Berlín


En este nombre propio resumió Miguel su opinión sobre Metrópolis, novela de la que hablamos ayer miércoles en el Club de Lectura de nuestro instituto, porque su autor, Philip Kerr, rinde un homenaje al Berlín de entreguerras, ciudad que se había convertido en un barco enorme a la deriva, donde las costumbres se relajaban, las mujeres y los hombres se veían obligados a prostituirse para sobrevivir, y los asesinatos estaban a la orden del día.

El propio Miguel, en la presentación del autor, leyó el siguiente texto que había escrito: 

“Es curioso y casual que empecemos el año 2020 hablando de una novela que se desarrolla en el Berlín de los años 20. Sólo por eso, es interesante haber elegido este libro o cualquier otro que nos haga reflexionar sobre lo que pasó en el siglo XX y sobre lo que podamos pasar nosotros y la generación que nos sigue, y si podemos aportar con nuestras dudas y reflexiones algo para no caer en los mismos errores que llevaron al mundo a unos acontecimientos tan horribles (…) 

Sobre Philip Kerr sólo quiero decir que nació  en Edimburgo en 1956 y murió en 2018, víctima de un cáncer. Ha escrito novelas policiacas y también sobre los aspectos más turbios del fútbol actual (Mercado de invierno, La mano De Dios y Falso Nueve). Pero sobre todo es conocido por la serie de libros protagonizados por el policía Bernie Gunther, que no siguen un orden cronológico y se desarrollan en distintas ciudades de Europa (…) Así, el primero de ellos, Violetas de Marzo, se sitúa en el Berlín de  1936, con Hitler en el poder.  Praga mortal se desarrolla en esta misma ciudad, en plena Guerra Mundial; Laberinto griego, en Grecia; y Metrópolis que, aunque es la última novela, habla de los inicios como policía de Bernie Gunther”.

Concluyó la presentación, planteando un pequeño debate sobre la  “Novela Negra” y su auge en muchos países del mundo con gran prestigio literario. Durante el mismo, constatamos que las principales características de este género aparecen en Metrópolis:

  • Narrador-protagonista que reflexiona sobre lo que sucede: Bernie Gunther.
  • Atmósfera asfixiante de injusticia, miedo y violencia, que se refleja en los asesinatos, primero, de las jóvenes que se ven obligadas a prostituirse y, después, de los ex combatientes en la I Guerra Mundial que piden por las calles.
  • Descripciones realistas de ambientes marginales, como el de las prostitutas, mendigos y mafiosos.
  • Y el hecho de que no importa tanto la aclaración del crimen como la causa por la que se produce, que suele estar relacionada con la sociedad degradada donde vive el criminal.

En el turno de opiniones, María, que había leído varias novelas de Philip Kerr, manifestó que Metrópolis le había gustado mucho, en particular, el protagonismo de la ciudad de Berlín, donde se reconocen las consecuencias del Tratado de Versalles, que puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial, y en el cual Alemania aceptó pagar una exorbitante indemnización a los países victoriosos, lo cual acabó provocando su hundimiento económico. Resaltó igualmente al protagonista, que le parece un personaje redondo: inteligente, sensible y con un toque de ironía.

A Víctor la novela se le había hecho larga y no entendía muy bien la relación de Bernie con las mujeres. No obstante, le llamaban la atención las distintas formas de ser judío (unos, a los que no les importa manifestar esta condición; y otros que procuran disimularla), y sobre todo valoraba la documentación detallada y precisa. Quedó en el aire una pregunta: ¿La violencia forma parte del pueblo alemán?

Miguel confesó su afición a la novela negra y, con respecto a Metrópolis, dijo que la primera parte, Mujeres, es lenta; pero, a partir de la segunda, Descenso, el interés crece, porque la pistas sobre quién es el asesino son cada vez más evidentes. Añadió que su protagonista, Bernie Gunther, lo es también de 13 novelas más y en cada una de ellas aparecen elementos nuevos para hacer una radiografía completa del mismo. Concluyó diciendo que la novela es un homenaje a Berlín, como lo prueban los cerca de cien nombres de calles de esta ciudad que menciona el autor.

En el debate, comentamos algunos de los temas que aparecen:

  • Las consecuencias de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, que se reflejan, por ejemplo, en el clima de violencia que predomina en Berlín, tal y como se señala en el prólogo: “Los homicidios violentos estaban a la orden del día. Los cometían, sobre todo, varones borrachos que volvían a casa de la cervecería y estrangulaban a sus respectivas esposas porque estaban tan embrutecidos por la cerveza y el schnapps que no sabían ni lo que hacían. Pero a veces era algo mucho peor: un Fritz Haarmann o un Karl Denke, uno de esos peculiares alemanes impíos que parecían disfrutar matando por matar. Aunque ni siquiera eso resultaba tan sorprendente. En la Alemania de Weimar había tal vez una indiferencia a la muerte súbita y al sufrimiento humano que cabía considerar como un legado inevitable de la Gran Guerra. Nuestros dos millones de muertos equivalían a la suma de los de Inglaterra y Francia”.
  • El ascenso del nazismo, como una forma de superar el caos y el estado de postración del pueblo alemán, del cual todo el mundo se burla: “Pero, gracias a Dios, hay un hombre que promete decir la verdad y limpiar esta ciudad, depurar la mugre de las calles de Berlín, la gentuza, la gentuza que vemos todas las noches. traficantes de droga, prostitutas, proxenetas, travestidos, maricas y comunistas. Ese hombre es Adolf Hitler”.
  • La eugenesia que es practicada por los que plantean un exterminio de quienes no cumplen un propósito útil en la sociedad. Por ejemplo, el Hogar Oscar-Helene para ex combatientes que está dirigido por dos médicos, con ideas inflexibles sobre la rehabilitación e integración social de aquellos; o el propio asesino que manifiesta ideas cercanas a la eugenesia en las cartas que escribe a los periódicos: “La razón por la que he matado a estos tres hombres debería ser evidente para cualquiera que se considere patriota alemán. Los hombres a los que disparé ya estaban muertos y me limité a ahorrarles más sufrimiento. Mientras existían, no solo eran una ignominia para el uniforme, sino que también le recordaban a todo el mundo la derrota de Alemania. Ya habrán oído hablar de la teoría de la puñalada por la espalda. Bueno, pues estos hombres representan una puñalada cara a cara. A los ojos de todos los que los ven arrastrándose por las aceras cual ratas y piojos, representan una afrenta a la mirada humana y a la idea misma de la decencia cívica.”
  • Y la justicia paralela. que existe en el mundo del hampa de Berlín, y que está formada por prostitutas, ladrones y asesinos, que no creen en la justicia oficial ni en la policía y que tiene sus propias leyes y normas de funcionamiento. Ante esta justicia paralela, llevó Angerstein al que había asesinado a su hija: “—Muérdase un rato la lengua y escuche. Igual aprende algo. Bueno, pues, como suponía, esta mañana he secuestrado a Kurt Reichenbach delante de su apartamento y lo he llevado ante un tribunal popular convocado ex profeso. En su mundo eso no tiene reconocimiento oficial, claro, pero en el mío es una autoridad judicial legítima, tan importante como el Tribunal de Justicia Imperial de Leipzig. Había presentes hasta un centenar de personas para cerciorarse de que se hiciera auténtica justicia. Yo he hecho las veces de fiscal, y Emil el Prusiano ha sido mi testigo principal. Reichenbach ha contado con un abogado defensor nombrado por el tribunal y se le ha permitido exponer su caso. Pero las pruebas, más de las que a usted le constan, quizás, eran convincentes, por no decir abrumadoras.”

También mencionamos las pistas que va dejando Philip Kerr, desde el principio, para que los más iniciados en el género de la novela negra averigüen quién es el asesino.

  • Fuma puros caros y viste un abrigo de cuero de trescientos marcos, gastos por encima de su sueldo. 
  • Suele silbar la melodía de El aprendiz de brujo.
  • La procedencia del billete nuevo que encontraron en el bolso de una de las prostitutas asesinadas.
  • La pequeña pistola del calibre 25 que utiliza para matar a los ex combatientes.
  • En la carta que envía a los medios de comunicación considera a la policía como inepta para la investigación y no critica a los judíos, aunque finaliza con un “Heil Hitler”.

Nos detuvimos en algunos personajes y comentamos el hecho de que se mezclan personajes reales con ficticios, probablemente, para dar más credibilidad a lo que se cuenta:

  • Bernie Gunther, protagonista y narrador de la historia, es un joven detective recién incorporado a la brigada de homicidios, que demuestra inteligencia,  discreción, honradez y humanidad. Aún le persiguen los horrores de su experiencia en la Primera Guerra Mundial: “En particular había tres películas que me rondaban una y otra vez: los sesos de mi mejor amigo en mi propio pelo, después de que una bala perdida… le reventara el cráneo; un hombre exhalando su último suspiro de un grito en mi cara… un cirujano de campaña amputando miembros heridos con un guillotina para ahorrar el tiempo que habría requerido una intervención quirúrgica”.  
  • Bernhard Weiss es un judío que ejerce como Jefe de la Policía Criminal de Berlín, y que posee un mente privilegiada, como lo demuestra la propuesta a Gunther para que se haga pasar por uno de los veteranos tullidos, lo que a la postre le permitirá a éste la resolución de  los asesinatos.
  • Y Robert Rankin que representa a un amigo de Philip Kerr, al que éste rinde homenaje. Es un inglés traumatizado por sus vivencias en la Primera Guerra Mundial, en concreto por el fusilamiento de un cabo, que se comportó heroicamente en el campo de batalla y al que él tuvo que dar el tiro de gracia: 

Finalmente, en cuanto al estilo, coincidimos en valorar los diálogos, así como las descripciones sencillas, sobrias y directas, como esta de los que habitan la comisaría, donde Kerr no deja títere con cabeza: “En la Alex, defendíamos el verano de boquilla llamando a pintores y enlucidores, limpiando a manguerazos los calabozos del sótano y dejando las ventanas de la planta superior entreabiertas todo el día para que la corriente mitigara un poco la penumbra y la peste a humo de tabaco y transpiración. Pero nunca duraba mucho. Una jaula sigue siendo una jaula por muy abiertas que se dejen las puertas, y siempre hiede a los animales que han estado encerrados: asesinos, ladrones, pelanduscas, maricas, sabandijas, dominatrices, drogadictos, alcohólicos, maltratadores y gánsteres. Pero, sobre todo, polis sin más. Nadie huele peor que nosotros.”

Próxima lectura, a propuesta de María, que se encargará de  la presentación del autor en su época: Billy Budd , marinero de Herman Melville, novela corta (152 páginas) de la que hablaremos el 19 de febrero, miércoles, a las 17:30, en la biblioteca del centro.

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