LA REUNIÓN MÁS ÍNTIMA DEL CLUB DE LECTURA

Fue la de ayer una reunión especialmente íntima, probablemente la que más, porque hablamos de un poeta, Antonio Machado, y de su obra. Cambiamos el lugar de la reunión de la biblioteca al salón de actos, donde, estos días, recibimos la exposición “Antonio Machado. Laberinto de espejos”, con motivo del 70 aniversario de su muerte.

 Durante el coloquio, menos concurrido que en otras ocasiones, contamos brevemente la vida de Machado, porque todos estábamos convencidos de que los autores escriben de lo que han vivido. Apuntaba un alumno, Enrique, que los recuerdos son la principal fuente de inspiración, pero no los inmediatos, sino los que se han sedimentado en nuestra memoria y, al cabo del tiempo, afloran, a causa de un estímulo exterior, como, por ejemplo, sucede en el poema titulado  “El poeta visita el patio de la casa donde nació”. Necesitó Antonio Machado una visita, cuando ya era adulto, al patio del Palacio de las Dueñas, donde se encontraba su casa natal, para componer este poema, en el que nos invita a acompañarle en la búsqueda de una ilusión cándida y vieja:

 “Es una tarde clara,
casi de primavera,
tibia tarde de marzo
que el hálito de abril cercano lleva;
 y estoy solo, en el patio silencioso,                                                                                                                                                            
buscando una ilusión cándida y vieja:                                                                                                                                                        alguna sombra sobre el blanco muro,
algún recuerdo, en el pretil de piedra
de la fuente dormido, o, en el aire,
algún vagar de túnica ligera.”

Comentamos otros acontecimientos que marcaron la vida del poeta, como la muerte de su joven esposa, Leonor, cuando apenas llevaban casados tres años. Este hecho y la enfermedad previa le inspiraron algunos de sus poemas más sentidos, como en el que lleva por título “A un olmo seco”, leído por un alumno, en el que expresa un doble deseo: la recuperación del olmo “carcomido por el rayo y en su mitad podrido” y la de su propia mujer, gravemente enferma. El segundo deseo lo expresa Machado tan sutilmente, que algunos de los presentes lo descubrieron ayer, durante el coloquio:

 “Mi corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera”

 Para ellos fue un auténtico regalo, pues la emoción contenida en el determinante “otro” estalló ante sus ojos, dando al poema una dimensión desconocida.

 También en el que comienza “Allá, en las tierras altas / por donde cruza el Duero / su curva de ballesta”, recitado con emoción por Lola, reconocimos la presencia de Leonor, ya fallecida, con la que el poeta entabla un diálogo imaginario:

 “Allá en las tierras altas

por donde traza el Duero

su curva de ballesta

en torno a Soria, entre plomizos cerros

y manchas de raídos encinares

mi corazón está vagando, en sueños…

 ¿No ves, Leonor, los álamos del río

con sus ramajes yertos?”

(…)

 Escuchamos “La ascuas de un crepúsculo morado”, en la voz de Paco y, guiados por él, experimentamos el sentimiento de pesadumbre que nos sugiere el poema:

 “Las ascuas de un crepúsculo morado

detrás del negro cipresal humean…

En la glorieta en sombra está la fuente

con su alado y desnudo Amor de piedra

que sueña mudo. En la marmórea taza

reposa el agua muerta.”

 A través de Joan Manuel Serrat, descubrimos la crítica de Machado al típico señorito andaluz y a la España de charanga y pandereta; también su defensa del Jesucristo que anduvo en la mar y hacía milagros para ayudar a la gente, frente a la figura sangrienta que se exhibe en la Semana Santa. Esto nos dio pie a reflexionar sobre una tendencia a lo dramático, que Scott reconoce en la cultura española y que no se da en su país.

 Así, de la vida a la poesía y de la poesía a la vida, de nuestras voces a la de Joan Manuel Serrat, de la cultura española a la de Estados Unidos, transcurrió esta reunión especial del Club de Lectura.

 La próxima, el día 18, viernes, a las 10 horas, en la biblioteca, para hablar sobre “El guardián entre el centeno” de Salinger.

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