El sabueso nos dio juego

El martes tuvimos la primera sesión del club de lectura del curso 2012/13 sobre la novela El sabueso de Baskerville de Conan Doyle. La presentación de éste corrió a cargo de Carmen, alumna de 2º de Bachillerato, quien con un hablar pausado y convincente explicó algunos aspectos de su vida como: el alcoholismo del padre; su graduación como médico naval, aunque nunca llegó a ejercer con éxito esta profesión; su amistad con J. M. Barrie, creador del inolvidable personaje de Peter Pan; su afición al rugby y al fútbol, deporte éste último donde jugó de portero; su alistamiento como soldado raso en la primera guerra mundial; etc. Dentro de su producción literaria, incluyó El sabueso de Baskerville entre las historias protagonizadas por Sherlock Holmes.

A continuación, hubo una ronda de opiniones sobre esta novela, donde se valoró sobre todo la capacidad de Conan Doyle para generar intriga y suspense, mediante diferentes mecanismos:

  • Los finales de los capítulos siempre dejan alguna incertidumbre. Por ejemplo: sobre la presencia inquietante del sabueso, sobre la identidad del cochero, etc.
  • El misterio en torno a las botas desaparecidas.
  • Las pistas falsas, como la de Selden, preso fugado de la prisión de Princetown.
  • Etc.

Los alumnos presentes insistieron en que se trata de una novela de evasión que apetece leer en periodos de estudio, como el que nos encontramos, porque exige poca concentración y entretiene. Por eso, criticaron la lentitud de los pasajes descriptivos que, en cambio, fueron elogiados por los profesores y las madres, pues contribuyen a crear el ambiente propicio para una acción llena de misterio e incertidumbre. En este sentido, se consideró el espacio geográfico inglés, con la niebla permanente y las amplias zonas de bosque, como el idóneo para este tipo de narrativa.

El punto de vista desde el que se narran los hechos corresponde al protagonista Watson, lo cual nos pareció acertado, porque se trata de una perspectiva más cercana al lector, que la de Holmes.

En cuanto a la estructura, comentamos lo abrupto del desenlace que no está a la altura del nudo, es decir, de la parte central de la novela. Incluso María Madrid sugirió otro posible final, que a todos nos pareció mejor: que el asesino, Stapleton, estuviera emparentado con la desgraciada doncella del manuscrito que fue acosada por Hugo Baskerville, en el siglo XVIII, época a la que se remonta la maldición de esta familia.

El prólogo (capítulo 1), donde se presenta a Sherloch Holmes, mostrando su forma de actuar como detective, mereció distintas valoraciones: unos resaltaron precisamente este aspecto; y para otros, en cambio, resultaba especialmente tedioso, porque retrasa inútilmente el inicio de la acción.

Igualmente, difirieron las opiniones sobre el famoso detective y su relación con Watson, según se considerara su soberbia y egocentrismo, como rasgo propio del humor inglés o como defecto de quien se cree siempre en posesión de la verdad y despretigia a los demás. En cualquier caso, la relación de superioridad que mantiene con su ayudante funciona literariamente, aunque nos pueda parecer rechazable desde el punto de vista humano.

Finalmente comentamos algunas ideas que se desprenden de la lectura de El sabueso de Baskerville:

  • El bien triunfa sobre el mal, con la identificación y posterior muerte del asesino Stapleton; pero esto no siempre es lo mejor en literatura y desde luego en la vida diaria no es habitual que suceda así.
  • El amor y el miedo son emociones compatibles, por ejemplo, en el personaje de la Sra. Stapleton, que responde al modelo de la mujer maltratada, donde estos dos sentimientos contradictorios conviven y acaban generándole un sentimiento de culpabilidad, tal y como explico Toñi.
  • La confianza y la admiración por el otro llevan a la creación de amistades verdaderas, como la de Watson hacia Holmes y viceversa. Así sucede en la vida cotidiana, pues la amistad suele surgir justamente de un sentimiento de admiración hacia la otra persona.

La verdad es que no esperábamos que esta novela policíaca, sin mayores pretensiones literarias que las de entretener, acabara dándonos tanto juego en el debate, pero así fue.

La novedad entre los asistentes, después de algunas sesiones sin participar, fue la presencia de dos madres, cuya aportación nos sigue pareciendo fundamental. Claro, que echamos en falta a algunos buenos tertulianos del curso pasado, como: Adela, Enrique o Paco Jurado.

A ver si nos acompañan en la próxima sesión, que celebraremos el 20 de noviembre, martes, a las 18 horas, como siempre, en la biblioteca. Hablaremos sobre El extranjero de Albert Camus, novela que parece haber ganado con el tiempo, como los buenos vinos. En breve, estará a disposición de quien desee leerla en Vicedirección.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *