Víctima y verdugo

Así, definió José Ángel al protagonista de Muerte de un viajante de Arthur Miller, obra de la que hablamos el pasado lunes en el Club de Lectura del instituto, porque, en efecto, Willy Loman es víctima de una sociedad competitiva, donde no conseguir  el sueño de triunfar y ganar dinero constituye un motivo de decepción; pero también es verdugo, porque inculca a sus hijos, particularmente a Biff, esas mismas ideas, que acaban convirtiéndose en una pesada losa para ellos.

Sin embargo, la sesión de ayer, por encima de todo, tuvo como protagonistas a los numerosos alumnos y alumnas de 1º de Bachillerato que asistieron, gracias a la labor realizada por su profesora, María Sanjuán, y  que no sólo se encargaron de la presentación del autor, sino que también hablaron con propiedad y sentido sobre la obra.

Sofía y Alba se repartieron la tarea de darnos a conocer la vida y obra de Arthur Miller, el cual nace en la ciudad de Nueva York, en el seno de una familia judía de origen austriaco, bien situada económicamente, pero que sufrió un grave revés con el crack de 1929. Se graduó en Periodismo por la Universidad de Michigan y, posteriormente, se trasladó a Nueva York donde se ganó la vida escribiendo guiones radiofónicos. Se casó en tres ocasiones, la segunda de ellas con Marilyn Monroe, y tuvo cuatro hijos. En la década de 1950 fue acusado por su amigo Elia Kazan, ante la Comisión de Actividades Americanas, de tener vínculos con el Partido Comunista; pero se negó a delatar a nadie y fue declarado culpable de desacato al Congreso. Sin embargo, en agosto de 1958, se anuló la sentencia y no tuvo que ingresar en prisión. Inspirándose en estos lamentables hechos escribió Las brujas de Salem (1953), donde denuncia la caza de brujas dirigida por el senador McCarthy.

Desde sus primeros libros, deja entrever una de los elementos fundamentales de su obra: la crítica social, concretamente, la denuncia de los valores conservadores de la sociedad estadounidense. Su obra más conocida y galardonada con numerosos premios es Muerte de un viajante (1949), tanto que el propio Arthur Miller declaró: “Jamás imaginé que adquiriría las proporciones que ha tenido. Era una obra literal sobre un vendedor, pero luego se convirtió en un mito, no sólo aquí, sino en muchas otras partes del mundo”. Otros títulos son: Un hombre con mucha suerte (1940), Todos eran mis hijos (1947), Panorama desde el puente (1955), Después de la caída (1964), El precio (1968) y La creación del mundo (1972).

En el turno de opiniones, como decíamos, los alumnos y alumnas nos deleitaron por su espontaneidad y agudeza al valorar Muerte de un viajante. Hicieron, entre otros, los siguientes comentarios:

  • La obra, al principio, les había parecido confusa, a causa de los constantes cambios temporales, que realiza Arthur Miller.
  • Es una crítica al denominado “sueño americano”, que consiste en lograr el éxito, por encima de cualquier cosa.
  • El responsable de todos los conflictos que surgen es Willy Loman, que tiene la aspiración de convertirse en alguien extraordinario, cuando en realidad es una persona normal y corriente.
  • Además, trata a su mujer de forma desconsiderada, aunque esta constituye el apoyo afectivo y psicológico, que le permite seguir viviendo.
  • Tampoco sabe aconsejar a sus dos hijos para que encuentren su camino en la vida, al contrario, es culpable de su fracaso.
  • No les había gustado el final, con el suicidio del protagonista, porque entendían que había otras salidas a sus problemas.

Enrique coincidió con el alumnado en que Willy Loman es un desgraciado y sus hijos unos perfectos inútiles. Benito, en una intervención muy emotiva, resumió la idea principal de Muerte de un viajante en estas palabras: nunca estamos contentos de lo que conseguimos, cuando, en realidad, cada uno debe aceptarse como es. Víctor recomendó el montaje que había hecho el Centro Dramático Nacional, con José Sacristán de protagonista, y que le había ayudado a entender mejor la obra. José Ángel felicitó a los alumnos y alumnas por haber captado bien la crítica al “sueño americano”, y les preguntó qué representan para ellos los vecinos, Charley y su hijo Bernard. Respondieron, con acierto, que encarnan la cara amable del capitalismo, pues son triunfadores, pero no desprecian a perdedores como Willy y sus hijos, al contrario, tratan de ayudarlos. Inés abundó en la decepción del protagonista por no materializar su proyecto de vida. Y Lola, finalmente, comentó, que hablar de sueños está bien, pero son sueños equivocados, porque no vale cualquier cosa. Por eso, hay que estar alerta a los que nos venden a través del mundo de la publicidad y de los medios de comunicación.

Nos planteamos por qué el título de la obra y por qué Arthur Miller elige esta profesión para su protagonista, y la respuesta la encontramos al final, cuando Charley, dice con lucidez en el entierro de éste: “Era un viajante. Y para un viajante no hay base en la vida. Es un hombre que va por el mundo ocultando sus amarguras con una sonrisa en los labios. Y cuando deja de sonreír, está acabado. Nadie debe reprocharle nada. El viajante está hecho para soñar, muchachos. Es parte  de su trabajo.”

No obstante, Benito contó que el autor había pensado en otro título para su obra: Una carga difícil de soportar, que hace referencia a la que lleva Biff, a quien su padre llenó la cabeza de aspiraciones imposibles de conseguir.

En cuanto al género, comentamos que Muerte de un viajante tiene en común con la tragedia griega la dimensión trágica, aunque el suicidio de Willy está condicionado, no por el destino, sino por el entorno social; y el valor catártico, en el sentido de que los espectadores nos liberamos de nuestros problemas al verlos proyectados en los personajes.

Se diferencia de ella en que estos no pertenecen a la clase alta de la sociedad, sino que se trata de personas normales y corrientes. De hecho el protagonista no es un héroe sino un antihéroe, porque un hombre vulgar como él no estaba llamado a alcanzar la gloria.

Reflexionamos sobre los dos tiempos en los que se desarrolla la obra: un tiempo real, que coincide con el presente, y un tiempo pasado, al que se accede, mediante sucesivas analepsis, y que se entremezcla con el primero. El uso de estos flash backs, como técnica dramática, lo consideramos un acierto, porque evita dar explicaciones que ralentizarían el ritmo de la acción. También nos pareció acertado situar esta en Nueva York, símbolo de las ciudades capitalistas.

Se comentaron los siguientes temas:

  • El conflicto entre sueño y realidad, pues aparece un antagonismo entre el individuo y un sistema socioeconómico alienante, en concreto los sueños de Willy chocan contra una sociedad inhumana y consumista, que impide que se cumplan.
  • El estilo de vida americano del que se cuestionan: el consumismo, que lleva a la familia a endeudarse hasta las cejas y estar toda la vida pagando el préstamo; el principio de si no consigues triunfar y ganar dinero en tu profesión eres una fracasado; la idea de que en el mundo de los negocios el que tiene apariencia sale adelante, como le dice Willy Loman a sus hijos; la falta de comunicación, que genera, por un lado,  el aislamiento y, por otro, el mundo de las falsas apariencias en el que se vive; etc.
  • La anulación del individuo dentro de la empresa, ya que al protagonista lo despiden cuando deja de ser rentable; no importa que haya estado trabajando en ella, durante cuarenta años, porque no hay otro trabajo para él.
  • La familia de la que se ofrece una imagen muy negativa, porque las relaciones están basadas, de alguna forma, en el engaño. Por ejemplo: las estrecheces económicas, aunque existen, no se reconocen; el adulterio de Willy es aceptado con resignación por su mujer, Linda, aunque supone un golpe terrible para su hijo Biff, una pérdida de confianza, que le llevará a fracasar en la vida; Happy supuestamente desempeña un cargo de responsabilidad en la empresa donde trabaja, cuando no es verdad; etc.
  • La realidad asfixiante de las ciudades, a causa de su crecimiento incontrolado. Concretamente, el protagonista se queja de que no llegue el sol al jardín de su casa; de no disfrutar de las vistas que tenía antes, por los edificios que han construido alrededor; y de que nos se respire aire puro  por el tráfico incesante.
  • El suicidio de Willy estuvimos de acuerdo en que es una consecuencia del fracaso en su vida, tanto profesional como familiar; pero también una forma de recuperar la fe en sí mismo, porque la póliza que recibirá su familia ayudará, por ejemplo, a Biff a materializar su sueño de comprar la granja y vivir en el campo.

En el análisis de los personajes, mencionamos lo siguiente de cada uno de ellos:

  • Willy tiene un carácter voluble e inestable, que le hace pasar de la ternura y la sensibilidad a la intemperancia y la agresividad. Finge fortaleza y seguridad ante su mujer y sus hijos, pero él es consciente de la falsedad de sus sueños y la imposibilidad de cumplirlos. De ahí, su debilidad, su proceso de deterioro y su sensación de fracaso.
  • Biff, como se ha dicho, no puede con la responsabilidad de hacer todo aquello que su padre no fue capaz de realizar. Pierde la confianza en éste, al que tenía idealizado, cuando descubre que tiene una amante. Y partir de este momento, su vida es una caída en el abismo: abandona los estudios de secundaria; trabaja en más de veinte oficios, porque no puede soportar las órdenes de nadie; y además, roba y acaba en la cárcel. “Hemos estado soñando durante 15 años”, le dice a su hermano, que le espera en el restaurante donde supuestamente iban a celebrar su nuevo empleo.
  • Happy, aunque es un mujeriego que mantiene relaciones con las novias de sus superiores, le confiesa a Biff que se siente más solo que nunca. También tiene sueños de grandeza: “Tengo que demostrar a esos engreídos y presumidos jefes que Happy Loman puede llegar a ser alguien”. Incluso al final, una vez muerto su padre, se propone cumplir la ilusión de éste de ser un hombre extraordinario.
  • Linda es un fiel reflejo de la mujer de los años cuarenta: un esposa fiel, sumisa y completamente entregada a su marido, tanto que soporta con resignación el carácter seco e intemperante de éste y está dispuesta a ignorar sus mentiras e infidelidades, aunque conoce la verdad.
  • Fred (Ben en algunas ediciones) es un personaje ficticio, que representa lo que su hermano Willy quiso ser y no pudo o no intentó. Por eso, aparece, cuando éste le invoca, en los momentos de crisis. Presenta rasgos de avaricia y autosuficiencia.
  • Charley y su hijo, Bernard tienen una relación de amistad con la familia de Willy, especialmente, el primero que le ayuda económicamente y le ofrece un trabajo en su empresa, aunque éste no lo acepta por orgullo. Representan -como ya se ha explicado- el triunfo dentro del sistema capitalista y la cara amable de éste.
  • Howard, el jefe de Willy, también representa el éxito, pero carece de sensibilidad y escrúpulos morales, al despedir a Willy, después de más de 40 años de trabajo en la empresa.

Finalmente, se habló de los símbolos que aparecen en la obra:

  • La flauta está relacionada con el padre del protagonista, que fabricaba este instrumento musical y lo tocaba muy bien. Según Fred (Ben), “era un gran hombre con espíritu aventurero”, que fue y sigue siendo un referente para los dos hermanos, un modelo a imitar. En este sentido, quizá el sonido de la flauta, que se oye al principio, esté sugiriendo las aspiraciones del protagonista, que sueña con una vida mejor.
  • El frigorífico, el magnetófono o dictáfono, el coche y las medias reflejan el progreso, así como la fiebre consumista de la sociedad capitalista.
  • La raqueta, que está en el despacho del padre de Bernard, es símbolo del éxito de este personaje, frente al fracaso de Biff, porque quien posee pista de tenis sin duda es gente muy importante.
  • Los diamantes de los que habla su hermano representan la riqueza, en contraposición a la pobreza de Willy y su familia.
  • Las semillas, que se empeña en sembrar éste, simbolizan sentimientos de prosperidad, un especie de legado que sirva a su familia, cuando él muera.

 

Próxima lectura y última del curso 2017/18: Demian de Hermann Hesse, novela de la que hablaremos el 25 de junio, lunes, a las 11:30, en la Biblioteca del centro. Después, tomaremos una copa para celebrar los 10 años del Club de Lectura.

 

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