermanos gemelos: “Tronaba con tanta fuerza como nunca lo había hecho, creo, a lo largo y ancho de esta región; fue un huracán terrible y destructor. En un momento el cielo se transformó en un fuego vivo, como si hubiesen encendido una caldera entre las nubes haciendo que todo ardiera con una luz morada, no negra como suele ser en una ventisca normal. Su sonido estridente, ese bramido arrollador que recorría todo el firmamento, me desgarraba los oídos y me ensordecía”.

Finalmente, comentamos las numerosas referencias mitológicas, quizá debidas a la formación académica de la autora, y el vínculo de la novela con el realismo mágico, como el pasaje en el que los muebles del siglo XVIII, que Emerenc guardaba en la habitación interior de su casa, se desmoronan a cámara lenta hasta formar un montón de serrín en el suelo, “como si una sustancia misteriosa los hubiera mantenido intactos hasta el instante en que unos ojos humanos volvieran a verlos para comprobar su fantasmal existencia”.

Próxima lectura: Un amor de Sara Mesa, novela corta de la que hablaremos el 19 de mayo, jueves, a las 18 horas, en el Albergue Juvenil.

Guion sobre La puerta

GUION PARA EL DEBATE

(Sesión del 27 de abril, miércoles, a las 18 horas, en el Albergue Juvenil)

  1. Presentación de la autora en su época a cargo de Benito Vaquero
  2. Opinión breve sobre la novela
  3. Título: posible significado simbólico
  4. Intencionalidad: ¿por qué razón se escribe?, ¿qué declara Magda en las primeras páginas?, ¿está justificado su remordimiento? 
  5. Punto de vista narrativo: ¿desde qué perspectiva se cuenta la historia?, ¿a quién corresponde la voz narradora?
  6. Contexto: ¿en qué época histórica se sitúa?
  7. Espacio
  8. Estructura Externa: ¿desde el punto de vista formal, en qué partes  se divide la novela?
  9. Estructura Interna: ¿cómo se organiza, teniendo en cuenta el desarrollo interno de la historia?, ¿se puede hablar de una estructura circular?, ¿se cuentan los hechos de forma lineal?
  10. Intriga: ¿cómo se genera?, ¿mediante qué mecanismos se despierta el interés del lector?
  11. Temas: La amistad, La religión: ¿qué dos formas de vivirla aparecen?, El sistema comunista: ¿qué aspectos se elogian y qué otros se critican?, El amor a los animales, El exterminio nazi, El altruismo, Los afectos: ¿se pueden regular?, La independencia de la mujer, El trabajo manual frente al trabajo intelectual, El suicidio, Las mentiras piadosas: ¿son aceptables?
  12. Personajes: Emerenc, Magda, Su marido, El teniente coronel, Polett
  13. Estilo: Lenguaje, Referencias mitológicas y culturales, Realismo mágico
  14. Próxima lectura

La homosexualidad en una sociedad hostil

Este es el tema principal que se plantea en El poder del perro de Thomas Savage, novela de la que hablamos ayer, miércoles, en el club de lectura. Una homosexualidad que se vive como un auténtico drama por quienes la muestran explícitamente, como Peter, y por quienes la mantienen oculta, como Phil.

Miguel Osuna, en la presentación, se refirió a algunos aspectos de la vida del autor: el nacimiento en Salt Lake City en 1915; el divorcio de sus padres cuando tenía dos años; el traslado, a raíz del nuevo matrimonio de su madre,  al rancho de ganado Brenner, en el condado de Beaverhead, donde se sintió un inadaptado; sus estudios en el Montana State College, donde conoció a la que luego sería su mujer, Elizabeth Fitzgerald; etc.

Explicó que los ranchos del Oeste americano y las Montañas Rocosas proporcionan el telón de fondo para la mayoría de las novelas de Thomas Savage, donde describe a familias impulsadas por la fuerza y la pasión de sentimientos no expresados. Sus obras también describen el viaje de los Estados Unidos hacia la modernidad: desde el Viejo Oeste, la fiebre del oro y la expropiación de los indios, hasta la Gran Guerra y la Recesión de 1929, pasando por la llegada del tren, el automóvil, la publicidad o incluso, la radio. 

Aunque escribió 13 novelas, tuvo su primer éxito tarde con El poder del perro, única traducida al español y que recientemente ha sido llevada al cine. En ella se pueden reconocer los principales aspectos de la vida del escritor: una infancia en ranchos de vacas y ovejas en las montañas entre Idaho y Montana; una madre alcohólica que tiene su correlato en el personaje de Rose; el abandono por un tiempo de su esposa e hijos para vivir una apasionada relación con Tomie de Paola, un ilustrador de cuentos para niños veinte años menor que él; etc. Murió en Virginia Bracho el 25 de julio de 2003.

El turno de opiniones lo inició Carmen a quien le había gustado El poder del perro porque es fácil de leer y sobre todo por lo que no dice, por lo que sugiere. En este sentido, le había recordado a otras novelas de las que hemos hablado en el club de lectura, como Paradero desconocido, de Kressmann Taylor, seudónimo de una autora que, como Thomas Savage, también fue poco conocida en su época, o El túnel de Ernesto Sábato. En particular, destacó el paisaje que refleja la situación anímica de los personajes: la soledad, el aislamiento…

Benito la calificó de excelente por sus valores literarios y porque el tema que aborda tiene plena actualidad: el drama de los homosexuales en sociedades intolerantes, como la de Beech, aldea de Montana, en Estados Unidos, a principios del siglo XX. Aparecen dos perfiles: el que expresa su homosexualidad explícitamente y el que la reprime, mostrando una imagen ruda e hipermasculinizada. Este, además, encarnado por Phil, deriva hacia la violencia contra otros personajes, como Johnny y Rose, y el hijo de ambos, Peter, que acabará tramando una venganza insospechada. En la novela, muy valiente y ambiciosa para la época en que se publicó, 1967, no se evitan términos con connotaciones peyorativas para referirse a los homosexuales, como “sissy”.

Paco comentó que es un libro interesante por cómo está escrito; por la utilización del punto de vista narrativo; por las evocaciones de Bronco Henry, un personaje que no aparece, pero que condiciona la vida de los demás; etc. Sin embargo, no le gusta cómo se enfoca el tema de la homosexualidad, ni le parece creíble Rose, quizá por la mediación del narrador para referirse a ella, con la técnica del estilo indirecto libre.

Bela manifestó que la novela le había gustado más que la película, en especial, las descripciones detalladas de los personajes y cómo vamos conociéndolos psicológicamente en su relación con los demás y por los hechos que van sucediendo. También destacó el tratamiento del paisaje que impregna toda la novela y refleja el carácter de estos personajes. Como ha dicho el propio autor, en una entrevista: “Siempre creí que el paisaje forma a la gente”. Finalmente, comentó que, a pesar de su dureza, El poder del perro tiene momentos de mucha ternura, como la relación entre Rose y George.

Víctor valoró también la complejidad de los personajes, que se muestran en todas sus aristas, desde el Viejo Caballero y la Vieja Dama, pasando por sus hijos que sorprendentemente duermen en la misma habitación, a pesar de vivir en una casa tan grande, hasta Johnny Gordon, el padre de Peter, que se suicida. También le han interesado los temas colaterales que aparecen en la novela, como la discriminación de los indios que fueron obligados a desplazarse a las reservas, que eran terrenos áridos e improductivos.

Miguel la considera una buena novela, aunque no excepcional, porque no aprovecha temas para él relevantes, como el de la expropiación de los indios. Destacó dos capítulos: el segundo, donde aparece Johnny, un personaje que no está suficientemente desarrollado, aunque condiciona buena parte de la novela, ya que Peter trama la venganza en gran parte por las humillaciones que había sufrido su padre; y el último, donde se sugiere sutilmente la muerte de Phil. Este personaje le parece ejemplar en el contexto del Oeste americano, con la excepción de su homosexualidad que sólo conocemos indirectamente.

Finalmente, a María le había gustado bastante, aunque preferiría no haber visto antes la película homónima, que recoge muy bien la atmósfera del relato y va mostrando la psicología de los protagonistas de la historia, sugiriendo más que diciendo. Coincidió con otros asistentes a la sesión en que el paisaje y el estado de ánimo de los personajes se aúnan. Y en cuanto a la violencia de Phil, cree que se explica por el hecho de vivir la homosexiualidad en un medio tan hostil. 

Como Thomas Savage demuestra una gran capacidad para penetrar psicológicamente en los personajes, empezamos el debate propiamente dicho hablando de estos. La técnica que utiliza para esta penetración es el estilo indirecto libre (el narrador reproduce con sus propias palabras el pensamiento de sus personajes). Por ejemplo, cuando Peter le toca el brazo a Phil y le ofrece las tiras de cuero crudo para finalizar la cuerda, sabemos lo que piensa y lo que siente éste, gracias a esta técnica: 

“Oh, por supuesto. Era posible que la oferta del chico no fuera más que una manera vulgar de salvarle el pellejo a su madrecita. ¡Pero quería trenzar como él! ¡Qué otra razón podía tener el chico para acumular cueros crudos si no fuera que quería trenzar como él! ¡Emularlo! (…) El chico quería convertirse en él, de la misma manera que Phil, en una sola ocasión, había querido unirse a alguien, y ese alguien ya no estaba, había muerto arrollado (…) Ah, Dios, Phil casi había olvidado lo que el roce de una mano podía hacer y su corazón contó los segundos en los que la mano de Peter estaba sobre él y se regocijó por la calidad de esa presión. Le decía lo que su corazón necesitaba saber”.

Phil, en efecto, tiene dos caras contrapuestas: por un lado es un gran lector, inteligente, brillante conversador, buen jinete, sensible y habilidoso con sus manos; pero, por otro lado, es homófobo, misógino, provocador e incluso cruel por sus comentarios despectivos, especialmente sobre las personas débiles, como Johnny, Rouse y Peter. Parece obsesionado con mostrar una imagen de rudeza y virilidad, quizá como una forma de ocultar su homosexualidad. Es el perro del título, que el propio Phil ve en la colina persiguiendo a su presa, como él mismo hacía con los demás.

George, por el contrario, apenas habla, carece de sentido del humor, es lento para aprender y no le gusta la lectura. Sin embargo, demuestra amabilidad, decencia, ternura y determinación en su comportamiento.

En relación a Phil y George, se afirma en el posfacio: “Sería fácil ver a los hermanos como personificaciones del bien y el mal, como Abel y Caín, como el débil y el fuerte, como el normal y el peculiar”.

Rose, después del suicidio de su primer marido, se casa con George contra la opinión de Phil que la desprecia, porque cree que sólo busca su dinero. La hostilidad de éste acabó atemorizando a Rose hasta el punto de sufrir jaquecas continuas y caer en el alcoholismo. Su inseguridad es extrema: “No podía ser nada a menos que alguien creyera en ella, nada de nada. No podía ser otra cosa que lo que alguien creyera que era”.

Peter, su hijo, fue un niño enfermizo que preferiría los libros y la soledad al trato con los demás. Le gustaba contemplar su propio reflejo en el espejo y salir a caminar de noche. En la escuela lo hostigaban y le llamaban mariquita, lo cual le producía pánico. Es muy ordenado y, en la universidad, se siente verdaderamente feliz. Tiene una omnívora curiosidad por la medicina y las plantas silvestres. Es frío y calculador, hasta el punto de tramar una venganza sofisticada.

Bronco Henry es un personaje no visible, pero cuya presencia sentimos, porque se alude con frecuencia a él. A través de Bronco Henry, vamos conociendo el pasado que oculta Phil, pues éste se refiere a él continuamente, quizá porque tuvo una relación amorosa con él o al menos existió una fuerte atracción entre ambos. Es el vaquero ideal de su juventud. Murió en un accidente.

Johnny Gordon, padre de Peter y primer marido de Rose. Es un hombre bueno, aunque apocado, que trabaja como médico en Breech. Tenía un don para los diagnósticos que le pasó a su hijo; pero se sentía un fracasado y bebía demasiado. Fue humillado y golpeado en la taberna por Phil, que llamó a Peter mariquita. Después de este incidente, dejó de beber y de hablar con los demás, y acabó suicidándose.

Coincidimos en que Thomas Savage genera la intriga desde el principio de la novela, con el pasaje de Phil castrando a los terneros, que puede simbolizar su propia frustración sexual, y mantiene nuestro interés en torno a este personaje y su secreto, que poco a poco, de forma sutil, iremos descubriendo: 

“Yo no diría nada sobre él y el amor” dice uno de los hombres de más edad que trabajan en el rancho y que lo conoce bien.

“Una de las razones por las que odiaba el alcohol era que le daba miedo lo que podría decir”, se afirma sobre Phil.

“Tenía una extraña sensación de distancia, incluso de soledad”, mientras observa cómo sus jóvenes trabajadores complacían a las prostitutas.

La Vieja Señora le dice al Viejo Caballero que Phil podría tener algún trastorno.

Cuando estaba en la universidad y las asociaciones de estudiantes, las fraternidades, le agasajaban tratando de atraérselo por su riqueza, “Hacía caso omiso de las jóvenes damas a las que hacían venir de un seminario femenino para que desfilarán delante de él, como reses premiadas”

Pero también Peter oculta algo, su venganza,  que progresivamente se nos desvela: 

“Peter -dijo Rose-. A veces creo que no me escuchas. ¿Me escuchas? Nunca sé lo que estás pensando”

“En la planta superior, Peter estaba delante de unas claraboyas que daban a la colina de artemisa (…) Se giró, se acercó al espejo que estaba sobre la estantería donde guardaba los libros de su padre y allí se peinó cuidadosamente. Cuando terminó, siguió mirándose y arrastró el pulgar por los dientes del peine. Sus labios formaron una sola palabra. Phil…”

“Madre -dijo-, no tienes que hacer esto (…) Me encargaré de que no tengas que hacerlo” (se refiere a que Rose bebe para poder soportar los desaires y humillaciones que sufre por parte de Phil)

“En ese barranco, a uno de cuyos lados corría uno de los antiguos caminos para vacas, Peter encontró exactamente el animal muerto que estaba buscando y le pareció apropiado que fuera Phil, en cierta manera, quien lo había guiado hasta él”.

Comentamos la cuidada estructura de la novela, que comienza con una frase tomada del Libro de oración común:

“Libra mi alma de la espada,

del poder del perro mi vida”

Y finaliza aclarando el significado de esta frase en la que está también incluido el título de la novela: “Puesto que ella ya era libre, gracias al sacrificio de su padre y al sacrificio que él mismo había podido hacer a partir de un conocimiento que había adquirido en los grandes libros negros de su padre. El perro estaba muerto”.

En cuanto a los temas, comentamos los siguientes:

La homosexualidad y cómo los que tienen esta inclinación sexual sufren el odio y el rechazo en una sociedad hostil, como la del Oeste americano, caracterizada por el machismo, la rudeza y la violencia. Incluso Phil, que, como se ha dicho, es homosexual, desprecia a Peter llamándolo despectivamente la señorita Nancy ante sus hombres para que estos se rían, y lo ridiculiza con este comentario: “Vaya, por Dios -dijo- Me pregunto qué joven señorita ha confeccionado estos ramilletes tan bonitos”. 

La venganza que Peter trama cuidadosamente y que acaba provocando la muerte de Phil, porque éste había humillado y golpeado a su padre; se había reído de él mismo por su afición a hacer flores de papel y por su amaneramiento; y le había hecho imposible la vida a su madre, una vez que esta se convierte en esposa de George.

El machismo, ya que la mujer es considerada como un ser inferior. En concreto para Phil “una mujer que fumaba en público era capaz de hacer cualquier cosa”; y paradójicamente tampoco Peter tiene una opinión positiva de ellas: “Pocos seres humanos, pensó, entendían mucho; mucho menos las mujeres”.

La discriminación de los indios, pues en la novela se cuenta cómo fueron obligados a desplazarse a las reservas, que se encontraban en terrenos áridos e improductivos. Phil les niega al padre y al hijo indios el acceso a sus tierras, aunque después Rose, sienta compasión por ellos y les permita acampar.

El progreso, representado por el cine y los automóviles, es detestado por Phil, que no ha visto ninguna película y le molesta el ruido de las bocinas de los automóviles porque espantan a los terneros. Estos avances los considera una forma de ostentación. Prefiere las diligencias tiradas por caballos. En cambio, los obreros que trabajan en el rancho siempre están ojeando revistas donde se anuncian productos novedosos, y a su hermano George le encantan los automóviles. Curiosamente el progreso acaba imponiéndose a la tradición, porque el que muere al final es Phil y el que sobrevive es su hermano.

Después de más de dos horas de debate, concluimos la sesión elogiando algunos rasgos del estilo en que está escrita El poder del perro: el lenguaje sencillo, pero al mismo tiempo expresivo y preciso; los flashback o analepsis para conocer el pasado de los personajes; el estilo indirecto libre del que se ha hablado; el simbolismo de la cuerda que le está haciendo Phil a Peter, que representa el lazo de amistad entre ellos, aunque también la muerte; y en especial las elipsis, que obligan al lector a reconstruir lo que se ha eludido, como, por ejemplo, el suicidio de Johnny o la muerte de Phil. Para desvelarnos esta última, Thomas Savage deja una serie de pistas:

“Estaba preparada para algo así” le dice la Vieja Dama al Viejo Caballero.

“Phil tuvo suerte de haberse puesto su traje de ciudad, porque lo necesitó un domingo por la noche”, se cuenta más adelante. 

“Había un representante de cada tienda donde los Burbank hacían negocios e incluso de aquellas en las que no lo hacían, puesto que pensaban en el futuro. Había acudido una comitiva del banco, por supuesto. Los propios ganaderos habían acudido con sus esposas…”

“Como el funeral sería a las dos (la hora habitual de aquella zona), lo habían organizado de modo que pudieran tomar un buen almuerzo…”

“En George, por su puesto, había recaído la deprimente tarea de escoger un ataúd…”.

Próxima lectura: La puerta de Magda Szabó, novela de la que hablaremos el 27 de abril, miércoles, a las 18 horas, en el Albergue Juvenil de Córdoba.

Guion sobre El poder del perro

El poder del perro

Club de Lectura del IES Gran Capitán

GUION PARA EL DEBATE

(16 de marzo, miércoles, a las 17 horas, en el Albergue Juvenil)

1. Presentación del autor en su época a cargo de Miguel Osuna

2. Opinión breve sobre la novela: si nos ha gustado o no y por

qué

3. Título: posibles significados

4. Punto de vista narrativo

5. Estructura

• Externa: ¿cómo se estructura formalmente?

• Interna: ¿qué representa el principio de la novela con Phil

castrando los terneros?, ¿qué nos parece el final?

6. Espacio: ¿en qué espacio se desarrolla la historia?, ¿tiene

relevancia?

7. Tiempo

• Externo o histórico

• Interno: ¿los hechos se cuentan cronológicamente o se

utilizan analepsis?

8. La intriga: ¿qué elementos contribuyen a generar la intriga?

9. Temas

• La homosexualidad: ¿de qué diferentes formas se

manifiesta?, ¿existe la homofobia?

• La amistad: ¿entre qué personales se gesta este

sentimiento?

• El amor

• El machismo

• El paisaje: ¿ejerce influencia sobre los personajes?

• El suicidio

• La venganza: ¿cómo y por qué trama su venganza Peter?

• La vejez: ¿cómo se muestra esta etapa de la vida en la

novela?

• El clasismo

• La discriminación de los indios

• Los sindicatos: ¿qué visión se ofrece de ellos?

• El progreso: ¿qué diferentes puntos de vista aparecen?

10. Personajes

• Phil

• George

• Rose

• Peter

• Bronco Henry: ¿qué función desempeña en la historia?

• Johnny Gordon

• Los padres de Phil y George

11. Estilo

• Lenguaje

• Elipsis

• Humor

• Estilo indirecto libre

• Simbolismo: la cuerda

12. Algunas frases para la reflexión

• “Le dice Johnny, antes de suicidarse, a su hijo: “jamás

prestes atención a lo que dice la gente. La gente no puede

saber qué hay en el corazón de los otros”.

• Y añade: “Debes ser amable, debes ser amable. Creo que

el hombre en el que te convertirás podría lastimar

terriblemente a la gente, porque eres fuerte (…) Ser amable

es tratar de apartar los obstáculos a los que se enfrentan

los que te quieren o te necesitan”

• “A veces no hay que conocer algo para recordarlo” le dice

el niño indio a su padre, Edward Nappo.

• “Desdeñar el dinero y respetar el tiempo era otra cosa que

aquel hombre (se refiere a Joe el ex convicto) había

aprendido en la cárcel”

13. Próxima lectura

La supervivencia

Esta fue una de las palabras que más se repitió ayer en la sesión del club de lectura que dedicamos a Zuleijá abre los ojos, novela donde se cuenta la historia de esta joven mujer que fue deportada a Siberia, junto con otras familias tártaras, durante la época de las colectivizaciones forzosas en la Unión Soviética. La supervivencia sólo es posible con la unidad del grupo, de tal forma que cada uno aportará lo que mejor sabe hacer.

La presentación de la autora, Guzel Yájina, corrió a cargo de María, que se refirió a su nacimiento en Tatarstán en 1977, a sus estudios de Humanidades y Educación en la Universidad Estatal de Tártara, y a su graduación en escritura de guiones en la Escuela de Cine. Trabajó en relaciones públicas y publicidad y comenzó a publicar sus primeros escritos, incluidos fragmentos de Zuleijá abre los ojos, en revistas.

La novela está inspirada en la vida de la abuela de la propia autora que fue deportada con tan solo siete años a Siberia; pero la protagonista representa también a muchas personas que pasaron por una situación similar. Zuleijá abre los ojos entronca con la tradición novelística rusa y su éxito en todo el mundo se explica sobre todo por la dimensión humana; por la capacidad de sobrevivir en un entorno hostil, que demuestran estos personajes.

El turno de opiniones breves lo iniciamos leyendo un correo de Paco Paños, que no pudo asistir a la sesión: “Con Zulejá abre los ojos la escritora Guzel Yájina nos hace compartir el aire de aquellos tiempos terribles, en la antigua URSS, en los que se pretendió imponer una Utopía sin miramientos, de la mano de unos individuos despiadados, que utilizaban el comunismo como señuelo. Esto es lo que más me ha interesado del libro, más que los avatares de las vidas, aunque todas merecen atención, Ignatov por encima del resto, más incluso que Zuleijá. En la faja del libro -añade Paco- hay unas palabras de Almudena Grandes, que recojo: «La he leído como si me la comiera, como si me la bebiera, como si necesitara avanzar por sus páginas para seguir respirando. Es una novela escrita con un material singular, una sustancia afín al corazón humano». No diría tanto, pero sí que es una novela de las que merecen la pena, de las que dejan huella”.

Miguel comentó que le había encantado, a diferencia de otras novelas que hemos leído recientemente en el club, porque hay una historia, unos personajes, una sustancia… Contó que en 1973 leyó un libro sobre la represión terrible llevada a cabo en la Unión Soviética, Un día de la vida de Iván Denísovich de Alexandr Soljenitsin, que le influyó mucho en la toma de decisiones, cuando estudiaba en la Universidad, incluido el no afiliarse al Partido Comunista. En Zuleijá abre los ojos, el protagonista, en su opinión, es el sistema, no tanto los personajes porque todos son víctimas y carecen de maldad, incluido Ignatov. Es una novela de supervivencia que te engancha desde el principio, aunque le falta penetrar más en la psicología de los personajes, quizá porque se trata de la primera escrita por su autora.

Bela confesó que le había atrapado tanto que no podía dejar de leerla, probablemente porque la voz narradora consigue transmitir los sentimientos  y sensaciones que experimentan estos personajes. Lo que más le había gustado es la metamorfosis de Zuleijá, desde su sometimiento completo al marido, a ser capaz de tomar sus propias decisiones, como le ha sucedido a muchas mujeres. También, la leyenda de los treinta pájaros que simboliza la historia de los deportados, porque, tanto unos como otros logran sobrevivir, cuando se unen.  

Enrique también valoró la evolución de los personajes, en especial  Zuleijá, que pasa de una dictadura familiar a otra política, aunque en esta paradójicamente se siente libre. Se trata de una mujer luchadora, capaz de superar todas las adversidades. Además, hay una crítica clara al sistema comunista que se implantó en la Unión Soviética, que ha sido  muy negativo para la humanidad.

A María le había seducido, como pocas novelas, pues congenia muy bien el contexto histórico con la historia de los deportados, que luchan juntos por la supervivencia. Le había gustado también la forma de sentir el bosque, respetándolo; la transformación de Zuleijá; etc.

Víctor reconoció que le había perjudicado leerla en el móvil, aunque la novela le había interesado desde el punto de vista histórico, en particular la crítica de las deportaciones forzosas y colectivizaciones agrarias, que no sirvieron para nada. También, las descripciones de paisajes y la visión del pecado que tiene Zuleijá, por ejemplo, cuando renuncia a mantener la relación con Ignatov, después de que su hijo esté a punto de perecer en la taiga, lo cual  ella interpreta como un castigo por el pecado cometido.

María Jesús manifestó que la autora no se recrea en la descripción detallada de los personajes, como hacían los novelistas rusos del siglo XIX, sino que opta por que se definan con su comportamiento. La novela tiene rasgos propios del realismo mágico por sus referencias a los espíritus (de la entrada de la casa, del bosque…), e incluso la colonia de trabajo que crean junto al río Angará, le recuerda al Macondo de Cien años de soledad. Citó algunas imágenes para ella inolvidables, como la de la tumba de las hijas de Zuleijá o cuando esta dispara en el bosque sobre el oso que está a punto de matar a su hijo. E igualmente han llamado su atención las historias secundarias, como la de la Vampira y la de su hijo, que aparece, al principio de la novela, con su cabeza apoyada en el vientre de la madre, como si fuera un bebé.

A Benito la novela le había cautivado y motivado para buscar información complementaria. En especial le había gustado el estilo cinematográfico en el que está escrita, tanto que tenía la sensación de haber visto una película sin tener que mirar una pantalla. Otro valor es que Guzel Yájina, a partir de una historia familiar, nos muestra toda una época, que a él le ha recordado a la historia de los primeros americanos. Los personajes, en particular Ignatov, están bien perfilados y forman un crisol de profesiones y trabajos. Finalmente, nos aconsejó ver la serie de televisión basada en la novela, muy bien ambientada e interpretada, y con una magnífica banda sonora.

Carmen felicitó a María por haber propuesto para el club esta novela, que a ella le ha encantado, hasta el punto de temer que se acabara, sensación que no tenía desde hace tiempo. Destacó la plasticidad de las descripciones y la capacidad para introducir al lector en todo lo que sucede. Los personajes le parece que están bien tratados y perfilados, particularmente el médico. También le había gustado la relación de los deportados con el bosque, donde encuentran leña para el fuego y comida para alimentarse. Por último, dijo que esta situación límite saca lo mejor de ellos, pues cada uno aporta algo en beneficio de todos.  

En el debate posterior sobre la novela, se coincidió en la importancia que tiene, para atrapar al lector, la voz que cuenta la historia: un narrador omnisciente que sabe todo de los personajes y cuyos pensamientos, a veces positivos, a veces, negativos, nos muestra e incluso valora: “¡Lo ha conseguido! ¡Se ha salido con la suya! ¡Eres un as, Zuleijá! ¡El pollo mojado se las sabe todas!” dice de la joven protagonista, después de que esta haya robado dos láminas de manzana del desván, sin que su marido se dé cuenta.

Igualmente, estuvimos de acuerdo en el simbolismo del título, Zuleijá abre los ojos, porque se refiere a que esta mujer, convertida en una esclava de su marido y su suegra, acaba tomando las riendas de su vida, a raíz de su deportación a la Siberia Oriental.

Comentamos los dos planos en los que se estructura la novela: el social, relacionado con las colectivizaciones forzosas en la antigua URSS, y el individual, que es la historia de Zuleijá. Ambos planos se van alternando, aunque poco a poco el segundo, con la liberación de la protagonista, se impone al primero. El final se consideró abierto porque quedan preguntas por responder, tanto referidas al futuro incierto de Yuzuf, que huye de la colonia de trabajo, como a la relación entre Zuleijá e Ignatov, que parece reiniciarse. 

En cuanto a los personajes, nos detuvimos en los tres más complejos, dinámicos e imprevisibles:

Ignatov, aunque es el comandante del Ejército Rojo que dirige a los deportados, siente dolor por ellos y las caras de los muertos se le aparecen en sueños impidiéndole dormir. Se considera culpable de sus desgracias, aunque también los cuida y defiende: “Personas, personas y más personas:  centenares de personas se yerguen ante él. Es él quien sale a recibirlos cuando llegan a este confín del mundo. él, quien los manda a la taiga, los atormenta con los trabajos inhumanos; los obliga con mano de hierro a cumplir el plan, los maltrata, los asusta, les impone castigos. También es él el quien hizo construirles casas, se deja la piel para proveerlos de alimento y medicinas, los defiende de las arbitrariedades del centro. Los mantiene a salvo. Y ellos lo mantienen a salvo a él”. Es pues un personaje ambivalente en su comportamiento y pasa de ser verdugo a víctima, cuando es destituido de su cargo por no prestarse al juego sucio y corrupto de Kuznets.

Zuleijá, a raíz de la muerte de su marido y la deportación, experimenta una transformación, pues se va alejando de la religión y las supersticiones, de las normas de conducta para una mujer honrada y sumisa que le había enseñado su madre, y se olvida de los muertos, para centrarse únicamente en su hijo. Además, descubre algo desconocido para ella: el amor hacia un hombre, que le permite realizarse como mujer.

Leibe es un profesor de origen alemán que trabaja en la Universidad de Kazán, como antes lo fueron su padre y su abuelo, y además ejerce la cirugía. Tiene cincuenta y cinco años pero ha perdido la memoria hace diez, los mismos que no sale de su habitación. Cree que vive en un huevo que lo protege de todo lo malo. Denunciado por contrarrevolucionario, es detenido y deportado, aunque no es muy consciente de la represión de la que está siendo víctima. Curiosamente, recupera la cordura y su capacidad como médico, cuando se siente útil, asistiendo al parto de Zuleijá.

Sobre los temas que aparecen en la novela, comentamos los siguientes:

El islamismo y los dioses paganos

Zuleijá profesa la religión musulmana, como lo demuestran los agradecimientos a Alá; pero también cree en los dioses paganos, pues evita pisar el umbral de la casa para no atraer a los malos espíritus;  lleva nueces o pipas a la “bichura del baño” para mantenerla contenta;  y dulces al “basu kaka iyase”, para que los malos espíritus no traspasen la linde del pueblo.

Por otra parte, la Vampira tiene sueños proféticos que anuncian normalmente sucesos negativos, como el incendio que destruyó el granero y el viejo baño, o la epidemia de fiebre aftosa que acabó con el ganado de Yulbash, o la muerte de las cuatro niñas que parió Zuleijá. 

Después, cuando Zuleijá se marcha deportada y se supone que la Vampira ha muerto, el espíritu de esta se le aparece para corregir su “mal” comportamiento.

Las deportaciones en la antigua Unión Soviética

El régimen comunista consideró enemigos del comunismo a los campesinos por ser explotadores, y a los intelectuales y artistas por ser parásitos de la sociedad y críticos con el sistema. Por eso, los deportan a Siberia, y no admiten que algunos de ellos ahorren dinero, cultivando las nuevas tierras, porque lo interpretan como una propensión irreprimible al individualismo. Al final, la represión afecta a todo aquel que manifieste algún tipo de disidencia, pues se convierte en elemento socialmente peligroso.

La liberación de Zuleijá

Es progresiva y se va manifestando, de forma sutil, a través de diferentes detalles: incumple la orden del marido de darle a la yegua el terrón de azúcar impregnado de veneno; conoce a mujeres independientes como Isabella, la cual le impresiona cuando recita poemas en voz alta; tiene un hijo, Yuzuf, que sobrevive, a diferencia de sus cuatro hijas, y que materializa su deseo de maternidad; y sobre todo mantiene una relación afectiva y libremente elegida con Ignatov, que le hace sentirse realizada como mujer.  

Esta liberación alcanza su cenit cuando rechaza a la Vampira: “¡Fuera de aquí!- le gritó Zuleijá, que sintió cómo una rabia sorda inundaba su cuerpo, cómo le ardían las raíces del cabello, cómo su corazón golpeaba en el pecho contra las costillas- ¡No te atrevas a volver a aparecer por aquí nunca más! ¡Esta es mi vida y tú ya no me das órdenes!”.

 El realismo socialista

Ikónikov es obligado por las autoridades soviéticas a pintar cuadros en este estilo artístico que tiene como finalidad extender la conciencia de clase y el conocimiento de los problemas sociales: “En esos lienzos rozagantes, leñadores, panaderas pechugonas y pioneros de mejillas sonrosadas aparecían sentados o de pie, solos o en grupo, y siempre dirigiendo sus miradas a la prístina lejanía”.

Las dos visiones de la muerte

La muerte que infunde temor tiene una presencia constante en la vida de Zuleijá: el fallecimiento de sus cuatro hijas, el asesinato de su marido, la muerte del grano enterrado para la próxima cosecha que se acabará pudriendo en la caja de madera; la muerte en los vagones que llevan a los campesinos deportados a Siberia; los 300 que murieron ahogados en el río Angará; etc. Pero también aparece una muerte, que no infunde temor, y que está presente en la taiga, estrechamente unida a la vida: “Allí la muerte es una presencia constante, pero una muerte simple comprensible, una muerte en cierto modo sabia y justa. Las hojas y las agujas caen de los árboles y los pinos y se pudren en la tierra, los arbustos se rompen bajo el peso de las enormes patas de los osos y se quedan secos, la hierba es pasto de los ciervos tanto como estos lo son de las manadas de lobos…”

El simbolismo de la leyenda de los 30 pájaros

Según la leyenda que le cuenta Zuleijá a su hijo, solo treinta de ellos resistieron firmes en su búsqueda del Semrug, el pájaro más hermoso y sabio de la tierra, al que querían nombrar rey, hasta que se dieron cuenta de que todos ellos, tanto juntos como por separado, eran Semrug.  

Esta leyenda es una alegoría de los treinta deportados que llegan a la taiga y se unen para sobrevivir. Prueba de ello es el nombre que le ponen a la colonia de trabajo, Semruk, que tan solo se diferencia en la letra final del nombre del pájaro.

Elogiamos, el estilo sencillo y ágil en el que está escrita la novela, que luce especialmente en algunos pasajes, donde literalmente vemos lo que está sucediendo, como cuando Zuleiá se hunde en el río Angará y está a punto de morir ahogada: “Su cuerpo experimenta otra sacudida y queda quieto por fin. Los brazos le cuelgan como fustas, las piernas se relajan. Las trenzas se estiran hacia lo alto, desplegándose lentamente, como algas. Zuleijá se va hundiendo, con la cara mirando al fondo y las trenzas erguidas. Baja, baja, ya llega la fonfo. las plantas de sus pies aterrizan en el limo y el suave impacto levanta una nube negra y perezosa. Después aterrizan los cabellos, las rodillas, la barriga…”.

Y también el fino sentido del humor del que hace gala Guzel Yájina, como por ejemplo, cuando Ikónikok les hace creer a Ignatov y  a Kuznets que las imágenes de París que aparecen en sus cuadros corresponden a Moscú, aprovechándose de que no conocen ninguna de las dos ciudades.

Próxima lectura: El poder del perro de Thomas Savage, novela de la que hablaremos el miércoles, 16 de marzo, a las 17 horas, en el Albergue Juvenil.

Guion sobre Zuleijá abre los ojos

Guión para el debate

(Sesión del 25 de enero, martes, a las 17 horas, en el Albergue Juvenil)

  1. Presentación de la autora en su época por María Sanjuán
  1. Opinión breve sobre la novela: si nos ha gustado o no y por qué.
  1. El título: ¿cuál es su significado simbólico?
  1. Punto de vista narrativo: ¿a quién corresponde la voz narradora?
  1. Espacio: ¿en qué espacios se desarrolla la historia?
  1. Tiempo: ¿qué tiempo abarca?
  1. Estructura

Interna: ¿en qué dos planos se estructura?, ¿cómo avanza el tiempo?, ¿se producen flashback?, ¿cómo interpretas el final?, ¿está todo resuelto o quedan preguntas sin resolver?

Externa: ¿cómo se estructura formalmente la novela?

  1. Personajes

Zuleijá

Murtazá

La Vampira

Ignatov

Nastasia

Leibe

Gorelov

Avdei 

Ashkenazi

Sumlinski

Ikónikov

Kuznets 

Yuzuf

  1. Temas

El islamismo y los dioses paganos

La discriminación de la mujer

La revolución de 1917: ¿qué supone para los campesinos y los intelectuales?, ¿y para los que participaron en ella y la defienden?

La deportación y la reeducación 

La supervivencia

La propaganda: ¿qué función desempeña en el régimen comunista?

El realismo socialista en el arte

La liberación de Zuleijá

El amor: ¿qué diferencia la relación de Zuleijá con su antiguo marido de la que mantiene con Ignatov?, ¿qué es más importante para ella el amor hacia este hombre o el que siente hacia su hijo?

La muerte: ¿qué dos visiones contrapuestas de la muerte aparecen en la novela?

Le leyenda: ¿qué valor simbólico tiene la de los 30 pájaros?

  1. Estilo

¿Por qué rasgos se caracteriza?, ¿se podría hablar de un estilo cinematográfico?

El arte de la narración y la descripción

El humor: ¿con qué finalidad lo utiliza? 

  1. Frases para la reflexión

“¿Y acaso puede haber vida si no se tiene rabia? ¿Qué clase de vida es esta? Nunca tendrás la vida que valga la pena vivir”, le dice la Vampira a Zuleijá.

“Su madre solía decirle que el trabajo aleja las penas”

“La muerte es ubicua; más hábil, más lista, más poderosa que la vida, esa tonta criatura que siempre pierde el duelo que entabla con ella”

“La libertad es como la felicidad, para unos nociva y útil para otros“

“Intentar es palabra de flojos. Los comunistas no intentan las cosas sino que las hacen”

“Partir es morir un poco“ es un proverbio que le enseña Isabella a Yuzuf.

“Para alcanzar una meta, basta perseguirla” es otro proverbio 

  1. Próxima lectura